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Javier Pérez Andújar ajusta cuentas con la burguesía catalana y con Adolfo Suárez
  1. Cultura
humor y teatro con la dimisión del expresidente

Javier Pérez Andújar ajusta cuentas con la burguesía catalana y con Adolfo Suárez

Todo lo que leerán a continuación es real. Entran en escena Pío Cabanillas, Martín Villa (con una silla), Rodríguez Sahagún (con otra silla), Rafael Arias Salgado

Foto: Javier Pérez Andújar, la semana pasada en Barcelona (E.C.))
Javier Pérez Andújar, la semana pasada en Barcelona (E.C.))

Todo lo que leerán a continuación es real. Entran en escena Pío Cabanillas, Martín Villa (con una silla), Rodríguez Sahagún (con otra silla), Rafael Arias Salgado (con unos bongos), Paco Ordóñez (con una guitarra). Se disponen detrás de Suárez como en un cuadro flamenco. Rafael y Paco Ordóñez se sientan en las sillas que han traído los otros y tocan los instrumentos. Cabanillas, Martín Villa y Sahagún hacen de palmeros. Suárez sigue bailando hasta que acaba la música. ¿Falta alguien más?

Sí, el espíritu de la Transición, que es una bailarina de burlesque, pezoneras con borlas con los colores de la bandera española y un águila negra en el tanga, baila y canta el eslogan de la campaña electoral de la UCD: “Vota centro, vota Suárez, vota libertad, la vía segura de la democracia”. Completamente real porque forma parte de la dimisión de Adolfo Suárez, que Javier Pérez Andújar (Sant Adrià de Besòs, 1965) ha acotado en 10 actos, dentro del descacharrante Catalanes todos (Tusquets).

El escritor dramatiza la dimisión de Adolfo Suárez, como un magistral vodevil con reflejos de Jardiel y Groucho Marx

Es un kamikaze de periferia, por lo que, obviamente, tiende a la astracanada y al vodevil de Jardiel, los hermanos Marx, Mihura, Abbott y Costello y los tebeos de Bruguera, en vez del surrealismo de Breton. El humor está para eso, para hacer lo que quieras: “Puedes tocar, pero no es meter mano”. Y ríe.

En La dimisión(cierre de Catalanes todos) irrumpe el nuevo Javier Pérez Andújar. El humor le ha desbordado y ahoga en la carcajada al lector. Adolfo Suárez es Groucho Marx. No lo vemos, no lo dice, pero actúa y se comporta como si un gran mostacho le hiciera ensartar una ocurrencia tras otra, en medio de una marejada de situaciones frenéticas y alocadas. Javier Pérez Andújar es el eslabón perdido que une a Jardiel con Groucho.

Estoy saliendo del armario y estoy sacando el payaso que llevo dentro. He dado otro volantazo a la carrera artística y vamos a hacer reír a la peña

La entrevista es en una terraza de su barrio, próximo a la Sagrada Familia. Media hora después de arrancar interrumpe el teléfono. Mira la pantalla, es su mujer. “Hay que contestar, es importante”. “Me pillas aquí, con un señor que se ha dejado bigote para entrevistarme”. Andújar es una versión rumbera del sátiro: revoltoso, resuelto y amable, mucho. Algo ha quedado impregnado en él de todo aquello, aunque ya no gaste camisas con cuellos de avión ni pantalones campana. Los ochenta dejan huella. La edad dorada de la Transición, ya saben, una bailarina de burlesque

Todo lo que quieras menos cínico

La cuestión es que acaba de publicar un libro que –por si no se han percatado- va a levantar ampollas. "Sé que va a molestar, pero no lo pretendo".Catalanes todos es incómodo y desmitificador; es un dos por uno, Catalanes todos y La dimisión; es su primer libro y el último (hasta el momento); es la revelación del autor cómico que escondía. “Estoy saliendo del armario y estoy sacando el payaso que llevo dentro”, dice que lo ha sido siempre, pero que no lo había asumido.

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“Me he pasado media vida rebobinando para darme cuenta ahora de que vengo de Jardiel y los tebeos”. A veces, por amor a la literatura buscas otros caminos que también te gustan, como Umbral y la narrativa proustiana. “Hay una capa freática que es la que riega. Así que he aprovechado para dar otro volantazo en la carrera artística y vamos a hacer reír a la peña. Cuando veo un incendio mi manera de actuar no es echar más leña para que arda, sino echarle agua y apagarlo”.

Suárez era pulcro al ponerse una camisa, dar una orden y cortar una cabeza. Es el estilo. Yo vengo de Umbral, el estilo lo es todo

Comenta que es demasiado escéptico y ateo como para dedicarse a la política, aunque le encanta. “Ellos son cínicos y yo necesito creerme las cosas”. Adolfo Suárez está en su pequeño pedestal de los animales políticos, sin comulgar con sus ideas. Pero Suárez era más televisión que ideas. Y eso son palabras mayores para Andújar.

“La democracia española tiene que ser como Los Roper”, dice el personaje Suárez al personaje Rafael Arias Salgado, que contesta: “¿Por entregas?”. “NO, por televisión. Las cosas ahora son para que se vean. La gente cree más en lo que ve en la tele que en lo que ve en la calle, así que tenemos que construir una democracia de televisión más que de ninguna otra clase. Si no, no se la va a creer nadie”. Espectacular.

A pesar de que las risas con Suárez y compañía están garantizadas, esto es “un homenaje”, por “su audacia y su valentía”. Para osadía, la del escritor: “Es el respeto por alguien que se vestía bien para jugar. Ves a Rajoy cómo va vestido, con la corbata colgando debajo de la correa… ¡Cómo vas a mandar en un país así! Suárez era pulcro al ponerse una camisa, dar una orden y cortar una cabeza. Es el estilo. Yo vengo de Umbral, el estilo lo es todo. El de Suárez era austero, castellano, con una prosa antigua que se repite pero no se hace pesada. Llevaba Ávila dentro”.

La primera intención del libro: 'Si oyes la palabra patriotismo sal corriendo', dice. Esa es la premisa.

La mutación de Pérez Andújar arranca en 2002, cuando publica Catalanes todos. Las 15 visitas de Franco a Cataluña, una documentada crónica –con fotos- sobre la privilegiada posición de la aristocracia y de la alta burguesía barcelonesas durante la dictadura. En aquellos capítulos aparecían todos cuantos acumularon su primera fortuna aprovechándose de las prerrogativas que les brindó el franquismo. Es decir, la denuncia del tejido social que no se privó de nada pactando con el sistema en los cuarenta años de opresión. La primera intención del libro: “Si oyes la palabra patriotismo sal corriendo”, dice. Esa es la premisa.

Las palabras no llevan más que café y té. Y a pesar de la sobriedad, Andújar dispara contra todo lo que se menea. Echa de menos la incidencia que tuvo la cultura en los ochenta y se queja de que le tomen por un nostálgico si defiende la Transición. Lo cierto es que es bastante crítico. “Soy crítico porque así me hicieron ellos, así que ahora soy crítico con ellos desde la lealtad”. Ellos sonAgustín García Calvo,Rafael y Chicho Sánchez Ferlosio…Pertenece la estirpe de lo sarcástico y político (disimulado). En alguna otra ocasión se ha definido ante este periodista como “profundamente político, pero no en la superficie”.

Contra el patriotismo

“¿Por qué sale el libro ahora? Porque es un momento de echar unas risas”. La transformación en estos 12 años le ha obligado a reescribir por completo el libro y aquel ensayo se ha convertido en otra cosa. Lo ha rehecho de arriba abajo, le ha añadido cien folios más, “no he dejado ni una frase como estaba”, pero se ha mantenido fiel a las ideas del original.

Ha profundizado en los caracteres de los personajes, los diálogos son más rápidos y ligeros. Más cómicos. “Es un libro diferente del otro y aun así le dije a mi editor que teníamos que dar algo nuevo: La dimisión”, la obra de teatro, la salsa que desacraliza el discurso del poder.

placeholder Adolfo Suárez Illana, en la clínica Cemtro... centro (EFE)

“Cada vez soporto peor esta realidad porque le falta juego limpio y humor, y le sobra fanatismo”. Quizá por eso haya expiado su entorno con este libro oportuno, donde las acotaciones y los diálogos en la intimidad son lecciones de política, de la que no se muestra:

A esta realidad le falta juego limpio y humor, y le sobra fanatismo

“Suárez: De ningún modo. Hay que ser más humilde. Hay que ir siempre con la humildad por delante.

Rafael [Arias Salgado]: ¿No se dice con la verdad por delante?

Suárez: En política antes se sale con los pies por delante que con la verdad por delante. (Al técnico) No, creo que no abusaremos del primer plano. El primer plano denota actualidad, y yo pretendo hacer historia, no actualidad”.

El humor es un vehículo con el que se acerca a los asuntos más sagrados y rígidos. Saca de contexto las situaciones, porque “hacer reír es muy importante”. Javier asegura que lo vulgar habría sido hacer una obra pretendidamente intelectual. Su discurso es el de la oposición a lo previsible, el enfrentamiento al discurso oficial.

Con respeto: “No podría escribir sobre algo que no respeto, incluso a los fascistas de los que trato en Catalanes todos. Si no los respetase no podría escribir sobre ellos, aunque los desprecio. Hay algo en su condición humana de falangistas perdedores, que me hace fascinarme por ellos. Un perdedor es fascinante, pero un vencedor que no puede ganar mucho más. Samaranch es la escoria de la burguesía catalana, el poder más sucio y más turbio”…

Todo lo que leerán a continuación es real. Entran en escena Pío Cabanillas, Martín Villa (con una silla), Rodríguez Sahagún (con otra silla), Rafael Arias Salgado (con unos bongos), Paco Ordóñez (con una guitarra). Se disponen detrás de Suárez como en un cuadro flamenco. Rafael y Paco Ordóñez se sientan en las sillas que han traído los otros y tocan los instrumentos. Cabanillas, Martín Villa y Sahagún hacen de palmeros. Suárez sigue bailando hasta que acaba la música. ¿Falta alguien más?

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