'Women Make Film'

Este documental dura 15 horas, trata del cine hecho por mujeres y es una maravilla

El Festival de Sevilla, que se ha clausurado este sábado, acogió el estreno español de el desbordante documental de Mark Cousins que relee el cine a través de las mujeres directoras

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'Women Make Film'
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¿Se puede hablar de cine a partir solamente de películas dirigidas por mujeres? Mark Cousins se convirtió en uno de los críticos más populares del panorama actual a raíz de 'The Story of Film' (2011), su particular y monumental revisión de la historia del cine en una serie de 15 horas de duración que supuso la puerta de entrada a la historia de las películas de una nueva generación de cinéfilos. Todavía hoy sigue siendo una de las series más vistas en Filmin, la plataforma que la aloja, con más de 100.000 espectadores. 'Women Make Film', que presentó en su premier española en el Festival de Sevilla, supone en parte la versión femenina de aquel videoensayo monumental. Con una duración parecida (960 minutos), propone un recorrido por toda una serie de ideas que explican el arte cinematográfico a partir únicamente de films firmados por mujeres.

La intención de Mark Cousins es clara. Hasta el momento la historia del cine se ha explicado casi exclusivamente con los títulos realizados por hombres, por otro lado mayoritarios. En su documental revierte esta dinámica para poner en valor las obras de tantas autoras, muchas de ellas desconocidas para el gran público, a través de sus méritos artísticos. Por ejemplo, en lugar de explicar los trávelins con clips de films de Orson Welles o Martin Scorsese, lo lleva a cabo con escenas de 'El rostro' (1997) de Antonia Bird, 'Outrage' (1950) de Ida Lupino y una de las apabullantes secuencias de 'D'Est' (1993) de Chantal Akerman, entre otras. Mientras que el musical se revisa sin pasar por Hollywood ni Bollywood, con extractos del cine sin cámara de Margaret Tait, un film mudo de la pionera Alice Guy, la escena en que las protagonistas de 'Girlhood' (2015) de Céline Sciamma tocan el cielo hermosas como un diamante al ritmo de Rihanna o de la militancia anticolonial en la franco-angoleña 'Sambizanga' (1972) de Sarah Maldoror. Con este método revisa una cuarentena de conceptos fílmicos que abarcan desde los géneros (comedia, melodrama, ciencia-ficción) a apartados narrativos y dramáticos (presentación de personajes, inicios y finales, conversaciones...) pasando por elementos de la puesta en escena (encuadre, primeros planos, montaje...).

Como ya sucedía con 'The Story of Film', 'Women Make Film' no pretende construir una historia del cine de mujeres entendida como una cronología al uso que sitúe a estas directoras en épocas, corrientes y países concretos. Cousins vuelve a aproximarse a su objeto de estudio desde una concepción videoensayística que aborda de forma transversal y fragmentaria un sinfín de obras. Conectadas las unas con las otras a partir de ejes temáticos, con ellas Cousins genera ideas y puntos de partida desde los que profundizar en el cine de mujeres más que trazar argumentaciones unívocas y conclusivas sobre el tema.

La voz en off vuelve a ser la principal conductora del relato. En 'The Story of Film' era el propio Cousins quien ejercía de narrador (su particular tono de voz deviene uno de los signos de identidad del documental). Aquí invita a una serie de actrices a que conduzcan (se las introduce literalmente al volante de un coche) este viaje. En la presentación en Sevilla explicaba que escogió a sus colaboradoras, las británicas Tilda Swinton, Thandie Newton y Adjoa Andoh, las estadounidenses Jane Fonda y Debra Winger, la neozelandesa Kerry Fox y la india Sharmila Tagore, porque el timbre de su voces rompía con ciertos estereotipos ligados a la feminidad. Sus acentos variados también transmiten cierta idea de diversidad cultural en un film hablado en hegemónico inglés.

Menos persecuciones de coches

En su documental, Mark Cousins no incide en las circunstancias sociales, políticas y culturales que explicarían por qué las mujeres han tenido muchísimas más dificultades para acceder a esta vertiente de la autoría cinematográfica que los hombres. Igualmente renuncia a elaborar ninguna hipótesis respecto a una posible especificidad del cine hecho por mujeres o a la existencia de una mirada femenina en oposición a la mirada masculina contra la que se ha articulado la teoría feminista del cine. Como explicó en la presentación del film en Sevilla, prefiere no entrar en este tipo de generalizaciones. “Las únicas conclusiones que he podido sacar al respecto es que en estas películas abundan más las protagonistas femeninas y menos las persecuciones de coches”.

Sin embargo, no resulta difícil extraer algunas ideas respecto al papel de las mujeres en el cine según épocas y países. No por casualidad, 'Women Make Film' se abre con ejemplos de tres directoras surgidas en Europa del Este en la segunda mitad del siglo XX: la búlgara Binka Zhelyazkova, la ucraniana Larisa Shepitko y la moldava Kira Murátova (además de una reivindicación de la británica Wendy Toye). Como el mismo Cousins corroboró en el certamen andaluz, esta es su manera de recordar que cinematografías como la soviética, la húngara, la checoslovaca, la búlgara o la albana durante su periodo socialista potenciaron la incorporación de las mujeres en el cine al tiempo que la industria capitalista por excelencia, Hollywood, las mantenía casi totalmente al margen. Cousins también subrayó la notable presencia de directoras en países como Irán. Incluso mostró el tatuaje que lleva en el brazo con el nombre de la también poeta Forough Farrokhzad, una de las figuras más apasionantes del arte del siglo XX y la responsable de ese bellísimo corto que es 'The house is black' (1963). En esta misma línea, llama la atención la escasa presencia en 'Women Make Film' de cineastas iberoamericanas, excepto por nombres como la venezolana Margot Benacerraf, la colombiana Marta Rodríguez y argentinas como Lucrecia Martel, María Luisa Bemberg o Lucía Puenzo. Resulta difícil entender como un director tan concienciado en cuestiones de clase, feminismo y multiculturalidad ha dejado fuera directoras tan significativas como la cubana Sara Gómez. Cousins también recordó que hay países con tradiciones cinematográficas muy potentes pero con una cultura machista que ha marginado a la mujer en este campo, como Italia. Y en cierta manera, también España, país que cuenta con una única representante en el documental, Ana Mariscal, ejemplo por otro lado habitual de actriz que acaba convirtiéndose también en directora, en su caso una época tan poco propicia a las mujeres profesionales en cargos de poder como la dictadura franquista.

'Women Make Film' se abre con ejemplos de tres directoras surgidas en Europa del Este en la segunda mitad del siglo XX

Otro rasgo a destacar de 'Women Make Film' es su concepción inclusiva de todo tipo de formatos, géneros y estilos. La película se detiene tanto en muestras de blockbusters como 'Wonder Woman' (2017) de Patty Jenkins como en breves poemas íntimos como a 'Portrait of Ga' (1952) de Margaret Tait, y también en obras experimentales como la de Mara Mattuschka, cintas de animación de Signe Bauman, Marjane Satrapi, Lotte Reineger o Alison de Vere, films televisivos como 'Ellen' (2016) de Mahalia Belo, además de ofrecer un par de incursiones en la ficción serial de la mano de 'El cuento de criada' y 'Westworld', e incluso una referencia a los álbumes visuales con el 'Lemonade' de Beyoncé con que se cierra el documental. Cousins también recordó que las mujeres directoras siempre lo han tenido mucho más difícil para acceder al cine industrial, por eso su presencia es más numerosa en ámbitos al margen de la ficción de gran presupuesto como son el documental, las producciones televisivas o la animación. En este sentido, también se echa en falta en 'Women Make Film' una mayor presencia de las directoras que desde estos arrabales del mainstream han configurado un cine explícitamente feminista, aunque aparecen algunas de sus representantes como Yvonne Rainer, Valie Export o Lizzie Borden.

'Women Make Film' transmite una pasión desbordante por todas las películas de directoras que la configuran. El visionado maratoniano del documental queda como un intenso y opíparo aperitivo de un mundo, el cine de mujeres, tan pendiente todavía de visibilizar. Sin embargo, la propuesta de Cousins encierra en sí misma una contradicción. La reivindicación del cine de mujeres debería pasar también por reconocer a todas aquellas responsables de festivales, programadoras, profesoras, archivistas, teóricas, críticas, académicas e incluso cineastas... que han llevado a cabo un trabajo de hormiga desde hace décadas, y en tiempos o circunstancias menos propicias, para que se conocieran todas estas directoras que ahora agrupa Cousins en su épica 'Women Make Film'. Que un hombre no se lleve toda la fama en lo que a descubrir el cine de mujeres se refiere...

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