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Antonio Scurati: "Salvini desciende de Mussolini y va a volver al poder"

El escritor italiano publica en España 'M. El hijo del siglo', novela que narra el ascenso del fascismo y que ha sido un éxito de ventas en Italia

Foto: El escritor Antonio Scurati.
El escritor Antonio Scurati.

Antonio Scurati (Nápoles, 1969) ha escrito una de las novelas italianas más exitosas de los últimos años: ‘M. El hijo del siglo’ (Alfaguara), de más de 800 páginas. Al menos, así lo sugieren las cifras. Más de 250.000 lectores y numerosas críticas, la gran mayoría muy positivas, ganando además el prestigioso premio Strega. La historia narra el ascenso de un joven Benito Mussolini cuando funda los fascio de combate y depega el fascismo. No han sido pocos los que han establecido una comparativa —que él rechaza— con la Italia actual y el advenimiento de líderes como Matteo Salvini. Scurati se ha basado en todo momento en documentos reales para su escritura y ya tiene previsto dos tomos más que finalizarán la trilogía. Ayer, pasó por España presentar su libro.

PREGUNTA. Toda la historia parte de documentos reales. ¿Esto es una novela?

RESPUESTA. Es una novela. Espero, como alguno ha observado, que contribuya a innovar la forma de la novela. Creo que buena parte de la literatura más interesante europea de los últimos años tiene estas características. Cuenta la gran tragedia política del siglo XX por parte de una generación que no la ha vivido y lo hace con una forma de novela nueva que tiene mucha base documental. Por ejemplo, Javier Cercas, en 'Anatomía de un instante'. Es una gran novela, pero no hay nada inventado libremente. Es la forma de la novela que evoluciona y se adecua a la realidad histórica, pero se basa en la ausencia de lo vivido. Cercas estaba vivo cuando sucedió lo que narra, pero es una reconstrucción a través de documentos, y esto es síntoma de algo más amplio: vivimos en una época en la que lo que vivimos está en regresión respecto a la experiencia mediática. Y por eso, tenemos un deseo de una realidad que se nos escapa. Nos sentimos abrazados dentro de una red de espejismos, ilusiones, mentiras que no podemos verificar. Nuestra vida ya no es suficiente.

'M. El hijo del siglo'.
'M. El hijo del siglo'.

P. ¿Cuánto tiempo le llevó seleccionar todos estos documentos?

R. Mucho tiempo. He estudiado durante al menos cuatro años. Pertenezco a la última generación del siglo pasado que ha recibido una formación intelectual antifascista, que cree en el mito de la Resistencia. Y desde joven he querido escribir una novela sobre la Resistencia, no sobre el fascismo. Pero de repente entendí que lo que me faltaba era la narrativa del fascismo a través de los fascistas. Todo el conocimiento que yo ya atesoraba del fascismo desde el punto de vista de los antifascistas he intentado completarlo desde el punto de vista de los fascistas.

P. Precisamente por adoptar este punto de vista ha tenido críticas. ¿Se imaginaba tener estas críticas?

R. No, he tenido mucho menos de lo que me había imaginado por esto. Hay un precedente muy importante en la literatura europea de los últimos decenios que para mí es un modelo. En Francia ‘Las benévolas’, de Jonathan Littell, es otro ejemplo que relata el nazismo, el exterminio de los judíos y el colaboracionismo en Francia, desde el punto de vista de un nazi. Es un personaje inventado, pero copia a un personaje histórico. Eso desencadenó una polémica feroz. En mi caso ese aspecto no fue el que suscitó debate. ¿Por qué? Porque se ha reconocido que yo no me invento ni un solo diálogo. Obviamente como todos los novelistas uso el discurso libre indirecto para decirle al lector lo que pensaba Mussolini en ese momento, Lo hago adoptando la misma lengua de Mussolini, basándome en su estilo y con este esfuerzo de copia lingüística.

Es cierto que los lectores de derechas lo han leído con mucho gusto y, de hecho, los nostálgicos del fascismo también

P. Pero sí que ha gustado a la derecha.

R. No sé a quién se refiere exactamente. Digamos que ha sucedido lo siguiente. Este libro en Italia tiene ya una historia, salió hace un año y medio y ha tenido cientos de miles de lectores. Para un 90% de los lectores ha sido como un entrenamiento de antifascismo. Un libro de educación democrática. Y se ve por los comentarios. Pero también es cierto que los lectores de derechas lo han leído con mucho gusto y, de hecho, los nostálgicos del fascismo también. Yo sé que hay algunas librerías de extrema derecha que han puesto el libro en su escaparate como único libro. El movimiento neofascista de Casa Pound me ha invitado muchas veces para hablar de mi libro reconociendo que yo soy antifascista. ¿Pero por qué? Yo he contado por primera vez a Mussolini y a los fascistas en una novela sin prejuicios, sin filtros ideológicos con la convicción de que si hubiera hecho eso el juicio de condena hubiera sido más fuerte y más sincero al final de la lectura. No al principio. Los que no son fascistas leyendo este libro sienten un fuerte sentimiento de rechazo de Mussolini, pero los que ya son fascistas se reconocen ahí. Tú eres mujer, eres la única mujer de un medio escrito que me ha entrevistado hoy. Si yo digo que Mussolini dijo “la masa es como la mujer, le gusta ser dominada”. Si fueras un hombre de nuestros días, educado y tal, respetuoso, de repente tendrías un escalofrío de disgusto, pero si eres un fascista, machista, misógino, dices, sí. Pero nadie puede convertirse en fascista leyendo este libro.

Arresto de Mussolini en 1919.
Arresto de Mussolini en 1919.

P. Este perfil del hombre machista, misógino y fascista, ¿ha crecido en Italia?

R. No. Creo que siempre ha existido este perfil, pero antes esta parte maldita que siempre ha estado dentro de nosotros, secreta, callada, censurada, por lo menos en público, hoy ya no tiene esa censura, se siente más libre de expresarse. También en España.

P. ¿Qué ha cambiado para que pase esto?

R: Ha cambiado que la cultura democrática y antifascista vinculada sobre todo a una orientación política de izquierdas, militante, se ha agotado históricamente, Y todavía no hemos encontrado formas de renovación de esa herencia en nombre de la democracia, bajo el paraguas de la civilización, sin una bandera política. Una de las intenciones de este libro es contribuir a renovar la cultura democrática, progresista, paritaria en ausencia de una cultura política de referencia que era la de la tradición socialista.

P. Esto es lo que ha permitido que surjan personajes como Matteo Salvini. ¿Hay una cierta equiparación entre Mussolini y su tiempo y hoy?

R. Yo rechazo una comparación tan directa. Salvini no es fascista, y tampoco un estadista a la altura de Mussolini. Y tampoco es el líder de un partido que utilizaba sistemáticamente la violencia a través de una milicia para regir como el fascismo, Pero sí hay una filiación, que no es directa de cultura política, pero sí de forma de la política. No Mussolini como jefe del fascismo sino Mussolini como arquetipo del líder populista. Como tal, Salvini y otros líderes europeos y no europeos, de alguna manera, descienden de Mussolini, que no ha sido solo el fundador del fascismo sino que ha inventado un liderazgo populista, una propaganda y una comunicación política.

Salvini y otros líderes europeos y no europeos, de alguna manera, descienden de Mussolini porque ha inventado un liderazgo populista

P. Y sí tienen ambos esa conexión con el movimiento obrero, como se puede leer en su novela.

R. Sí, sí. Y no solo eso, Mussolini es que realiza una revolución de lenguaje antes del periodismo. Mussolini fue un periodista formidable, Cuando se le llama para dirigir el periódico del partido socialista, el ‘Avanti’, provoca una revolución que lleva al lenguaje de la política. Mussolini era un delegado de una oscura sección de provincia, joven, que se presenta a un congreso y brilla. El ‘Avanti, antes lo había dirigido Claudio Treves, que era un gran intelectual, un gran líder. Si lees sus artículos ves que usa una prosa muy culta, muy erudita. Y Mussolini llega y lo cambia todo en el lenguaje. Empieza a escribir frases, breves, sujeto, verbo, complemento.

P. Como Twitter.

R. (Asiente) Cada frase, un eslogan. Ninguna preocupación por copiar la realidad o contradecirse al día siguiente. Además, siempre “yo afirmo”, “yo prometo”, “yo haré”. Y cuadruplica las ventas del periódico y corta por la mitad su sueldo. En Italia estos nuevos partidos como los 5 Estrellas han reducido a la mitad su sueldo parlamentario. En la era de la política de masas el lenguaje, para ser eficaz, tiene que someterse a una brutal simplificación. Tiene que vulgarizarse, ir al vulgo. Pero como ya he repetido mil veces, Mussolini es el arquetipo del líder populista, porque es el líder que guía a la masa, no precediéndola hacia ideas suyas, objetivos, estrategias, sino que la sigue. Va por detrás de la masa. Olisquea los humores, sobre todo los sentimientos tristes, las desilusiones, y los secunda. Y en esto Mussolini es un maestro de los líderes populistas. No en su componente fascista.

Mussolini olisquea los humores, sobre todo los sentimientos tristes, y los secunda

P. Supuestamente ahora somos una sociedad más educada, formada como para seguir cayendo en los mismos mecanismos que en 1919.

R. Sí, pero Mussolini era el director de un periódico. Y el principal medio de masas de la época era el periódico. Y fue entre los primeros que comprendió la importancia de la radio, del cine. Y nosotros después de un periodo de progresiva culturización, alfabetización, instrucción educativa de las masas, que yo sospecho que ha sido un breve paréntesis en la Historia nada más, vivimos una forma de regresión. Una especie de analfabetismo generado por la hegemonía de los nuevos medios digitales. Fíjate los tuits. Por naturaleza excluyen un razonamiento articulado, un discurso complejo.

P. Usted ha escrito un libro de más de 800 páginas. ¡Es un acto revolucionario!

R. No, no, ya nadie tiene veleidades revolucionarias hoy en día, pero es contra tendencia. Pero también está dentro de nuestro tiempo. Evidentemente responde a una necesidad, si no, no habría tenido ese éxito.

Vivimos una forma de regresión. Una especie de analfabetismo generado por la hegemonía de los nuevos medios digitales

P. ¿Esa necesidad es porque el libro también es una muestra sobre cómo prevenir el fascismo?

R. No, no. Cuando empecé a estudiar para escribir este libro el escenario político en Italia era diferente. Nadie hubiera imaginado la subida al poder de partidos como la Lega o los 5 Estrellas. Un escritor, un artista no tiene una intención así tan pedestre, tan circunscrita. Hay una intuición, pero lo que te motiva es la realización literaria y sus implicaciones éticas y políticas. Después del éxito de este libro en Italia ha inaugurado un filón de publicaciones instantáneas sobre el fascismo. Pero nadie se compromete durante cinco años de trabajo literario con la intención de intervenir en el debate político. Escribe un panfleto un fin de semana y ya está. La idea es contar esa época y responder a una pregunta de la época contando algo del pasado, pero con un horizonte más amplio.

P. Antes decía que quizá había sido la última generación que había crecido con el mito de la Resistencia. Que ese mito ya no esté, ¿también incide en que en Italia las cosas sean hoy como son con este tipo de partidos?

R. Bueno, no se ha anulado del todo, pero sí tenemos que tomar nota del hecho de que el mito de la Resistencia como pilar de la formación cívica del italiano no ha impedido que haya crecido movimientos políticos que son la antítesis de la Resistencia. Eso es un dato.

Salvini va a volver al poder. Más allá de sus errores, sus tácticas, hay un impulso histórico que este tipo de líder logra catalizar

P. Salvini ya no está en el Gobierno, pero ¿usted cree que volverá?

R. Nunca hablo de la actualidad política en Italia, pero como estamos en España, voy a hacer una profecía fácil y triste: Salvini va a volver al poder. Más allá de sus errores, sus tácticas, sus límites, desgraciadamente hay un impulso histórico que está empujando y que este tipo de líder logra catalizar. Y eso es potente. Ya ha llegado en algunos casos al poder y volverá a llegar. Puede ser que no sea Salvini, pero sí alguien parecido, Y quienes como yo se sienten en otra parte, la contraria, se tienen que preparar para esta eventualidad.

P. No parece que haya mucha preparación para eso.

R. No, sin duda no la hay.

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