El arte urbano hace pop

En grandes murales pero también en pequeños rincones escondidos de la ciudad. El 'street art' crece en visibilidad en parte por el, lento pero creciente, apoyo institucional y la asimilación del público

Foto: Intervención de por favor en Tabacalera
Intervención de por favor en Tabacalera

Sorprendentemente estamos empezando a aprender a mirar a nuestro alrededor. A levantar la vista de la pantalla del dispositivo-que-le-tiene-secuestrado y a observar lo que pasa en la ciudad. Y lo que pasa es que en rincones, en esquinas, en aceras o señales y, también, en muros, la calle se ha convertido en la mejor galería de arte para remover una conciencia demasiado pasiva.

El arte urbano ni es nuevo ni es sinónimo de grafiti. Pero hoy, sea por el eco amplificador de las redes sociales o por las tímidas, pero cada vez más numerosas, colaboraciones de las instituciones públicas, es más visible. “No es que haya más actividad que hace unos años sino que se le está dando más visibilidad, pero la actividad es constante”, explica Guillermo de la Madrid, del colectivo Madrid Street Art Project. “El arte urbano se expande más al ser disfrutado y apreciado”, añade su compañera Diana Prieto, porque “la experiencia de ver una obra in situ no se puede comparar a verla por internet, pero sin duda las redes sociales han ayudado a que estas manifestaciones artísticas se propaguen y permanezcan” a pesar de su carácter efímero.

A los grandes muros y las medianeras se han unido en los últimos tiempos pequeñas intervenciones que pasan a priori desapercibidas y que pretenden hacernos reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Son señales con nuevos mensajes que aparecen debajo de una cámara de vigilancia, que dan nuevos nombres para las calles, que nos obligan a pensar o que, simplemente, embellecen el paisaje urbano. “Se trata de adaptar las intervenciones a los elementos cotidianos de la ciudad para darles una vuelta y buscar el efecto sorpresa. Son intervenciones muy sutiles pero cuando las descubres tienen un potente efecto sorpresa”, dice Guillermo.

A la caza del arte urbano

Vídeo: A la caza del arte urbano

Esta es la parte arriesgada y romántica, si se quiere, del arte urbano. Pero cada vez aparece más la parte oficial e impulsada por las instituciones. Ejemplos: El proyecto Muros en la Tabacalera de Madrid, impulsado por el Ministerio de Cultura y coordinado por Madrid Street Art Project, en el que participaron 32 artistas; el proyecto Paisaje Tetuán del Ayuntamiento de Madrid; Mulafest y su proyecto Mulacity en Getafe; o la recién terminada segunda edición de C.A.L.L.E. en Lavapiés promovida por la asociación de comerciantes que acaba de terminar, entre otros.

¿Esto significa que las instituciones empiezan a reconocer el arte urbano? “No sé si existe reconocimiento. De hecho, creo que hay cierto recelo. Las instituciones se suman porque les aporta un beneficio”, asegura Guillermo denunciando una doble moral. “El Ayuntamiento tiene esa doble actitud: a la vez apoyo proyects de arte urbano en estos proyectos y sigo criminalizando lo que esos mismos artistas hacen en la calle por iniciativa propia". De hecho, si les pillan ‘con las manos en la masa’ en Madrid Centro, explican los artistas DosJotas y Por Favor, las sanciones pueden llegar a los 9.000 euros.

'Más que moda es asimilación. En todas las corrientes artísticas llega un momento en el que empieza a asimilarlo la cultura popular y se vuelve pop'

“Es un arma de doble filo. El mundo del arte en España es así. Vivir del arte es prácticamente imposible y entonces quedan muy pocas opciones. En cuanto aparece un trabajo pagado la mayoría lo acepta porque es dinero y un modo de vivir. El 99% tenemos un trabajo malo que nos deja bastante tiempo para poder hacer lo que hacemos en la calle o fuera de la calle, porque esta situación se puede extender a todo el terreno del arte contemporáneo”, explica DosJotas, mientras explica qué pretende denunciar con varias de las intervenciones que tiene diseminadas por Lavapiés.

Bajo la señal de ‘Sonríe a la cámara y siéntete protegido’ junto a las cámaras de videovigilancia del Teatro Valle Inclán, afirma que ve la calle “como un espacio de acción y el arte urbano como un espacio de reivindicación, no tanto desde la estética o la decoración urbana sino como una cosa muy minúscula, muy pequeña y muy crítica”. “Mi trabajo es hacer pensar al espectador, no agradarle”, añade.

Asimilación pop

Intervención de DosJotas
Intervención de DosJotas

Intervenciones como sus bolardos con sombras, los muros pintados por Ricardo Cavolo o los pasos de cebra decorados con mensajes de Boamistura han retumbado en las redes sociales. Cada vez más visibilidad, mejor apreciación y mayor reconocimiento. Parece cosa del (muy) pasado eso de 'pintadas marracas'. ¿Qué pasa ahora entonces? DosJotas asegura que lo fácil es decir que el arte urbano está de moda. “Creo que está siendo encauzado por la institución, tanto pública como privada, por medio del mural. El pintar grandes edificios ha servido para la expansión social del arte urbano y, posiblemente, la inmersión de Banksy ha tenido mucho bombo”.

Por Favor coincide: “más que moda creo que es asimilación, como pasa con todas las corrientes artísticas llega un momento en el que, por muy rupturista que sea, empieza a asimilarlo la cultura popular y se vuelve pop. La gente lo ve más y  lo aprecia más. Lo estamos viendo en Madrid, que era una ciudad muy hostil al arte urbano y ya hay medianeras y fachadas intervenidas y con colaboración del Ayuntamiento”.

Sobre estos proyectos institucionales ambos aseguran que son una oportunidad para ganar algo de dinero -que después pagará las latas y los botes de su siguiente intervención nocturna, confiesan entre risas-, pero genera cierto conflicto de intereses. “No creo que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad tengan ninguna afinidad estética por este tipo de cosas”, dice Por Favor. “Para mí es algo hipócrita por las dos partes, por la nuestra y por las de ellos, pero al final es un juego que me gusta porque elijo cómo trabajo”, asevera DosJotas recalcando que las líneas rojas y las condiciones de esas colaboraciones las pone él. “Si quieren algo bonito y sin carga de denuncia o política, que se busquen a otro”, dice poniendo como ejemplo su intervención en Tabacalera.

El proyecto Muros impulsó 27 intervenciones de 32 artistas en Tabacalera
El proyecto Muros impulsó 27 intervenciones de 32 artistas en Tabacalera

Pero todo tiene su cara B. Por Favor la pone encima de la mesa: “La parte mala es que esto va formar parte de la gentrificación de los barrios, que se pongan de moda y la gente cool vaya a verlo. Como autor no te paras a pensar estas cosas, te ofrecen un proyecto, te apetece y te da algo de dinero para comprar botes para salir luego”, pero, añade, “es algo que forma parte de la cultura pop y que es ley de vida ni se puede evitar”.

Lo que sigue pareciendo un ocaso es profesionalizar el mundo del arte urbano. Existe, recuerdan ambos, y cada vez hay más artistas muy conocidos que realizan grandes intervenciones (a las que no podrían acceder de otro modo) y, sin duda, ayudan a visibilizar el arte urbano. En sus casos, la balanza tira más hacia el lado de la necesidad y la contestación. “He pensado más de una vez cuánto puedo haber ganado con el arte, y es muy poco, y cuánto me he gastado, y es mucho. Al final es simplemente no perder dinero”, explica Dos Jotas. “Yo lo hago por necesidad. En realidad, tengo una vida más o menos normal y tengo que lidiar con los problemas con los que lidia casi todo el mundo, pero tristemente soy una persona consciente que se da cuenta de lo que pasa alrededor suyo”, añade Por Favor. Su forma de romper con esa impotencia y dar un golpe sobre la mesa, es su arte. Y, de paso, romper también con el gris asfalto que se adueña de la ciudad.

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