La SGAE cierra su trama tecnológica y suma otros 15 millones de euros en pérdidas
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las cuentas de 2013 desvelan un nuevo agujero

La SGAE cierra su trama tecnológica y suma otros 15 millones de euros en pérdidas

Si en algo hay que darle la razón a Teddy Bautista, ex presidente del consejo de dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE),

Foto: Miembros de la Guardia Civil entran en la sede Sociedad General de Autores y Editores de Madrid, el uno de julio de 2011. (EFE)
Miembros de la Guardia Civil entran en la sede Sociedad General de Autores y Editores de Madrid, el uno de julio de 2011. (EFE)

Si en algo hay que darle la razón a Teddy Bautista, expresidente del consejo de dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), es en que internet y la tecnología acabaron con él. No por los motivos que esgrimió durante años, no por ese ejército de ciudadanos piratas que él describía. Fue el entramado de empresas tecnológicas tejido durante su presidencia, y el presunto desvío de fondos hacia las firmas participadas por directivos de la gestora, lo que acabó como todos recuerdan: Teddy imputado.

La SGAE se vistió de tecnológica a través desu filial SDAE(Sociedad Digital de Autores y Editores), a la que empezó ainyectar cantidades millonariasque esta a su vez pagaba a Microgénesis (sociedad externa al grupo SGAE pero controlada por directivos de la gestora) por todo aquello que ella misma, al parecer, ni podía ni sabía hacer.

Las cuentas anuales de SGAE, de 2013, revelan ahora que aquella inversión en el universo digital no sirvió para nada. Ninguno de los desarrollos tecnológicos es útil, ninguno podrá utilizarse en el futuro. El dinero invertido, reconocen las cuentas, se ha perdido. Las últimas anotaciones como pérdidas han sido 13,7 millones de euros, que se consideraron irrecuperables de SDAE una vez intervenida por la justicia. Y otros 1,5 millones una vez liquidada la sociedad a finales de 2013, asumidos sus activos por SGAE y considerado que “ni han entrado en funcionamiento ni se prevé su uso futuro”.

Ni el Proyecto Teseo, pensado para el “rediseño y actualización de todos los sistemas y aplicaciones que daban soporte a la operación y gestión de la SGAE”, según lo presentaba la sociedad; ni “el software SGS (Sistema de Gestión de Sociedades)”; ni “la plataforma de servicios para los creadores basada en los estándares de la web 2.0, que sustituyó a Portal Latino” (una de las filiales de SDAE); ni “la plataforma de servicios de distribución on line de contenidos La Central Digital”.No hay resto de aplicación informática desarrollada desde SDAE que sirva.

La SDAE no se disolvió tras la entrada de la Guardia Civil en el Palacio de Longoria, el 1 de julio de 2011 en el marco de la Operación Saga. Siguió en funcionamiento, aunque intervenida y con una sola persona como administradora. No fue hasta el 13 de diciembre de 2013 cuando finalmente se dio el visto bueno a su integración dentro de la SGAE, según las cuentas anuales de esta última.

Llevaba en funcionamiento desde febrero del año 2000 y, al poco de su creación, se nombró como consejero director general de la misma a José Luis Rodríguez Neri, también consejero de SGAE y director del Departamento de Informática de la SGAE en el momento de la intervención judicial. Neri había sido, hasta un mes después de constituirse SDAE, presidente de Microgénesis, la firma cuya facturación floreció al calor de los encargos que le llegaban fundamentalmente de SDAE. De rondar el medio millón de euros, hasta 2006, al millón de euros en 2007 y a situarse en tres millones tanto en 2008, como en 2009.Microgénesis no ha vuelto presentar cuentas ante el registro mercantil desde las de 2009.

La “puta mentira a Industria”

La disolución de SDAE, que se ha hecho con valor del 1 de enero de 2013, ha supuesto reconocer un fiasco más: la inutilidad de los créditos concedidos a la sociedad por el Ministerio de Industria, de los que habló José Luis Rodríguez Neri con su pareja,en una conversación interceptada en el marco de la Operación Saga de la Audiencia Nacional.

En las fechas en que se inició la investigación, se planteó la disolución de SDAE de su consejero director general. Había un problema. Al disolver una sociedad con deudas es obligatorio informar a los acreedores mediante una comunicación directa o una publicación en prensa. La SDAE debía 2,11 millones concedidos por el Ministerio de Industria para dos proyectos tecnológicos que no se habían llevado a término.

Neri le comentó a María Antonia García Pombo: “Queréis montar esto de manera que estés obligado a hacer una publicación (…) y tú, no sé si lo sabes, pero tienes de acreedor por casi dos millones de euros al Ministerio de Industria”. En su opinión, la disolución de la empresa equivale a decirle al Ministerio “que toda la pasta que han estado metiendo en la SDAE era una puta mentira”.

La SGAE ha tenido que asumir los avales constituidos por la SDAE para devolver lo que queda de los créditos, y la cantidad ha pasado a considerarse como pérdida.

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