EL LEGADO DEL escritor chileno

Diez años sin Roberto Bolaño

Los libreros españoles escriben sobre la importancia de leer al autor de 'Los detectives salvajes' y '2666' al cumplirse una década de su muerte

Foto: El escritor chileno Roberto Bolaño (Jerry Bauer)
El escritor chileno Roberto Bolaño (Jerry Bauer)

Quienes le conocieron le recuerdan como generoso, amoroso y, a veces, algo cruel y conspiranoico. El escritor Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953- Barcelona, 2003) era una caja de sorpresas, pero sobre todo, el fenómeno más interesante de la lengua española en los últimos cincuenta años, como suele recordarle su editor Jorge Herralde. A esas mismas personas que estuvieron cerca de él les parecía imposible separar a la persona del personaje literario Arturo Belano, muestra de los peajes autobiográficos de sus novelas y cuentos.

Inteligente, irónico, sorprendente, un mito en potencia que no ha dejado de crecer y multiplicarse desde aquel fatídico 15 de julio. Ahora, diez años después diez de los libreros más importantes de este país le recuerdan y apuntan los motivos para seguir leyendo al autor de Reinventar el amor o Los detectives salvajes.  

Leer Los detectives salvajes fue una revelación inaudita, llena del entusiasmo

Alfonso, Curro y Gonzalo / Tipos Infames (Madrid) / www.tiposinfames.com

Con Roberto Bolaño asistimos casi por primera vez al fenómeno literario “en directo”, es decir, teníamos 20 años y leer Los detectives salvajes fue una revelación inaudita, llena del entusiasmo y la poesía que necesitábamos con urgencia entonces. La mayoría de lo que caía en nuestras manos entonces eran las muchas lecturas pendientes marcadas por la rimbombante Historia de la literatura, pero esta novela que acababa de publicarse nos daba la razón respecto a nuestra pasión por los libros, entusiasmándonos aún más y llevándonos eufóricos a la lectura de otros muchos escritores.

Librería Tipos Infames.
Librería Tipos Infames.
Los detectives salvajes y 2666 son ya, desde nuestro punto de vista, dos lecturas fundamentales y seguramente nuestras preferidas, pero nos gusta empezar recomendando a Bolaño con dos novelas más breves, Nocturno de Chile o Estrella distante, donde ya puede leerse al poeta torrencial e infatigable contador de historias de sus dos libros más extensos, y en los cuales algunos de sus temas más obsesivos, el mal y el terror, las pesadillas y la poesía, ya están plenamente desarrollados.

“Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía”…así empieza Nocturno de Chile (inicio que bien podría servir también para apuntar la importancia del legado e influencia indiscutibles que Bolaño ha ejercido en tan poco tiempo), una magnífica novela que es un único párrafo de casi 150 páginas que deja al lector exhausto, obsesionado y movilizado hasta el final. Si alguno empieza por aquí necesitará seguir leyendo…

Montse Serrano / Librería + Bernat (Barcelona) / www.libreriamasbernat.com

Roberto Bolaño decía: cada lector tiene la librería que se merece. Qué pena que no tenga la oportunidad de conversar con Bolaño sobre esta máxima.

Las librerías son locales con estantes llenos de libros. Lo que las diferencia somos los libreros, los que hemos elegido esta profesión o, por ser más precisa con las palabras, de las que vivimos, vocación. Nos pasamos horas al pie de las estanterías, escogiendo, recibiendo, clasificando y mimando los libros que nos llegan. Ordenándolos y con pena devolviendo muchos de ellos. Al final, llega lo que más nos gusta: leerlos y ¡recomendarlos!

Adaptación teatral del director Alex Rigola, de la novela '2666'
Adaptación teatral del director Alex Rigola, de la novela '2666'
Los libreros somos activistas culturales, que nos encanta leer, tocar y oler los libros. Nos arrastra la ilusión de estar presente en una sociedad difícil ante tanta intromisión audiovisual. Solo un librero sabe cuánto hay que trabajar cada día para lograr que el negocio funcione y conseguir la confianza de los clientes ofreciendo las lecturas adecuadas, indicando a cada uno el título que, intuyes, le va gustar.

Te produce una enorme alegría cuando el cliente vuelve y te pide de nuevo: "Aconséjame  otro libro". Tu trabajo se convierte en un triunfo. Te transformas en su librero de cabecera. ¡Es maravilloso! Pero nada de esto sucedería sin la pasión de nuestros escritores, esas personas que convierten sus interminables horas de trabajo delante de un ordenador en historias que nos hacen soñar que los editores, luego, las convertirán en libros y saben que los primeros que juzgarán su obra seremos nosotros, los libreros.

Lo mío con  Bolaño fue amor a primera vista. Me lo presentó la editorial Anagrama, toda una garantía. El primer libro que leí fue La estrella distante. El título me cautivó. Yo tengo muchas estrellas distantes... pensé. Fueron llegando muchos más títulos. Es genial preguntar a un cliente: cómo, ¿no has leído nada de Bolaño? Pero... tienes que leer, sin pérdida de tiempo, Detectives salvajes.

Era tan fácil vender sus libros con nuestro vocacional entusiasmo y el apoyo de grandes escritores... Estos lectores se convertían pronto en  amigos, compartíamos  lecturas y entusiasmo por un escritor joven e innovador que nos dejó muy pronto pero con una obra póstuma importantísima  para la lengua castellana: 2666. Gracias, Bolaño por hacer más fácil el oficio de librero y por ayudarnos a ser insustituibles libreros de cabecera.

“Un Big Bang literario; tratándose de Bolaño, no podía ser menos”Damià Gallardo / Laie CCCB (Barcelona) / www.laie.es

La noticia de la exposición sobre Roberto Bolaño en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) corrió como la pólvora. Una bomba. A la devoción por el escritor catalán de origen mexicano nacido en Chile, había que sumar el privilegio de asistir a la gestación de un proyecto apasionante: se darían a conocer obras inéditas y se desarmarían tópicos, como los relacionados con la escritura apresurada de los últimos libros del autor. Tras alguna zozobra sobre su viabilidad, finalmente se inauguró y el resultado superó las expectativas: si bien parecía dirigida a los incondicionales de Bolaño, se convirtió también en una inesperada invitación a descubrirlo.

Librería Laie del CCCB. (GUSTAVO GILI EDIT.)
Librería Laie del CCCB. (GUSTAVO GILI EDIT.)
En la librería ofrecíamos toda su obra disponible, pero nuestro principal reto consistió en traer tantos estudios acerca Bolaño como fuera posible, ya que muchos proceden de países americanos con una más que deficiente distribución en Cataluña. Por suerte, el catálogo Archivo Bolaño: 1977-2003 se ha convertido en una obra de referencia, gracias a las excelentes contribuciones de los comisarios Valerie Miles y Juan Insua, además de las de Enrique Vila-Matas, A.G. Porta, Javier Cercas, Barbara Epler, etc.

La exposición dio pie a conversaciones inolvidables en la librería. No solo sobre la literatura de Bolaño, sino también sobre los autores que él admiraba o denostaba. Y creo que este es uno de los efectos más señalados que provoca la lectura de sus libros: que impulsa a leer más y de una manera más vital —‘visceral’ iba a escribir— y más lúcida. Y a hablar de literatura. Es natural, por lo tanto, el recorrido a través las salas se prolongara una vez afuera, en la librería, en forma de charla junto a la bibliografía y los amigos.

A quienes habían leído un par o tres de libros de Bolaño solía recomendarles La literatura nazi en América: una obra apasionante y endemoniada que actúa como una bomba de racimo cuyas detonaciones se acompasan al ritmo en que se leen los demás libros del autor. En ella hallamos historias, motivos y personajes que reaparecerán posteriormente, en una suerte de Big Bang literario. Tratándose de Bolaño, no podía ser menos.

“La literatura de Roberto Bolaño es torrencial e inabarcable”Eva Cosculluela / Los portadores de sueños (Zaragoza) / www.losportadoresdesuenos.com

2666 fue el primer lanzamiento “importante” que vivimos en la librería. Acabábamos de abrir cuando llegó el volumen impresionante de más de 1.100 páginas de un autor que andaba en boca de todos cuando se cumplía poco más de un año de su muerte. Para entonces, Bolaño ya había publicado libros tan importantes como Los detectives salvajes, pero la magnitud de este 2666 era un acontecimiento en sí mismo que eclipsaba cualquier obra anterior. Esta historia magnética y poderosa se convirtió en mi puerta de entrada a la obra de Roberto Bolaño y creo que no podría haber encontrado otra mejor.

La literatura de Bolaño es torrencial e inabarcable. Sus historias son sólidas y a la vez están  llenas de fisuras –están hechas de fisuras, en realidad-. Por esos huecos,  espacios inestables y resbaladizos, se desliza el lector y aparece, de repente, en otra dimensión: su narrativa está interconectada de forma que un libro breve -o un relato- parece ser el embrión de otro mayor, pero a la vez lo contiene completo. Sus personajes ofrecen pistas crípticas que solo podrán ser descifradas en otra de sus historias, donde aparecen de nuevo; sus obras a veces comparten escenarios y trayectorias que en un punto se dispersan y no vuelven a confluir nunca. Las novelas de Bolaño son como las muñecas rusas, cada una más grande –o más pequeña- que la anterior, pero también como las arquitecturas imposibles de Escher, donde magnitudes y alturas se confunden y las líneas se proyectan hacia puntos de fuga imposibles.

En las historias de Bolaño siempre hay una parte que espera al lector para tener sentido, que debe ser completada. Es la literatura que un lector exigente y nada complaciente como él esperaba encontrar en otras lecturas.

Sara Pacheco / Librería Gil (Santander) / www.libreriagil.com

En un mundo empeñado en enmascarar la devastación moral, en distraernos con fuegos artificiales, la obra de Roberto Bolaño abofetea nuestras conciencias adormecidas y nos sumerge en la desesperanzada búsqueda del origen del mal.

Su prosa, inmensa y torrencial, se arroja al abismo, como un kamikaze literario consciente de su derrota. En sus historias, sin embargo, sobrevuela un humor que espanta toda afectación; el humor como medio para sobrellevar el fracaso, no sólo de América Látina, sino de todo el planeta.

2666, su obra póstuma, una de las novelas más influyentes y ambiciosas del panorama de las letras hispánicas, es una metáfora de ese horror global que define al siglo XX. Su origen literario lo encontramos mucho más atrás, en el contexto histórico, en la quiebra que supuso la realidad.

Nocturno de Chile, aparecida cuatro años antes de la novela que lo ha hecho inmortal, explora el horror de la dictadura, los mecanismos del silencio y el olvido, y denuncia la complicidad de los intelectuales con el régimen. "¿Para qué remover lo que el tiempo piadosamente oculta?", dice Sebastián Urrutia Lacroix, sacerdote y crítico literario, en una febril confesión que se mueve entre la confianza en un nuevo Chile, en los años cincuenta, un Chile revolucionario -a imagen de toda América Latina-, y el infierno de la dictadura.

En un recuerdo alucinatorio de prosa delirante que nos lleva por Francia, Alemania o España, el lector va descubriendo con el protagonista las señales del mal que llega, hasta materializarse en los elegantes salones de una dama, donde se reúne lo más granado de la literatura chilena, mientras en el sótano se suceden atroces torturas que los tertulianos y su anfitriona parecen ignorar.

Nos convertimos en detectives salvajes buscando sus libros Juan Manuel Cruz / Presidente de CEGAL/ Librería Rayuela (Málaga) / www.libreriarayuela.com

Rodrigo Fresán fue quien nos habló por primera vez de Roberto Bolaño, con motivo de una tertulia literaria sobre su libro de Los Jardines de Kensington. Desde entonces tuvimos la convicción de que teníamos que leer a Bolaño en la tertulia de Rayuela. Y lo hicimos con su “amuleto". Después nos convertimos en "detectives salvajes" buscando sus libros para devorarlos. Pero siempre dejando alguno pendiente para saborearlo despacio. Como los cuentos de Cortázar, a quien tanto sabe su literatura, siempre vivos, distintos en cada lectura. 2666 veces, gracias Roberto Bolaño.

“Toda su obra gira sobre la experimentación del punto de vista”Aldo García / Librería Antonio Machado (Madrid) / www.machadolibros.com

Es difícil precisar los tiempos, periodos o etapas de un autor como Bolaño, primero por la propia cronología de la publicación de sus libros, pero sobre todo por su cuestionamiento de las reglas elementales de la narración. Toda su obra gira en la experimentación del punto de vista, desde el impreciso y adolescente narrador de su Tercer Reich al seguro de sí mismo profesor universitario de 2666, en toda su obra es el lector el que se sitúa en la disyuntiva de juzgar lo que le cuentan.

En, a mi parecer, su obra cumbre 2666, Bolaño utiliza estos recursos donde nos encontremos un protagonista que, para empezar, casi no aparece en el libro, pero que además pasa por ser desde un genio literario, a un asesino, un loco, un vividor o un asceta, algo en el que la verdad es tan difusa como la propia forma de contemplar el mundo, la incertidumbre posmoderna sobre las realidades que nos brindan nuestras percepciones. En Bolaño toda investigación siempre acaba en una nueva, toda certidumbre lleva a una incertidumbre, toda lectura a una nueva relectura, acaso solo nos queda decir que quien no haya leído 2666 se adentre en el mundo Bolaño y disfrute.  

“La razón para leerle es que sus obras tienen ya la categoría de clásicas”Paco Goyanes / Librería Cálamo (Zaragoza) / www.libreriacalamo.com

Soy librero y no crítico. Por formación y dedicación, el saber de los libreros es necesariamente “epidérmico”: saltamos de texto en texto muchas veces sin orden y ni concierto, guiados por extrañas razones que pueden ir desde el impacto que nos provoca un buen título o portada, el aprecio que dispensamos a una editorial determinada  o incluso, por qué no, el aroma que despiden algunas páginas (también, claro, a veces nos orienta la llamada crítica especializada). La razón para leer a Bolaño puede ser que sus obras tienen ya la categoría de clásicas: nos hablan de lo que nos es esencial -aunque no sepamos nombrarlo ni categorizarlo- mientras nos “cuentan” hechos determinados en espacios determinados. ¿Cómo entender de otra manera el impacto de una obra inconclusa como es el caso de 2666? Tal vez no sería ésta la obra que recomendaría para alguien que quisiera iniciarse al mundo del autor chileno  (sería Los detectives salvajes), pero sí si el lector tan solo tuviera tiempo y deseos de leer de él un único libro: su huella es imperecedera... y difícil.

“Un escritor que pugnaba por sobresalir para medirse en la derrota”

José Antonio Ruiz / Librería Luces (Málaga) / www.librerialuces.com

Diez años sin Roberto Bolaño en los que la sombra del escritor no ha hecho más que alargarse, confirmándolo como una figura esencial e imprescindible dentro de la escena literaria internacional. Novelas como Los detectives salvajes o 2666 no solo nos revelaron en su momento a un fabulador impenitente y atroz, cargado de giros y significados, sino que consiguieron contagiar a miles de lectores con la mal llamada enfermedad de la literatura, de la cual Bolaño era uno de los afectados más entusiastas. Roberto vivía por y para la literatura hasta sus últimas consecuencias, leía y escribía con una pasión convulsiva, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, siempre honrando su condición de poeta ante todo. De hecho, fueron sus poemas los primeros campos (de batalla) en los que experimentaría con asociaciones e ideas que luego explotaría en sus novelas. Es en La Universidad Desconocida (antología poética dispuesta por el propio autor y publicada post-mortem) donde encontramos el rastro de este Bolaño imaginativo y procaz, marcado por la palabra y la imagen pero también narrativo en su despliegue, portador de historias que se autoinvocan y se disfrazan, señales inequívocas de un escritor que pugnaba por sobresalir para medirse en la derrota. Bolaño tuvo en vida su porción de triunfo, a pesar de todo. Nos quedan sus palabras, su voz en tinta, el aliento que empujó toda una vida significada por un indecible amor a la literatura.

“Su vida es la de un nómada en constante cambio” Jesús Casals / La Central de Callao (Madrid) / www.lacentral.com

Aunque pueda parecer que todos los lectores de una ciudad como Madrid ya han leído a Bolaño, de vez en cuando aún asoma algún curioso preguntando por una recomendación del autor, para iniciarse en su lectura sin llevarse el susto de las 1.125 páginas de 2666 o las 609 de Los detectives salvajes. Para empezar con una degustación uno debe acudir al último cuento de Llamadas telefónicas, titulado Vida de Anne Moore y que en apenas 25 páginas nos avanza sumergirnos en las obsesiones, los temas recurrentes y el modo de escritura de Bolaño, a la vez que permite una interpretación abiertamente autobiográfica. Un narrador, trasunto del escritor, cuenta lo que le relató de primera mano Anne Moore, una norteamericana de vida nómada que pasó por Montana, San Francisco, Seattle, México y Girona, que mantuvo relaciones con un poeta, un camello, un coreano y un obrero de la construcción, y que acabó enfermando del mismo modo que Bolaño lo hizo tras una vida en constante cambio. Afirma el narrador en las últimas páginas que “en general, sus aventuras se parecían mucho a las mías”, y es entonces cuando ese lector primerizo de Bolaño cree haber conocido ya a un escritor al que merece la pena seguir leyendo.

“Se atrevió con todo, pero se mantuvo fiel a su primer amor: la poesía”Concha Quirós / Librería Cervantes (Oviedo) / www.cervantes.com

Recuerdo a Roberto Bolaño al cumplirse una década de su desaparición y, aunque no he tenido la suerte de conocerlo, he admirado a lo largo de los años su obra y sus planteamientos literarios conectados directamente con su propia existencia.

Como ocurre con muchos de los grandes artistas, Bolaño se ha erigido en una de las figuras más relevantes de las letras hispanas tras su muerte. Injusta apreciación para una de las plumas más importantes de los últimos años.

Más de una veintena de libros conforman su obra. Se atrevió con todo. Poesía, novela, cuento, ensayo y discursos literarios. Pero de todos los géneros abrazó siempre con especial cariño hasta el fin de su existencia a su primer amor: la poesía. A pesar de que declaró que se sentía incapaz de definirla.

Librería Cervantes de Oviedo.
Librería Cervantes de Oviedo.
Un autor disléxico, sin apenas estudios, que vivió el exilio, que acabó sus días en Barcelona, que rompió moldes y que cultivó la lectura como su auténtico refugio. Un poeta prosaico, que admiraba a Rimbaud, y a Gabriela Mistral, y a Borges, y a Kafka. Hay un episodio de su vida que me conmueve, y es que cuando el dinero escaseaba optaba por robar… libros.

De todas las declaraciones que de él he oído me quedo con una, que me llega directamente como librera y, sobre todo, como lectora y amante de los libros. “Escribir no es normal. Lo normal es leer y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer. Escribir es un ejercicio de masoquismo; leer a veces puede ser un ejercicio de sadismo, pero generalmente es una ocupación interesantísima.”

Me decanto por su poesía, ya que es el género que mejor le define. Y admiro su obra, en general, porque en sus libros suelen aparecer reflexiones sobre la escritura, el arte de la narración o los valores de la lectura
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