abucheos para 'por un puñado de besos'

José Frade hace el ridículo en su vuelta a la producción

Terrorífica, vergonzosa, ridícula. Estos y otros adjetivos igual de duros recibió este miércoles 'Por un puñado de besos', la nueva cinta de David Menkes.

Foto: Integrantes de la película Por un puñado de besos (EFE)
Integrantes de la película "Por un puñado de besos" (EFE)

Terrorífica, vergonzosa, ridícula, no digna de haber sido seleccionada para participar en la Sección Oficial del Festival de Málaga. Estos y otros adjetivos igual de duros recibió este miércoles Por un puñado de besos, la nueva cinta de David Menkes y que supone la vuelta a la producción del mítico productor José Frade tras un parón de más de una década.

No es para menos. Y es que después de un comienzo notable y un planteamiento interesante, la cinta es tan esperpétinca que aquellos momentos pretendidamente dramáticos se tornan en cómicos debido a su flojo guión y a la ridiculez de algunos de sus diálogos. Ante ello, parte de la prensa no pudo contenerse las risas durante el pase matinal en el Teatro Cervantes.

Hasta tal punto llegó el descontento de los allí presentes que, para muchos, la cinta se ha convertido en una de las peores películas estrenadas en el festival de los últimos años. Hubo incluso quien se atrevió a decir que Por un puñado de besos había hecho buena a Mentiras y gordas, la anterior y criticada cinta de Menkes.

Y es que al menos aquella era una cinta sincera y con un objetivo muy claro: reventar la taquilla gracias a las 'caras bonitas' de la televisión y su legión de seguidores/as. Y qué mejor que con sexo, drogas y morbo fácil. Aquí se presenta la enfermedad del VIH de una forma tan vital que se confunde comedia con esperpento. Aquí se pretende mostrar todo tan perfecto que es tremendamente falso, poco creíble.

“Quería alejarme de los convencionalismo. La historia se merecía tratar de forma vitalista. No quería entrar en el drama. Es positivo tratar este tema de una forma preciosista. En toda mi filmografía he tratado temas políticamente incorrectos, pero siempre a través de la comedia. Es una forma de hablarle al público de temas difíciles”, defendía Menkes.

Por su parte, Constatino Frade, reconoció que su productora se embarcó a producir la película “porque gustó mucho la historia. En este caso conseguimos el apoyo de TVE y Telemadrid y con eso arrancamos la película. Asimismo, aseguró que espera que no pasen tantos años hasta que vuelvan a producir una nueva cinta. La última, Y decirte alguna estupidez, por ejemplo te quiero, databa del año 2000.

321 días en Michigan

El descontento con Por un puñado de besos hizo ver con buenos ojos la película anterior, 321 días en Michigan, un correcto drama carcelario que, si bien contentó a la prensa, transita por tantos lugares comunes en este tipo de películas que la convierten en una cinta más. En la memoria, aunque no son comparables, El patio de mi cárcel o Celda 211.

La historia, no obstante, se sale de lo común. Un joven y brillante ejecutivo es condenado por un delito financiero y, para evitar esa mancha en su currículum, planea convencer a todo el mundo de que va a estudiar un máster en la Universidad de Michigan (EE.UU.), por lo que tiene todo controlado excepto la temporada que va a pasar en prisión.

Sobresale además su actriz principal, Virgina DeMorata, que se une a Natalia Tena (10.000 km.) y Carmina Barrios (Carmina y Amén) en la quiniela de favoritas para la Biznaga. El hecho de que sea la primera que se presenta al Festival rodada íntegramente en Málaga hace pensar que no se irá de vacío el próximo sábado cuando se den a conocer los ganadores de esta edición.

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