"El Gobierno quiere dinamitar el sector cultural"
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entrevista aL DIRECTOR FERNANDO FRANCO

"El Gobierno quiere dinamitar el sector cultural"

El director de 'La herida', favorita en los Goya, analiza las claves del filme, la precariedad de la industria y las relaciones con el Estado

Foto: El director Fernando Franco (EFE)
El director Fernando Franco (EFE)

Cuando Fernando Franco (Sevilla, 1976) acabó de montar Blancanieves (Pablo Berger, 2012), hacía ya unos años que tenía en marcha su primer filme como director, La herida. La película tenía todas las papeletas para no llegar al gran público: presupuesto ajustadísimo, rigor formal y temática incómoda. Pero hete aquí que esta historia sobre una conductora de ambulancias con problemas mentales se ha convertido en la gran sorpresa española de 2013, con dos premios en el festival de San Sebastián y siete nominaciones a los Goya.

Algunas quinielas apuntan incluso que La herida podría dar la campanada mañana y llevarse el premio a la mejor película. Sería un espaldarazo no sólo a la carrera como director de uno de los jóvenes montadores más prestigiosos del cine español (Alacrán enamorado, No tengas miedo), sino también a un tipo de películas, las agrupadas bajo la etiqueta de 'otro cine español', que intenta revitalizar nuestra cinematografía desde otros postulados temáticos y estéticos.

Franco, por cierto, criticó ayer con dureza la espantada del ministro Wert en los Goya: "Actuar de manera cobarde trae consecuencias". En esta entrevista, realizada antes de la fuga del ministro, carga también contra las políticas culturales del gobierno.

La protagonista de la 'Herida' es uno de los personajes más incómodos del cine español reciente. ¿Temía que el espectador pudiera no empatizar con ella?

Ese era uno de los grandes retos. Pese a ser un personaje incómodo y poco complaciente, la idea era que el espectador la entendiera y tuviera la intención de ayudarla.

San Sebastián seleccionó la película contra pronóstico en su sección oficial. ¿Qué parte de culpa tiene el festival del posterior éxito del filme?

Fue fundamental. Que la seleccionaran en la sección oficial y no en Nuevos Realizadores, que era su nicho por defecto. Los dos premios fueron luego el empujón definitivo.

¿Fue muy difícil sacar la película adelante?

Bastante complicado. Fue la parte más ingrata de un proceso de cinco años. Con varios baches y sinsabores.

¿Os afectó la crisis de la industria?

No nos pilló de lleno. El proceso ha sido tan largo que rematamos la financiación antes de la gran crisis. Fuimos de los últimos que nos colamos antes de los grandes recortes.

¿Qué le parece la política cultural del Gobierno?

Las políticas culturales del gobierno son lamentables. Todo va encaminado a dinamitar el sector cultural. La subida del IVA, por ejemplo, disuade al espectador de ir al cine. Que hayan empezado por bajar el IVA del arte, me parece una broma. No es precisamente ese el IVA que más afecta al ciudadano de a pie.

¿Ve usted alguna relación entre la crisis de la industria del cine y la efervescencia de eso que llamamos 'otro cine español'? Digo porque su película pertenece a ese cine periférico...

No creo que ambos fenómenos estén relacionados directamente. El único vínculo que veo es que la crisis ha provocado un cambio de modelo. La producción de cine se ha polarizado entre películas grandes y pequeñas, muchas de las cuales se engloban bajo la etiqueta de 'otro cine español'. Pero, más allá de la novedad de la etiqueta, ese cine siempre ha existido.

placeholder Marian Álvarez en una escena de 'La herida'

¿El underground se viene arriba en épocas de crisis?

La etiqueta 'cine low cost' legitima la precariedad

El underground siempre ha estado ahí. No creo que la crisis estimule la creatividad. Los recortes en festivales, por ejemplo, son muy mala noticia. Se acaba con espacios de encuentro y sinergias. El problema de etiquetas como 'cine low cost' es que pueden legitimar la precariedad.

¿Son los hermanos Dardenne una referencia? ¿Qué ha aprendido de su cine?

La referencia es clara. La herida comenzó siendo un documental vinculado a estéticas de los sesenta como el cinema verité. Al transformarse en una ficción, acabó conectando con directores como los Dardenne o Lodge Kerrigan, que también beben de esas estéticas del documental. Respecto a la influencia de los Dardenne, la importancia de estos directores no es tanto si sus películas crean o no algo nuevo, sino observar como construyen unos personajes con muchas aristas y de moralidad ambigua. Nada de blanco o negro, todo grises.

En el filme se escuchan de fondo las protestas en el hospital donde trabaja su protagonista, solo que ella no parece enterarse de lo que ocurre a su alrededor. No sé si era una manera de señalar el abismo entre su vida pública y su vida privada o quería hacer algún tipo de cuestionamiento político...

En la primera secuencia se vislumbra una protesta en la puerta de su hospital. Cuando comencé la escritura del guion la sanidad pública no vivía el acoso lamentable que sufre ahora. Uno no puede pretender retratar una realidad contemporánea determinada y mantenerse al margen de lo que está ocurriendo. En ese sentido, sí había una intencionalidad en esas imágenes. Las mareas blancas están ahí, aunque sea de un modo tangencial. Aunque la protagonista trabaja en el sistema sanitario, ella también necesita la ayuda de dicho sistema. Las políticas sanitarias le afectan, aunque ella no se entere de lo que ocurre a su alrededor. Ella también necesita ayuda.

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