Entrevista

ToteKing, el rapero sevillano que ha vendido 15.000 libros: "Me alucina Vila-Matas"

Con 15.000 ejemplares vendidos, su primer libro, 'Búnker', se ha convertido en la revelación literaria durante el confinamiento. El rapero dice que ya la política no es su prioridad

Foto: El rapero ToteKing
El rapero ToteKing

“Prefiero llegar a los 40 y no haber hecho na”, cantaba ToteKing (Sevilla, 1978) en la canción ‘Progres’, de su disco ‘Un tipo cualquiera’ (2006). Pero lo cierto es que acaba de sobrepasar los 40 y ha llegado a bastante: figura del rap nacional desde hace veinte años y escritor revelación con su libro de memorias ‘Búnker’, que Blackie Books publicó pocos días antes que nos encerraran a todos en nuestros respectivos búnkeres. Porque el libro no se quedó en el almacén, sino que en este tiempo de confinamiento ha vendido más de 15.000 ejemplares, según la editorial. “Me pone muy contento porque cuando estaba empezando a disfrutar con las presentaciones todo se rompió por la mitad… No se pudo terminar ni la promo ni nada”, dice el músico por teléfono.

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El éxito de ‘Búnker’ radica también en que no es solo la historia de un chico de familia de clase media de Sevilla que empieza a interesarse por el baloncesto y la música rap. Es un libro sobre libros y literatura apadrinado por su mentor, Enrique Vila-Matas, y hay continuas referencias literarias, porque si algo es Toteking, además de músico, es un lector que devora todo lo que cae en sus manos. De ahí han surgido canciones como ‘Bartleby & Co.’, que se basó en uno de los libros de Vila-Matas. Un ruptura con cualquier tipo de cliché rapero.

'Búnker'
'Búnker'

PREGUNTA: Este libro se publicó antes de que nos encerraran a todos. No sé si la perspectiva que tenías sobre lo que volcaste en él ha cambiado en estos dos meses. Sobre todo porque, al fin y al cabo, es un libro sobre un proceso de encierro: el de leer, escribir y crear.

RESPUESTA: No, no creas. Yo trabajo sentado en una silla escribiendo. Llevo toda mi vida encerrado. Son 21 años en los escenarios y en el estudio de grabación… Son muchos años en los que para escribir letras tienes que estar en el estudio grabándolas, escribiéndolas… Y además mis hobbies han sido siempre la literatura y el cine, por lo que no ha cambiado mucho la situación. Hombre, es una tragedia. Y muchos somos unos privilegiados, a los que no nos ha tocado… En mi famlia y amigos no ha pasado nada, pero es una tragedia, claro.

P: El libro es un homenaje a las letras, los libros, la pasión por leer que te la provoca tu padre. ¿Era un gran lector? ¿Cómo te llegó a ti la pasión por la lectura?

R: Mis padres, los dos, leían mucho y tenían una biblioteca super guapa. Yo la recuerdo perfectamente. Era un mueble de obra en salón por el que yo trepaba. Y una parte la tenían con vinilos y la otra parte con libros, y yo iba trincando al azar hasta que mi padre vio que era curioso y fue el que empezó… Me decía, “¿quieres cinco duros para irte a la calle? Pues leéte esto”. Y me ponía delante un libro o el suplemento cultural de un periódico… Y mi madre igual. En mi casa se ha leído mucho. Y después cuando con la música estaba todo el día en la carretera, los libros me han acompañado durante todos los años, leyendo en furgoneta, aviones, hoteles…

P: ¿Qué libros te llevan a la escritura de las letras de las canciones?

R: Mis padres eran súper eclécticos. En mi casa había de todo. Mi padre era muy fan de Valle-Inclán, pero entre los dos tenían muchísimo de literatura latinoamericana, desde Carlos Fuentes, a Borges, Cortázar, más clásicos o más modernos como Sergio Pitol, Piglia… También tenían a gente nórdica como Knut Hamsun… Muy dispar todo.

P: Y luego llega tu pasión por Enrique Vila-Matas. ¿Cómo le empiezas a leer?

R: Yo estaba estudiando Filología Inglesa y había un profesor que daba Literatura Norteamericana. En una clase de literatura afroamericana comenzó a hablar de Spike Lee, Toni Morrison, escritores y escritoras negros, y lo linkeó con el rap. Eso sería en 2003 y yo tenía solo un disco o dos, estaba empezando. Pero el tipo dio a entender que me conocía y dijo algo así como “tenemos la suerte de tener en esta clase a una figura del rap”. Y yo me quedé colorado como un tomate. Cuando terminó la clase me fui a una tutoría a hablar con él y así empezamos a tener relación y a recomendarme libros fuera de las lecturas obligatorias de la carrera. A mí siempre me ha gustado leer, pero las lecturas obligatorias eran un muermo. 'La letra escarlata' para mí era insoportable… Había cosas de Shakespeare que me encantaban y otras que eran imposibles de concebir para un chaval joven que estaba pensando en otras cosas. Le pedí algo más gamberro y moderno y me recomendó a Vila-Matas. Y fue una pasada. Acertó de lleno. Desde ese momento empecé a leer a Enrique y a descubrir a millones de escritores, porque él no para de referenciar. Y de ahí salté a mil libros.

P: ¿Por cuál empezaste?

R: Creo recordar que cuando empecé a leer a Enrique me fijé en los que se repetían. Si te leías 'París no se acaba nunca' y te ibas a 'El mal de montano' y veía que volvía a salir, lo buscaba. Por ejemplo, empecé a leer 'Viaje al fin de la noche', de Céline, y no falló: me volví loco. Entendí que le gustara tanto. Ha habido otros con los que no he conectado tanto, pero la gran mayoría son muy interesantes.

P: Tienes una canción en la que dices: “Prefiero el pesimismo de Céline que la caspa de Reverte”.

R: Tal cual. Así es. En ‘Gente tóxica’.

P: ¿Qué te fascinó de Vila-Matas?

R: A mí me sorprendió los absolutamente moderno que era ese señor. Me quedé alucinado cuando lo conocí. Se intuía lo moderno que es Enrique por sus libros, pero cuando hablé con él flipé. No hubo ningún protocolo, habló con naturalidad y vi que estaba completamente en el mundo, había escuchado mi música desde hacía tiempo, sabía que yo lo nombraba en las canciones… Es una persona que escucha música de todo tipo.

A mí al principio me dieron caña porque ni hablaba de los típicos temas ni era un chaval que había nacido en una familia desestructurada

P: Destilas muchas referencias literarias, ya no solo de Vila-Matas sino, como decías, de otros escritores como Céline. Para quienes son ajenos al mundo del rap, rompes con la típica imagen, quizá más violenta, procedente de EEUU.

R: Sí, en EEUU hay gente muy diferente, no solo ese patrón… Pero sí que se ha repetido en la música rap porque ha sido una música muy marginal y que nació en grupos de gente que no tenía prácticamente nada. Pero con el tiempo, incluso en EEUU, se abrió la puerta y nunca fue una música de la que se dijera, “si no eres del gueto, no la puedes hacer”. Era una música abierta a todo aquel que tuviera sentido del ritmo, le gustara escribir, supiera rapear… A mí al principio, no te lo voy a negar, me dieron caña porque ni hablaba de los típicos temas ni era un chaval que había nacido en una familia desestructurada. Yo soy un tío con suerte y con una familia guay… Pero cuando la gente ve que tú trabajas y te lo tomas en serio, eso como que se aparta.

P: ¿Por qué el rap, con ciertas excepciones, nunca ha alcanzado la popularidad multimillonaria y global del reguetón, que también procede de extractos populares de la población, pero que está por todas partes, también en las radiofórmulas?

R: El problema que tiene el rap es que la forma de la canción es tan libre que te puedes encontrar una canción de Kase O, que es un tío muy conocido, y que puede ser entendida por mucha gente, pero luego a lo mejor te hace otra canción de seis minutos sin parar de rapear, sin estribillos, sin puentes, sin nada… Y claro, una canción de tres minutos es perfecta para ponerla en la radio, pero otra no, otra te dura siete minutos con un tío rapeando sin límite y no estás pensando en estribillo pegadizo, en un puente que enganche, en una melodía que pueda bailarse. Te hago un símil: el reguetón es un libro de Paulo Coelho, que lo puede leer cualquiera, y hay canciones de rap que son como un libro de Enrique [Vila-Matas], exigen un curro, un esfuerzo.

P: Antes hablabas de Céline, conocido por su adscripción al fascismo, pero considerado uno de los mejores escritores del siglo XX. Como ciudadano que se ha posicionado “de izquierdas”, ¿cómo lidias con esa contradicción? Si lo ves una contradicción…

R: No, no, yo no tengo problemas con ese tema porque mis cimientos ideológicos no se tambalean con nada artístico. Nada va a tambalear lo que se ha cimentado tan fuerte desde pequeño. Yo he nacido en una familia de izquierdas, me han educado en la izquierda, pero no como un partido de fútbol, no como "estos son los buenos y estos son los malos". A mí me han explicado por qué. Yo tuve la suerte de tener unos padres con un nivel intelectual muy alto, mis padres los dos son médicos y tenían un acceso a la cultura fuerte. Y nos han educado con cultura y valores. Por ejemplo, yo no estoy bautizado, pero luego me explicaron por qué y dejaron la puerta a que yo lo hiciera en el futuro. Todo en mi casa se explicaba y se argumentaba. Así que mis cimientos ideológicos son muy fuertes, no los va a cambiar ahora… Además, yo soy capaz de sentarme delante de un cuadro y disfrutarlo. Y si después me dicen, “hostia, ¿sabes que este tío era nazi?”. Pues vale, pero eso es problema suyo, yo estoy viendo otra cosa.

Yo he nacido en una familia de izquierdas, me han educado en la izquierda, pero no como un partido de fútbol, no como "estos son los buenos y estos son los malos"

P: Ahora que hablas de buenos y malos, ¿Cómo ves este momento de polarización ideológica?

R: Yo creo que está un poco igual que siempre. Pero con el tema político… Tengo 41 años y me estoy haciendo mayor. Perdí a mi padre hace tres y es como que ya he empezado a priorizar. Intento meterme cada vez menos en el tema, me informo porque me gusta saber las cosas que pasan en mi país y no vivo en una burbuja, pero cada vez intento cabrearme menos. No me voy a poner a ver las noticias y ver que tal partido político ha dicho una aberración o que estos otros han propuesto esta locura… porque es que si no te amargas.

P: Hay quien con 40 sigue viendo el mundo como con 20…

R: Yo tengo una ideología firme. Soy un tío de izquierdas que cree en la política social, soy un tío feminista, me han educado en una familia feminista y tengo unos valores firmes. Pero lo que es cierto es que la vida es muy corta y cuando una persona se da cuenta, en mi caso cuando perdí a mi padre, y lo ves, porque nosotros no lo dejamos en un hospital, lo vimos hasta el último día, vimos de cara la enfermedad… Hostia, eso te hace pensar en que yo no puedo estar pensando en ponerme las noticias y enfadarme porque un garrulo de Vox ha dicho esto o un tuitero o tuitera acaba de hacer un comentario y se ha hecho viral. Yo tengo que priorizar y en mi vida ahora mismo la prioridad es la literatura y la música. Estoy empezando una novela y estoy lanzado… Estoy aprovechando el tiempo.

No puedo estar pensando en ponerme las noticias y enfadarme porque un garrulo de Vox ha dicho esto o un tuitero acaba de hacer un comentario y se ha hecho viral. Yo tengo que priorizar

P: Tienes una canción que se refiere a las redes sociales y cómo, precisamente, nos hacen perder el tiempo…. Y más cosas. Hasta nos ponen de mal humor.

R: Esa canción forma parte del disco ‘El lado oscuro de Ghandi’, y siempre he dicho que me parece el más flojillo de mi carrera, y creo que ese tema en concreto no lo argumenté bien. Ahí era un poco la pataleta de focalizarme en la frivolidad, los selfies y las fotitos del plato de comida. Pero después hay que profundizar y hay gente que le saca un partido acojonante y funciona para algunas cosas importantísimas. Pero en mi caso concreto vuelvo a lo de antes, no me quedo ahí. En mis redes he entrado alguna vez e incluso he probado el Instagram. En los últimos meses, cuando iba a salir el libro, he probado un poco cómo funcionaba, pero a los dos meses se lo volví a dar al manager porque me angustiaba.

P: ¿Ansiedad?

R: Sí, sí, pero porque te das cuenta de que es un gesto mecánico… Yo tengo una capacidad de estar leyendo dos o tres horas, pero si metes Instagram en la ecuación, ya te desconcentras la cabeza a los 25-30 minutos para hacer el gesto con la mano de desbloquear y refrescar… Eso asusta, eso es como la farlopa. Te das cuenta de que no es fácil de controlar, así que yo prefiero estar fuera de todo eso.

P: Ahora con el confinamiento ha habido músicos que también han ofrecido canciones a través de sus redes sociales. Tú no lo has hecho mucho…

R: Solté solamente una que tenía por ahí y después lo que hice fueron un par de libros de recomendaciones literarias para gente que en la cuarentena le apeteciera leer y no supiera qué. Y después me he dedicado a hacer post de literatura.

P: Comentabas que estás con una novela... ¿Y con un disco nuevo?

R: Estoy preparando como trece canciones, flipa. Porque en cuarentena he estado grabando y antes de la escritura de Búnker también he estado grabando temas… Tengo acumulados como trece, podría tener un disco mañana, supongo que para navidades no sé si lanzaré un disco o temas, ya veremos.

No creo que la gente salga muy contenta de todo esto. La situación es chunguísima. Yo ya lo estoy notando, la gente está rara

P: ¿Crees que los conciertos volverán a ser igual que antes?

R: Pues eso es una duda que tengo. Es algo que hemos hablado, lo he hablado con mi manager, con otros artistas… Y no tengo ni idea. De hecho, me siento raro porque… Mira, el otro día le decía a mi hermana: “¿Sabes que este es el periodo de tiempo más largo en mi vida que voy a estar sin tocar?”. Desde 2002 solo he estado sin tocar dos o tres meses, y ahora vamos a estar un año… La sensación es, ¿cuando pase un año sabré hacer esto? Me voy a sentir muy oxidado.

P: Y cómo volveremos a estar como público…

R: Claro, esa es otra… ¿Cómo volverá el público? ¿Con miedo?

P: No hay ningún protocolo… En fin, después de todo esto que estamos pasando, ¿tú eres de los optimistas o crees que de esta no vamos a salir muy bien?

R: Pues no creo que la gente salga muy contenta de todo esto. La situación es chunguísima. Mi pareja está rota a nivel laboral ahora mismo. Todos los días luchando y le cancelan una cosa y luego otra… Ella se va a pegar el mismo tiempo que yo sin trabajar, puede que hasta un año. Si tenemos suerte, porque yo ya he oído que hasta abril o mayo del año que viene no nos van a dejar volver a tocar. Es una situación muy fea para cualquiera. La gente va a salir a la calle… Yo ya lo estoy notando: la gente está rara. Es que es una putada.

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