¿ocultación deliberada de pruebas?

Algo huele a podrido en León. Por qué el asesinato de Isabel Carrasco se cerró en falso

Los creadores de la serie ‘Muerte en León’ ruedan la continuación tras descubrir indicios que implican a un asesor del presidente de la Junta de Castilla y León y chocar contra el silencio oficial

Foto: Fotograma de la serie 'Muerte en León'.
Fotograma de la serie 'Muerte en León'.
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“Cuando acabamos de rodar la serie, teníamos dudas sobre si trataba de una ocultación deliberada de pruebas o de un simple error judicial, pero ahora ya no tenemos ninguna porque nadie parece querer investigar este asunto. Parece cada vez más claro que se ha contaminado una investigación policial por intereses políticos”. Lo dice Justin Webster, director de ‘Muerte en León’, la impactante serie de no ficción sobre el asesinato de Isabel Carrasco que va a tener una segunda vida gracias al cierre en falso del caso. ‘Después de una muerte en León’ se estrenará en cines, probablemente este otoño, con nuevas revelaciones que no dejan en buen lugar a la maquinaria judicial, policial y política de Castilla y León.

Carlos PrietoCarlos Prieto

Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación y del PP de León, fue asesinada a tiros en la calle en mayo de 2014. Según la Justicia, el asesinato fue cometido por Montserrat González con la ayuda de su hija, Triana Martínez, extrabajadora de la Diputación, y la colaboración de Raquel Gago, policía local de León. Las tres mujeres han sido condenadas a largas penas de cárcel.

¿El motivo de fondo del asesinato? Odio y venganza por el acoso laboral al que Carrasco sometió a Martínez, aunque el asunto tiene numerosas ramificaciones políticas: primero, porque todo se desarrolló en un contexto de corrupción (las cadenas de favores en la Diputación de León) y luchas de poder en el PP regional; segundo, porque ‘Muerte en León’ desveló que la Justicia 'olvidó' investigar las llamadas telefónicas de Triana a un asesor del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, los días previos al crimen; y eso pese a que las (otras) llamadas telefónicas de Triana fueron un elemento clave en el juicio.

Parece cada vez más claro que se ha contaminado una investigación policial por intereses políticosLos creadores de ‘Muerte en León’ no han parado de investigar desde que se estrenó la serie a finales del año pasado, pero el silencio oficial sobre sus revelaciones es cada vez más atronador. “Hemos hablado con la jueza instructora, pero no ha sido capaz de explicarnos por qué no se investigaron esas llamadas y nos ha remitido a la policía”, explica el director de la serie.

Webster envió hace unas semanas a la policía un informe con nuevos indicios sobre la implicación del asesor presidencial. ¿La respuesta de la policía? Ninguna, de momento. “La policía no nos ha respondido nada hasta ahora, y es difícil que lo haga: quizá tendrían que admitir que se ha tratado de una ocultación deliberada”, cuenta Justin Webster en conversación telefónica.

El nombre del asesor de presidencia no se mencionaba en ningún momento en ‘Muerte en León’. Pues bien: se trata de Luis Estébanez, amigo íntimo del presidente de la Junta de Castilla y León y hombre de su máxima confianza. Estébanez ha contado a los creadores de ‘Muerte en León’ que su relación con la condenada era meramente profesional: Triana le llamaba para pedirle trabajo. No obstante, Webster cree que “se trata de una excusa porque mantenían una relación muy cercana”, opinión fundamentada en datos contundentes: Triana tenía una copia de seguridad del móvil de Estébanez en su portátil.

Las llamadas bajo sospecha

En uno de los informes elaborados por el equipo de ‘Muerte en León’ y enviado a todas las partes, se explica así la intensa relación telefónica entre Triana y el asesor presidencial:

“Entre enero y mayo de 2014, el móvil de Luis Estébanez fue el segundo número más llamado por Triana, solo después del número de Raquel Gago, su mejor amiga. El 19,9% de las llamadas las hizo al móvil de Raquel. El 18,4%, al de Luis. Al móvil de Montserrat realizó el 12,66% de las llamadas. Pero si a este cómputo le añadimos las llamadas al teléfono fijo de la oficina de Luis [presidencia de la Junta de Castilla y León}, los porcentajes se igualan: el 19,9% de las llamadas de Triana se dirigían a Luis (fueran al fijo o al móvil), exactamente el mismo porcentaje que las dirigidas a Raquel".

Las dos llamadas más largas entre ellos, de 25 y 64 minutos, se produjeron el día antes del crimen“La duración de las llamadas entre Triana y Luis suele ser corta, oscilando habitualmente entre los pocos segundos y los seis minutos. Las dos llamadas más largas entre ellos, de 25 y 64 minutos, se produjeron el día antes del crimen”.

"El domingo 11, el día antes del crimen, sobre la una y media del mediodía, Triana y Luis intercambian varios mensajes. El intercambio termina con una llamada de Triana a Luis que dura 24 minutos. Esa misma tarde, poco antes de las cinco y media, Triana vuelve a llamar a Luis y hablan durante 64 minutos. Ese día, domingo 11, Triana solo habló con tres personas por teléfono: su madre, Raquel y Luis. El 12 de mayo, día del crimen, Triana llamó a Luis al fijo del despacho a las 11:05. No respondió. Una hora más tarde, a las 12:13, Triana llamó al móvil de Luis y hablaron tres minutos”.

Pero a ninguna de las partes parece interesarle reabrir el caso: a las condenadas porque no les serviría para atenuar sus penas, y a la Fiscalía porque sería un revés humillante. Por no hablar del escándalo político si se demostrara que se ocultaron pruebas para encubrir a un alto cargo. “Hay varias hipótesis sobre la implicación del asesor presidencial. La más benigna es que no tenga nada que ver con el asesinato, y que simplemente se ocultó su nombre porque hubiera sido incómodo políticamente que le salpicara el proceso judicial. La otra posibilidad es más inquietante: que dada la confianza entre ambos Triana le hubiera insinuado lo que iba a suceder... Porque esas llamadas tan largas las horas previas al asesinato son dífíciles de explicar”, afirma el director.

Así que las dos preguntas clave que nadie quiere responder son las siguientes: “¿Por qué no se ha investigado a este hombre y de qué habló con Triana el día del asesinato?”, zanja Webster.

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