disponible a partir de este viernes

'Roma', la película favorita para los Oscar, por fin llega a Netflix

La tríada de mexicanos de oro en Hollywood puede añadir este año un nuevo Oscar a Mejor dirección por el último film de Alfonso Cuarón

Foto: Un fotograma de 'Roma', la última película del mexicano Alfonso Cuarón. (Netflix)
Un fotograma de 'Roma', la última película del mexicano Alfonso Cuarón. (Netflix)

Contaba un artículo en 'El País' que en México, la palabra 'güero' —un adjetivo para calificar a la gente de piel pálida y pelo rubio— es un piropo. Desde principios del siglo XX la Colonia Roma es el barrio de 'güeros' en la zona norte de Ciudad de México, una zona de edificios de estilo afrancesado y neocolonial en los que tradicionalmente vive la alta sociedad mexicana, constituida mayoritariamente por mexicanos hijos de inmigrantes europeos —y por tanto de piel clara— y extranjeros con puestos diplomáticos o directivos de multinacionales. Allí creció Alfonso Cuarón —hijo de Alfredo, un médico nuclear que llegó a trabajar para la Agencia Internacional de Energía Atómica, y de Cristina, una ingeniera química que dejó su carrera para ser madre de familia— y de allí ha tomado el nombre su última película, la gran favorita de la próxima edición de los Oscar, disponible en Netflix desde este viernes tras su estreno limitado en salas el 5 de diciembre.

"Estamos solas", le espeta la señora Sofía (Marina de Tavira) a Cleo (Yalitza Aparicio) en un momento de 'Roma'. Porque la película de Cuarón no trata de los güeros, sino de las mujeres —madres, abuelas, hermanas— en general y de Cleo, la mucama indígena de una familia mexicana adinerada, en particular. De mujeres solas, sufrientes pero fuertes, que desde pequeñas se resignan a la discriminación —"fresas para Sofi no, que engorda"— y que no sólo sacan adelante a sus hijos, sino a los hijos de los demás. Mientras, los hombres se mueven entre la ausencia o una presencia violenta, ya sea de forma latente o explícita: Cuarón presenta al cabeza de familia, el señor Antonio (Fernando Grediaga), en una secuencia veladamente amenazadora, fragmentada, en la que no muestra el rostro, trasvasado a la forma de un coche rugiente con una corona grabada en el morro.

'Roma' es una historia de mujeres —madres, abuelas, hermanas— en general y de Cleo, la mucama indígena de una familia, en particular

Rodada en un blanco y negro con una gama de grises elegante pero naturalista y con un tempo contemplativo y delicado —el comienzo con el agua anegando los azulejos del suelo y, en el reflejo, un avión que vuela alto y lejos—, Cuarón presta la voz a Cleo para retratar la cotidianidad dentro de la casa familiar de la Colonia Roma en la que vive la familia del doctor Antonio, la señora Sofía, su madre y sus cuatro hijos a principios de los años setenta. Desde la primera escena, el director marca la diferencia de clase entre el servicio indígena —Adela y Anabel se comunican en mixteco entre ellas— y sus patrones blancos, con quien hablan en castellano. 'Roma' es, aunque suene a cliché, su film más personal ——responsable también del guión, el montaje, la fotografía y la producción— y a la vez el que mejor condensa las querencias de la Academia y el signo del hoy: protagonizado por mujeres, con trasfondo social y racial, con una firma autoral de prestigio, una factura cuidada sin ser formalista y una historia íntima, local y a la vez universal, con la que cualquier espectador de un modo u otro puede identificarse.

Yalitza Aparicio en el papel de Cleo. (Netflix)
Yalitza Aparicio en el papel de Cleo. (Netflix)

Cuarón ha construido un personaje con el que es difícil no empatizar —además es el primer trabajo como actriz de Aparicio—, el de una mujer que no se limita a su trabajo de criada, sino que forma parte activa de la educación emocional de los niños de la casa, a los que trata casi como una madre: la escena climática de la película, un travelling lateral acongojante, es la demostración absoluta. Es imposible despojarse enteramente de la sensación de cierta autocomplacencia, de que falta una mirada más autocrítica, aunque Cuarón reconoce que, por mucho que la familia protagonista tenga una relación más cálida y cercana de lo habitual con Cleo, se mantienen ciertas distancias inquebrantables: la abuela no sabe qué edad tiene Cleo y muchos de los momentos de distensión se rompen con algún requerimiento —tráeme un batido de plátano, llévale el té al señor—.

La mirada de Cuarón sobre la maternidad es agridulce

"Estamos solas" y el puente se une, y la patrona y la sirvienta se reconocen la una en la otra, aunque sea un momento. Y Cuarón recurre al contraste, una y otra vez, para hablar de la soledad de las dos mujeres: en la oscuridad de una sala de cine, con los amantes besándose y la proyección de 'La gran juerga' (1966) fuera de foco, una chica espera; en medio de una fiesta en una localidad playera, otra come un helado con melancolía, cansada de haber esperado. La mirada de Cuarón sobre la maternidad es agridulce: por un lado la violencia del rito de la maternidad, del parto, contado con una desnudez aterradora en una de las secuencias memorables de la película, pero por otro la calidez del abrazo de unos hijos, de los juegos infantiles para llenar la casa.

La familia protagonista de 'Roma'. (Netflix)
La familia protagonista de 'Roma'. (Netflix)

A la lucha de clase protagonizada por Cleo le acompaña el trasfondo de las manifestaciones y revueltas de principios de los setenta, las expropiaciones por parte del Gobierno y de las clases altas de las tierras de las comunidades indígenas, y en un momento concreto, de la masacre del Jueves de Corpus, en la que una protesta estudiantil acabó con 120 muertos después de que un grupo paramilitar al servicio del Estado, 'Los Halcones', la reprimieran. Un contexto social del que los habitantes de la casa se mantienen normalmente al margen, como si perteneciera a otro tiempo o lugar.

'Roma' crece cuanto más se acerca al personaje de Aparicio, cuando cierra plano y Cleo habla: en medio del campo, con los niños jugando de fondo, la mujer añora el olor, el paisaje de su pueblo. El director también engarza piezas claves de su memoria sentimental audiovisual, como ya hizo su compatriota Guillermo del Toro en 'La forma del agua', y el cine y la televisión están muy presentes como el epicentros alrededor de los cuales se reúnen la comunidad, en el primer caso, y la familia, en el segundo. También hay lugar para una especie de absurdo rayano en el realismo mágico, como los entrenamientos de artes marciales a cargo de una estrella de la televisión disfrazada de superhéroe, o el güero cantando mientras el bosque arde.

Otro momento de 'Roma'. (Netflix)
Otro momento de 'Roma'. (Netflix)

Si a principios del año el periplo de 'Roma' empezaba con mal pie al no poder competir en Cannes por culpa de la guerra abierta contra Netflix —a la que se han sumado los exhibidores—, su victoria en el Festival de Venecia y las excelentes críticas, que la elevan a la categoría de obra maestra, —algo excesivo en la modesta opinión de quien escribe—, han hecho crecer la expectación por este íntimo canto a México, a las mujeres fuertes, a las madres que fueron y a las que no.

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