historia oral del caballo

Todos los chutes del rock español

El regreso de Manolo Tena tras una temporada en el infierno vuelve a poner de moda hablar sobre heroína. Siete "expertos" nos cuentan su experiencia con la reina de las drogas

Foto: Manolo Tena, en 2008. (EFE)
Manolo Tena, en 2008. (EFE)

Manolo Tena y Antonio Vega ya tienen documental sobre su relación con el "jaco". Ya solo falta Enrique Urquijo. Bueno, también Antonio Flores. Y otro sobre Los Calis. Y los de Nacho Vegas, Los Planetas y Juan Moneo 'El Torta'. Y los de... En fin, hablemos claro: el pop-rock español mantiene un tórrido romance con "ese caballo llamado muerte" desde los años ochenta.

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Por eso pensamos que sería buena idea preguntar a algunos "expertos" (y adláteres cuidadores) sobre la potencia creativa de esta mítica sustancia. Echando un ojo por Spotify, salta la sorpresa de que el himno al "jaco" más versionado en nuestro país es 'La quiero a morir', del cantautor galo Francis Cabrel. La han hecho suya desde Manzanita hasta Sergio Dalma, pasando por Dyango, Niña Pastori y Jarabe de Palo con Alejandro Sanz.

¿Es útil la heroína para hacer música?

Josele Santiago, Los Enemigos: Los opiáceos estimulan la imaginación de una manera espectacular, pero muy poco práctica. Entre otros efectos, inducen a una excitación mental febril en la que uno advierte enseguida la posibilidad de dirigir a su antojo las imágenes, increíblemente nítidas, que van desfilando por su magín. Por esa vía, creo yo, es por donde un creador intuye un océano de posibilidades a explorar. Lamentablemente, en muy poco tiempo éste se evapora en una nube de indiferencia hacia todo lo que no sea la droga en cuestión. Todo lo demás simplemente desaparece. Los subidones y el síndrome de abstinencia acaban turnándose para interponerse entre tú y tu guitarra. En mi caso, el tópico se cumplió punto por punto.

Nacho Vegas: Para mí la heroína ha sido una buena excusa para contar cosas. Porque es tan tremendamente analgésica que te quita todo lo malo y te hace entrar en una dimensión en la que la vida es mucho más llevadera. Y luego cortas el grifo y la vida entonces es mucho peor de lo que lo era antes. Y todo eso es una buena metáfora para hablar de la vida, porque lo haces desde sensaciones tan extremas que tú te crees que son reveladoras. Pero hay mil metáforas más que te pueden llevar al mismo sitio; no creo que la heroína sea tan especial en este sentido.

Es tan analgésica que te quita todo lo malo... Y luego cortas el grifo y la vida entonces es mucho peor de lo que lo era antes

Ignacio Juliá, periodista musical: No existe una relación directa entre la expansión sensorial de las drogas y la creatividad. De hecho, muchos músicos declaran que lo mejor es componer y tocar sobrios. Consumir drogas lisérgicas puede propiciar una mayor apertura de miras, esas experiencias alteradas que hacen vislumbrar ideas que no parecen en total sobriedad. La heroína, en cualquier caso, es un opiáceo y como tal te deja tirado. La historia del rock nos repite una y otra vez que los yonquis podrán tener cierto halo mítico, nunca supe muy bien por qué, pero no funcionan ni en la vida normal ni en la musical.

¿El rock hubiera perdido mucho con menos vicio?

Nacho Vegas: No se me ocurre una canción que mole por estar directamente relacionada con la heroína, la verdad... Ni de la Velvet ni de Los Calis. Puede parecer que hablan de la heroína, pero en el fondo creo que hablan de un tipo de emociones que no tienen que ver necesariamente con la droga. No me gustan los libros o las pelis que romantizan de alguna manera el "mono". Estar de "mono" es básicamente tener diarrea, fiebre y eyacular antes de haberte empalmado, ni más ni menos. Y si quieres pasarlo lo pasas, igual que una gripe. Si te enganchas y luego cortas el suministro vas a estar jodido unos días, pero no te conviertes en un ser sufriente, necesitado de compasión y que de repente tiene grandes revelaciones existenciales. Solo en un imbécil con cagalera.

Estar de mono es básicamente tener diarrea, fiebre y eyacular antes de haberte empalmado, ni más ni menos

Josele Santiago: Yo estaba convencido de que Alfred Kubin consumía toneladas de opio, pero luego he leído por ahí que lo suyo era esquizofrenia pura y dura, así que no siempre está tan claro que haya drogas de por medio. Con Leopoldo Panero me sucedió algo parecido. Por otra parte, e independientemente de los efectos inmediatos de la heroína, la vida de un adicto es prácticamente igual que la de un vampiro y las huellas que la adicción deja en el recuerdo son una mina de imágenes, anécdotas y sensaciones tanto o más potentes que las que proporcionaba su consumo directo. Conviene tener claro que no se trata de un filón sin fondo, porque de lo contrario puedes pasarte la vida picando piedra en la misma metáfora.

La vida de un adicto es prácticamente igual que la de un vampiro

Nacho Vegas: Si miro atrás no sé cómo he conseguido combinar la heroína con un trabajo más o menos regular. He hablado en muchas canciones de ella y de los sentimientos extremos que te genera. En un principio no era una droga que me gustara para hacer canciones. Te dejaba tan a gusto que no necesitabas hacerlas. Pero luego hubo un momento en el que creí que la necesitaba como un impulso sin el cual no podría sacar adelante un disco, por ejemplo. No sé, ha sido una relación extraña, y seguramente engañosa en todos los casos.

Josele Santiago: Durante más de cuatro años mantuve una mayor fluidez comunicativa con mi gato que con cualquier otro ser vivo. No es coña.

¿La heroína afila la percepción o aísla?

Javier Corcobado: Es la libertad más placentera dentro de una cárcel, con o sin barrotes. Aplaca cualquier tipo de dolor físico, mental y emocional, aburre con los años a quienes tienen verdaderas ansias creativas, y deja atrapados para siempre a quienes no tienen ese hambre de ser el transmisor y emisor de la divinidad que deviene en los artistas y a la que llamamos impropiamente "creación".

Antonio Arias, Lagartija Nick: Peter Perrett, cantante de The Only Ones, me comentó en 2009 que debido a que había pasado un montón de años consumiendo heroína sentado, su estatura había rebajado once centímetros. Es un buen resumen del trayecto que puedes realizar con esa droga. Por supuesto que te elevará hacia alturas desconocidas mentalmente, pero te empequeñecerá como persona a todos los niveles. Al final: ni mejor ni peor, más pequeño.

Durante más de cuatro años mantuve una mayor fluidez comunicativa con mi gato que con cualquier otro ser vivo. No es coña

Nacho Vegas: Es una droga que gusta porque te quita el dolor y todo lo malo, pero también hace que las cosas buenas lo sean menos. Por supuesto, con ella no pasarás frío... Pero tampoco conseguirás sentir lo agradable del calor. En realidad y en el fondo, creo que te hace sentir menos vivo. En el buen y en el mal sentido.

Montero Glez: La heroína propone alienación, distancia entre el hombre y el mundo creado por el hombre. No es buena ni mala, depende de cómo la manejes. Debido al mal uso que se le ha dado en España, desde su introducción en el año 1982, la heroína resulta reaccionaria. Poco o nada revolucionaria. Pienso que en los años ochenta se facilitó su entrada masiva para neutralizar a la juventud.

Debido al mal uso que se le ha dado en España, desde su introducción en el año 1982, la heroína resulta reaccionaria. Poco o nada revolucionaria

Antonio Arias: En el año 2000 estuve en un grupo que se llamaba Heroína. Lo monté con Jota, Florent y Eric de Los Planetas y Javi K haciendo programaciones. Nuestra gira duró un día. Fue una experiencia tecno con textos sobre drogas de poetas árabes de hace mil años. Lo pasamos muy bien ensayando y tocando en la sala Planta Baja de Granada. Eran seis temas de diez minutos cada uno que se acoplaron, algunos de ellos, para el disco de Lagartija Nick 'Ulterior', del año 2001. Existe una grabación en directo de aquella noche que habrá que recuperar.

¿Se ha convertido el 'genio yonqui' en parodia?

Paco Attraction, mánager: Hay un aspecto clave que es el nivel económico: cuando hay solvencia para mantener el consumo y el individuo acepta de forma consciente su hábito tiene ese componente de “malditismo” consentido. Entonces creo que sí se puede entrar en un universo y una forma de percibir completamente distinta a la (muchas veces) insulsa y vacía realidad. Y la expresión artística adquiere unos tonos especiales que es imposible conseguir de otro modo. Pero no olvidemos que en la mayoría de los casos la relación con la heroína es tortuosa y subyugante y lleva al individuo a una dura dependencia en todos los sentidos (económico, físico y psíquico). Eso anula y destruye la voluntad de la persona.

Antonio Arias: He visto compañeros que han entrado y salido ilesos de ese mundo. También hay bandas enteras que fallecían por compartir jeringuillas durante unos años. Está claro que, para la mayoría, pasar por la heroína deja una imagen patética. Ya puedes haber compuesto la Tercera Sinfonía de Mahler que no camuflará tu decadencia.

Paco Attraction: Estar cerca de personas que consumen heroína de forma continuada siempre me ha traído malas experiencias, realmente malas. Mi papel siempre era el de intentar controlar la situación y arreglar el desaguisado cuando el asunto había tomado un cariz peligroso e insoportable, que podía llevar al traste el proyecto que estábamos trabajando. Con la heroína siempre hay un tercero perjudicado. El yonqui en cuestión no puede percibir eso. Su egoísmo heroinómano le impide preocuparse de nada más que de él.

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