Bibiana Aído tenía razón: 'miembra' existe
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'palabralogía', una mirada al origen de las palabras

Bibiana Aído tenía razón: 'miembra' existe

Virgilio Ortega bucea en el origen histórico de nuestro idioma en 'Palabralogía', y observa como han evolucionado las palabras desde el antiguo Egipto

Foto: Bibiana Aído, exministra y redescubridora del término 'Miembra' (EFE)
Bibiana Aído, exministra y redescubridora del término 'Miembra' (EFE)

"De nada exministra". La historia ha terminado por darle la razón. Tras años de risas y críticas generalizadas, resulta que Bibiana Aído hablaba de algo que no sabía cuando se dirigió a"los miembros y miembras" de la comisión. Lo dice el latín, exactamente el Gaudeaums Igitur, la canción por excelencia de las Universidades Españolas, que hace referencia a todos los 'membrum' y 'membra', es decir los miembros y las miembras. De ahí a que Aído pase a lahistoria política como una experta conocedora de la etimologíahay un trecho insuperable.

Este descubrimiento sobre la polémica palabra es uno de los datos que ofrece el libro Palabralogía, de Virgilio Ortega (Editorial Crítica), y a él corresponde ese irónico "de nada exministra". El autor ha realizado una revisión histórica por el significado (y sus variaciones) de nuestras palabras desde el antiguo Egipto, pasando por Grecia, Roma y la Salamanca de 1492 que acogerá el nacimiento de la primera Gramática Española. Ortega ha sentido la pasión por las palabras desde hace décadas, ya que han sido, durante sus 42 años de trabajo como editor, su instrumento de trabajo.

Por ello ha decidido publicar este libro, que no es un diccionario, sino un vistazo al recorrido transitado por las palabras.Porque las palabras están vivas, y hay que estudiarlas en su lugar y en su época: “Un diccionario es una fotografía fija, mientras que las palabras son una película en movimiento” explica Virgilio Ortega a El Confidencial.

placeholder La rae termina la nueva edición del diccionario, que se publicará en octubre

Un movimiento que ha llevado a que términos como obsceno hayan terminado significando algo completamente diferente a lo que en su origen quería decir. Una palabra que nace en la antigua Grecia para hablar de algo que ocurre fuera de la escena, principalmente la muerte de los personajes, que nunca se veíasino que era anunciada un mensajero. Poco a poco la sociedad española fue variando su utlización hasta llegar al que hoy conocemos.

La clave de todas las palabras está en el uso. Da lo mismo que en sus inicios se concibieran de una forma, los ciudadanos deciden cómo usarlas y cuándo cambiarlas. Como decía Hermógenes en la obra Crátilo de Platón: los nombres son un simple ‘pacto’ o ‘consenso’, consagrado después por el uso o ‘costumbre’.

Aunque Palabralogía no sea un diccionario,su autor cree que es necesario que haya una institución como la RAE que establezca un criterio sobre lo que entra o deja de entrar en su obra magna. Eso sí, “los dueños de la palabra somos nosotros”. “La RAE actúa como un notario y registra lo que ocurre en la sociedad. No añade ni quita, hace lo que dice su lema: limpia, fija y da esplendor”.

Un diccionario es una fotografía fija, mientras que las palabras son una película en movimiento

Una publicación que no quiere ser otro “maldito libro de etimologías”, sino uno entretenido que haga a la gente darse cuenta de toda la historia que hay detrás de cada término y saber qué significa lo que están diciendo.

Si no sabes el origen de las palabras no las puedes disfrutar del todo. Ese es el argumento de Virgilio Ortega, que cree que la etimología es necesaria para todo el mundo: para los enamorados, que necesitan saber qué decir a sus parejas; para los economistas que manejan complicados términos y, cómo no, para los políticos, que viven de engatusar con ellas a los ciudadanos.

La importancia de conocer el origen y significado de cada sustantivo está implícita en la etimología de la propia palabra etimología, que vienedel adje­tivo griego étymos, que significa ‘verdadero’, ‘auténtico’, y del sustantivo logos, ‘palabra’. O sea, la etimología es la ‘verdadera palabra’, la ‘palabra auténtica’.

Del pontífice al ministro

Echando un vistazo a las miles de palabras que aparecen en Palabralogía uno se sorprenderá al ver cómo algunas han cambiado radicalmente su significado. Así, si alguien le llama idiota, uno puede hasta sentir que le están haciendo un cumplido, ya que en su origen 'Idiotes' era quien no se ocupaba de los asuntos de la polis, de la ciudad, sino sólo de lo 'idion', de lo privado, por lo que los idiotas son simplemente individuos particulares.

O la inquisición, esa institución que se dedicaba a quemar personas y que realmente significa 'búsqueda cuidadosa', aunque como añade Virgilio Ortega"algunos inquisidores buscaron demasiado y con demasiado poco cuidado".

Cambios de uso que hay que conocer, igual que hay que conocer el origen de las palabras. ¿Quién diría que 'fornicar' debe su origen a una parte de las construcciones romanas? Las fornices eran las puertas abovedadas que se podían ver en los circos romanos, un lugar que por la noche estaba frecuentado por gente de "buen vivir". Un lugar que también derivó en una palabra como 'Hornacina', el lugar donde ponemos a nuestras vírgenes. Dos palabras con un mismo padre que significan cosas radicalmente opuestas.

Por ello está bien conocer también a la familia de los nombres y poder descubrir qué el mismísimo Platón es pariente cercano de los 'plátanos' y los 'omóplatos'. Lecciones básicas de etimología al alcance de todos los 'miembros' y 'miembras' que quieran evitar meter la pata como lo hizo la exministra.

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Actualización (20/05/2014): Ante los comentarios de los lectores, El Confidencial ha repreguntado al autor del libro Virgilio Ortega. Ha manifestado que siendo consciente de que el original 'membra' se traduce de forma pura como 'miembros', ha querido introducir este ejemplo en su libro para mostrar con ironíacómo las palabras tienen vida y cambian su significado. El origen 'membra' es una base etimológica que perfectamente podría haber virado a 'miembra', y "hubiera sido correcto siempre y cuando el usuario lo hubiera consagrado". Ha reincidido en que somos los españoles los que con el uso decimos quéentra y quéno entra en nuestro lenguaje.

"Lo que queríamos decir es que los dueños de las palabras somos los hablantes, no los gramáticos profesionales, ni siquiera la RAE. Y que, si mañana los hablantes del español usamos regularmente la palabra 'miembra', pues se deberá incorporar al DRAE. ¡Depende sólo del uso que nosotros queramos hacer de ella! Como ha ocurrido en el pasado con tantas otras palabras.Nilos gramáticosni yo podemos garantizar que NO se use algún día la palabra 'miembra' de forma generalizada. Sería posible formarla a partir del latín: 'Membrum' y 'membra' (su plural neutro).¿Existe hoy en el DRAE? No, claro. ¿Podrá incluirse algún día? ¡Por supuesto que sí! De ustedes depende" ha aclaradoVirgilio Ortega.