LA LISTA DE FORBES

Julio Iglesias, primer y único multimillonario de la cultura española

La edición española de la revista 'Forbes' incluye al cantante madrileño entre los 50 españoles más ricos con una fortuna estimada de 850 millones de euros

Foto: Julio Iglesias, Carmen Romero y Felipe González en Moncloa en 1983 (EFE)
Julio Iglesias, Carmen Romero y Felipe González en Moncloa en 1983 (EFE)

Quién haya visto a Julio Iglesias en directo últimamente sabrá que el cantante suele deleitar a su parroquia con un chascarrillo sobre el día que le prestó su avión privado a Luciano Pavarotti porque "el suyo se había roto". Como el que le presta el sacacorchos a un vecino. Un chiste biográfico sólo apto para personas de alto poder adquisitivo, como confirma ahora la edición española de Forbes, que adjudica a Iglesias una fortuna de 850 millones de euros. Dinero que le sirve para ocupar el puesto número 47 en la lista de los 100 españoles más ricos, publicada en el número de noviembre de la publicación.

Al margen de la desorbitada cantidad de dinero, lo extraordinario de la presencia del cantante en la lista es que no hay ninguna otra persona de su perfil (músico y celébrity del mundo del espectáculo) entre los españoles más adinerados. Lo más cercano que encontramos a Iglesias serían empresarios vinculados al mundo cultural (José Manuel Lara) y aristócratas del arte (Duquesa del Alba y Carmen Thyssen), una galaxia diferente a la que frecuenta el autor de Soy un truhán.

 En efecto, Iglesias se ha colado en un ranking copado por sectores (banca, inmobiliaria, construcción, textil, turístico, alimentario) ajenos a la cultura, el deporte, el arte y el show business. Por ello, Enrique Utrera, encargado del especial de Forbes, califica a Julio Iglesias de "rara avis".  

El periodista económico cree que existen dos factores fundamentales para explicar la ausencia de figuras del espectáculo y el emprendizaje en la lista. El primero, "y más importante", tiene que ver con la inmutabilidad de la oligarquía española. "Hay una serie de familias que controlan el poder económico en España desde hace varias décadas. Las fortunas se han ido legando y no ha habido renovación. Las grandes fortunas han ido pasando de generación en generación sin apenas cambios y sin apenas méritos. Hay muy pocos emprendedores en la lista", cuenta Utrera a El Confidencial.

La fortuna de Alejandro Sanz es muy difícil de rastrearLa segunda causa tiene que ver con la opacidad económica de nuestros famosos más internacionales. "Es prácticamente imposible seguir el rastro de las fortunas de nuestras celebrities. Bien porque tienen la mayor parte de su dinero fuera de España bien porque lo ocultan en contratos publicitarios a los que no tenemos acceso. La fortuna de Alejandro Sanz, por ejemplo, es muy difícil de rastrear", asegura Utrera, que ha basado su estudio en dos fuentes principales: el Registro Mercantil y la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Otra cosa sería dilucidar cómo es posible que el estatus económico de Julio Iglesias no haya dejado de crecer pese a que su carrera comercial lleva dos décadas cuesta abajo. Su pico de popularidad se sitúa a principios de los años ochenta, tras afincarse en EEUU y convertirse en un icono global de la canción romántica capaz de cantar baladas vaporosas en alemán y japonés.

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Ningún otro artista latino ha vendido tantos discos como él, aunque quizás hayamos pecado de fervor patriótico al contabilizar sus cifras. Ejemplo: Mientras la versión española de la Wikipedia habla de 350 millones de discos vendidos y asegura que sólo los Beatles, Elvis, Michael Jackson, Madonna y ABBA han facturado más que Julio Iglesias, la inglesa le sitúa en el puesto 29 del ranking con unas ventas mucho más modestas.

No obstante, es innegable que Iglesias ha ganado muchísimo dinero con la música (ventas, conciertos y derechos de autor), pero eso sólo explicaría el origen de su abultada cuenta corriente. La clave está en comprender que Julio Iglesias no sólo es una máquina de la canción melódica, sino también de las inversiones económicas. ¡Weah!

Julio Iglesias tiene muchísimas propiedades inmobiliarias. Lo sorprendente es que apenas le ha afectado la crisis inmobiliaria"Básicamente tiene muchísimas propiedades inmobiliarias", explica Utrera. "Lo sorprendente es que apenas le ha afectado la crisis inmobiliaria. Tiene muy buenos asesores y ha invertido muy bien su dinero. Es una persona con una habilidad extraordinaria para los negocios. Si miras la lista histórica de sus inversiones verás que casi no ha cometido errores", añade.    

Entre las propiedades más pintorescas de Julio Iglesias está un pequeño porcentaje de los Miami Heat, ganadores de la NBA los últimos dos años, o el Punta Cana Resort & Club, del que es copropietario junto a nombres como Oscar de la Renta y donde tiene su ¿tercera? residencia. Se trata de un exclusivo espacio residencial con 6.000 hectáreas, playas paradisiacas y aeropuerto propio (poca broma: el Punta Cana International Airport es el segundo aeródromo del Caribe con 4 millones de pasajeros anuales).

Artistas y políticos

Más polémicas resultan algunas de las inversiones inmobiliarias españolas del autor de Hey. O cómo el cantante se arrimó al poder político para coger mejor la ola inmobiliaria española. El periodista Alfredo Grimaldos dedicó un capítulo de su biografía de Eduardo Zaplana (publicada por Foca en 2007) a explicar los negocios entre el cantante y el antiguo presidente de Valencia y ministro de Trabajo. "En los últimos ocho años, Julio Iglesias ha ganado mucho más dinero gracias al suculento negocio de la construcción que con las grabaciones y los recitales. Iglesias se estrena como constructor en Alicante, de la mano de su amigo Eduardo Zaplana, presidente de la Generalitat, quién, además de contratarle como imagen de Valencia, le introduce en los círculos inmobiliarios".  

Desde finales de los años noventa, Iglesias invirtió en numerosas promociones inmobiliarias vinculadas al entorno empresarial de Eduardo Zaplana. Lo malo es que la relación Zaplana/Iglesias acabó llegando a los tribunales a cuenta de la fabulosa cifra de dinero público gastada en contratar al cantante como imagen de Valencia. Un caso judicial que deterioró más la imagen de Zaplana que la de la Iglesias, quizás porque nos resultan más simpáticos nuestros trovadores que nuestros políticos. Puede que Julio sea un truhán, pero es nuestro truhán. Así están las cosas. 

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