Arturo Pérez-Reverte: "Franco fue un dictador siniestro y un valeroso comandante de la legión"
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Arturo Pérez-Reverte: "Franco fue un dictador siniestro y un valeroso comandante de la legión"

El escritor firma 'El italiano', una novela que retrata la hazaña de los buzos italianos frente a los ingleses en Gibraltar durante la II Guerra Mundial

Foto: Arturo Pérez-Reverte en el peñón de Gibraltar. (Jeosm)
Arturo Pérez-Reverte en el peñón de Gibraltar. (Jeosm)

A los 11 años, el padre de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) le llevó al cine a ver la película italiana 'Su mejor enemigo', sobre la II Guerra Mundial. El protagonista estaba interpretado por Alberto Sordi y los italianos “quedaban patéticos”, rememora el escritor. Sin embargo, a la salida del cine, el padre, que había trabajado con barcos petroleros y le entusiasmaba el mundo del mar, le contó la historia de la Osa Maggiore, el grupo de buzos italianos que a principios de los 40 desde Algeciras y saliendo de noche enganchados a torpedos “maiales” había colocado bombas en los barcos ingleses atracados en Gibraltar. Una operación que hizo saltar por los aires hasta 14 naves. Y la muestra, dice Pérez-Reverte, de que hubo soldados italianos valientes y no solo la caricatura de Alberto Sordi.

placeholder 'El italiano'.
'El italiano'.

Estos hechos reales —recogidos en numerosos reportajes sobre el barco Olterra atracado en Algeciras— son los que ahora el creador de Alatriste y otros tantos personajes icónicos ha retratado en su última novela, ‘El italiano’ (Alfaguara), que dispone como dos grandes protagonistas a Teseo Lombardo, un buzo con el traje “de caucho negro” y en el que “hasta el sudor es limpio”, cita Reverte; y Elena Arbués, librera, viuda y muy lectora que se encuentra un día con ese buzo desorientado en la playa que divide La Línea y Algeciras y le convierte inmediatamente en su Ulises y en ese amor “por el que desearía morir si él muriera”.

“Aquí está mi memoria infantil. El Mediterráneo es todo, por ahí vino todo. La novela es una inmersión en el Mediterráneo como patria”

“Esta novela es un recuerdo de la infancia”, cuenta Pérez-Reverte desde el propio peñón de Gibraltar, frente a ese faro que marca una distancia de 14 kilómetros con respecto a África y por el que cada día pasan cientos de barcos (y miles de historias, algunas muy trágicas). “Aquí está mi memoria infantil. El Mediterráneo es todo, por ahí vino todo. La novela es una inmersión en el Mediterráneo como patria”, cuenta el escritor, que también recuerda su juventud como buzo en la Escuela de la Marina de Cartagena y las sensaciones que se pueden tener “ahí abajo”.

Una historia revertiana

Los lectores que aman al escritor enseguida se darán cuenta de que se encuentran ante una novela puramente revertiana. Los detractores, también. El protagonista, el héroe, pertenece al bando de los fascistas italianos. Los ingleses, del bando aliado, son los malos, son el arrogante imperio inglés apostado en The Rock. Pérez-Reverte no se amilana ante tal cuestión y defiende a su héroe. “Es que es terrible la tendencia española, que cada vez va a más: cómo al adversario no le reconocemos ninguna virtud y al amigo ningún defecto. Franco fue un valeroso comandante de la legión y un siniestro dictador”, apostilla insistiendo en que “en mis novelas no está el héroe de corazón bueno. A menudo se aprende más del hombre cuando hace el mal que cuando hace el bien. A mí me gusta la gente con corazón turbio capaz de hacer hazañas”, remata.

"Es que es terrible la tendencia española, que cada vez va a más: al adversario no le reconocemos ninguna virtud y al amigo ningún defecto"

No le importa tampoco que esta cuestión le cause una —o mil— críticas. Mientras los monos que pueblan Gibraltar y que no se sabe bien ni cuándo ni cómo llegaron al Peñón intentan robar comida (o chaquetas o algún bolso), el escritor mira al ancho mar que circunda la bahía que recoge la parte inglesa, La Línea y Algeciras (y por donde pulularon los buzos de la novela) para defenderse como novelista y no como historiador, puesto que “nunca he pretendido sustituir la historia”. “Yo soy un mero estimulador, un incitador, el aperitivo que abre una puerta. Aquí existe esa estúpida costumbre de creer que mi bando es el bueno y el otro bando el malo, pero solo los tontos y malintencionados juegan con este tipo de manipulaciones”, sostiene. Y con sonrisa malévola manifiesta: “Hasta me produce satisfacción cuando los idiotas cacarean por este tipo de cosas”.

placeholder Pérez-Reverte en Gibraltar. (Jeosm)
Pérez-Reverte en Gibraltar. (Jeosm)

Otro punto revertiano: el protagonista. Ese hombre que es guapo a rabiar, cuyo torso se describe una y otra vez —y al que ayuda la imagen de la portada del libro dibujada por el pintor, amigo del escritor, Augusto Ferrer-Dalmau—, exhibe masculinidad por todos los costados. Y, según Pérez-Reverte, es eso precisamente lo que seduce a la protagonista “en la cual cualquier mujer inteligente y lúcida puede reconocerse. Él es un hombre en el sentido clásico de la palabra”. Arregla barcos y se dedica a poner bombas.

Poco simpática en Italia

La historia de esos buzos, que eran jóvenes italianos que hasta el estallido de la guerra prácticamente estaban en sus casas con 'la mamma' y comiendo 'pizza', es conocida…, pero no demasiado aplaudida. Al menos en su país. “No es un tema que les resulte simpático”, reconoce Pérez-Reverte. Al fin y al cabo fueron los defensores del fascismo hasta casi el final cuando la propia tropa de submarinistas se dividió entre los que se arrimaron con los aliados y los que siguieron defendiendo al Duce. “Y después solo fueron condecorados los que se fueron con los aliados”, mantiene el escritor, que hace unos meses firmaba la novela ‘Línea de fuego’, que retrataba la vida en las trincheras de los jóvenes que participaron tanto en el bando franquista como en el republicano en la guerra civil española.

placeholder Pérez-Reverte frente al estrecho de Gibraltar. (Jeosm)
Pérez-Reverte frente al estrecho de Gibraltar. (Jeosm)

“Me enternece ver las fotos de esos chicos jóvenes”, dice Pérez-Reverte con respecto a los chavales italianos. “Fueron hombres que estaban solos frente al aparato inglés y eso asombra, y de ese asombro sale mi novela. Porque hicieron cosas que los ingleses ni siquiera se imaginaron. De hecho, cuando explotaban las bombas no sabían lo que estaba pasando y no se enteraron hasta el final”, insiste para refrendar que ‘El italiano’ “es un acto de justicia con los italianos para devolverles la dignidad que les quitaron los anglosajones en las películas”. Como apostilla más adelante, una forma de “reivindicar la memoria porque también hubo hombres y mujeres valientes”.

"La novela es un acto de justicia con los italianos para devolverles la dignidad que les quitaron los anglosajones en las películas"

En la novela aparecen varios personajes españoles que constatan que España tampoco estuvo al tanto de esta operación de los buzos italianos. El régimen franquista simpatizaba con el bando fascista “y hubo colaboración y favoritismos, pero oficialmente no. Y de la operación Olterra no estuvo al corriente”. Por eso, para documentarse, el escrito ha acudido a las actas escritas por los propios italianos y a una veintena de libros sobre este asunto, pero principalmente al de Esteban Pérez Bolívar, ‘El Mediterráneo en la II Guerra Mundial. Los raids de la décima flotilla’ que, dice, es el más completo sobre esta historia.

Amor, mar y guerra. Esa es la tríada en la que se apoya esta nueva novela de Pérez-Reverte que dibuja un peñón en pleno conflicto, unos buzos que intentaban llegar subidos en torpedo en un viaje de tres horas submarino entre Algeciras y Gibraltar y también unos cuantos libros. Ahora todo es muy distinto. Hay nuevos diques; otros barcos y una economía que nada tiene que ver con la de los años 40. Como zanja el propio escritor entre esa nube que parece anclada en la gran Roca, “pregunta por aquí si quieren que Gibraltar sea español… Y luego es que también hacen las cosas muy bien”.

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