Planeta sucumbe a la censura en plena crisis
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La editorial boicotea a gregorio morán

Planeta sucumbe a la censura en plena crisis

El boicot al ensayo de Gregorio Morán se produce en un contexto de miedo y debilidad empresarial

Foto: El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara (Reuters)
El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara (Reuters)

Un titular donde se asocia a un gran grupo de editorialcon la palabra censurano es una buena noticia para dicha empresa. Y si el libro purgado es uno de los más esperados del año, como era el caso de El cura y los mandarines de Gregorio Morán, ya ni hablamos. La editorial Crítica, del grupo Planeta, salió al paso de la información adelantada ayer por este periódico: “No es censura. El libro es espléndido, pero impublicable. Nos hubieran cosido a demandas”, explica Carmen Esteban, editora de Crítica. Una razón temerosa, aunque sea uno de los grandes gigantes mundiales de la edición que, eso sí, como el resto de editoriales en este país,no pasa por su mejor momento.

Con el diccionario en la manoresulta difícil llamar de otra forma a lo ocurrido con El cura y los mandarines: los editores le dijeron a Morán que o retiraba el capítulo en el que criticaba a Víctor García de la Concha, antiguo director de la RAE, o el libro no se publicaba. Es decir, censura. El libro se había anunciado, había caminado en su proceso editorial y ha sido en el último momento cuando han decidido retirarlo y levantar la polvareda.

En Critica aseguran haberse quedado estupefactos con el tono beligerante del libro del tal Morán, como si no supieran que habían contratado a uno de los periodistas críticos menos dado a la complacencia y a las medias tintas de este país. O todavía peor: como si desconocieran que Planeta había publicado anteriormente libros más explosivos de Morán.

Pero parece que la censura directa no se acaba de ir nunca (porque la indirecta, esa que va de lo comercial a la autocensura, ya sabemos que siempre estuvo aquí).Y parece también que Planeta ya no es lo que era.O bien el grupo editorialno se ve suficientemente fuerte económicamentecomo para afrontar las presuntas demandas que generaríaEl cura y los mandarines(versión oficial). O bien la editorial no se ve suficientemente fuerte como para tenerfollones con la RAE(la otra versión de lo sucedido). Como si en época de descenso de ventascundiera la histeriaen cuando alguien echara la más mínima sombra de duda sobre uno de los pocos negocios editoriales millonarios que aún quedan: la venta de los diccionarios de la Real Academia Española.Pero el miedoes mal consejero editorial:los temoresestán sin duda detrás de la decisión de censurar a Morán.

En efecto, aunque Morán haya asegurado a la revista Leer que El cura y los mandarines es su libro “más duro y más brutal de todos los que ha escrito”, había motivos más poderosos para haber censurado otros libros suyos en lugar de este. ¿O acaso el Víctor García de la Concha de 2014 es más poderoso que el Adolfo Suárez de 1978? En efecto, Planeta resistió todas las presiones presidenciales para que la biografía crítica sobre la escalada política de Suárez, escrita por un joven Morán bajo el título Historia de una ambición, llegara a las librerías en 1979. Y eso que era un momento político crítico en el que se estaba formando la nueva relación de fuerzas democráticas. El mismísimo Santiago Carrillo, secretario general del PCE, calificó el libro de Morán de “pornografía política”. Pero Planeta publicó el ensayo, que se convirtió en un best-seller con cifras de ventas astronómicas de cientos de miles de ejemplares.

Rafael Borràs, antiguo editor de la casa, lo explicó así en su libro de memorias. La guerra de los planetas (Ediciones B, 2005): “Lara (padre) presumía de que en los tres últimos años había premiado a tres comunistas –lo cual era incierto, pues Semprún era un ex militante del PCE, y Marsé, un libertario sin carnet–, y a quienes se lo reprochaban les argüía: ‘Al hacerse millonarios, se borran de comunistas’”.

Nervios en Celtiberia

Y si ya puestos queremos hacer una interpretación política de lo ocurrido, ahí va una: la casta cultural salida de los pactos del 78, como la casta política, va a morir matando.

Guillermo López García, profesor de Periodismo de la Universidad de Valencia, ve la censura a Morán como un espejo en el que se refleja el actual nerviosismo el establishment:

Guillermo García, por último, cree que a la censura le va a salir el tiro por la culata:

“La desmesura puede ser en muchas direcciones, y en este caso han tirado por la vía de la censura, lo cual me parece un error clamoroso. Lo único que van a lograr es poner más el foco sobre el libro de Morán y que sus contenidos adquieran mucha más repercusión, y con un enfoque, además, mucho más negativo para sus intereses. Es un "efecto Streisand" en toda regla; o, si nos fijamos en España, un "efecto El Jueves". Y eso por no hablar de sus efectos sobre la imagen de Planeta, claro. Puede que no sean muchos los que se enteren de esta noticia, pero Morán tiene muchos lectores fieles que, sin duda, estarán siguiendo esto con interés”.

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