LOS 'HARDCORE GAMES', DE MODA

El regreso a los domingos de café y partida: llegan los nuevos juegos de mesa

Cuando parecía que los videojuegos habían transformado para siempre los usos y hábitos de ocio de las generaciones más jóvenes, resulta que los juegos de mesa

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El regreso a los domingos de café y partida: llegan los nuevos juegos de mesa

Cuando parecía que los videojuegos habían transformado para siempre los usos y hábitos de ocio de las generaciones más jóvenes, resulta que los juegos de mesa están conociendo una nueva juventud sin parangón desde los años ochenta. No hay más que pasearse por las grandes superficies para darse cuenta de cómo, poco a poco y sin hacer mucho ruido, los nuevos juegos de mesa o los juegos de cartas coleccionables se han hecho con su propio espacio. La demanda existe y es cada vez mayor. Este mismo fin de semana se publicaba un artículo en The Guardian donde se recordaba que estos juegos de mesa están vendiéndose en grandes cadenas como WH Smith, pero no hace falta irse tan lejos para comprobar que en España está ocurriendo algo muy semejante, donde hasta ahora sólo se podían encontrar estos juegos en tiendas especializadas.

Proliferan los bares donde se puede jugar a todo tipo de juegos de tableroGran parte de los jugadores de este tipo de juegos, que en otros países reciben el nombre de juegos hardcore o juegos “alemanes” –ya que en dicho país gozan de gran popularidad– y en los que la estrategia es un ingrediente esencial, han terminado recurriendo a estos juegos como una forma de ocio social bastante importante. Algunos de los nombre más celebres son Los Colonos de Catán, Carcassonne o juegos de cartas como Munchkin. Muchas cafeterías de las grandes ciudades, así como asociaciones culturales o tiendas de cómics, ofrecen un surtido ramillete de juegos de mesa como reclamo alternativo a las consabidas pantallas de televisión que ofrecen el partido de fútbol de turno.

Una forma de ocio nueva pero antigua

Por una parte, están aquellos bares que ofrecen los juegos de mesa tradicionales como complemento al café de turno, y donde ya empiezan a asomar la cabeza juegos más estratégicos como Los Colonos de Catán, al lado del consabido Trivial o Party. Por otra, las tiendas de comics y de juegos, herederas de la escena de los juegos de rol, que ofrece unos juegos más especializados, como son el caso de CarcasonneArkham Horror (inspirado por la obra de H.P. Lovecraft), las adaptaciones de Juego de tronos, El señor de los anillos o Battlestar Galactica. Se trata de un tipo de juegos que en el extranjero han conocido una gran difusión desde los años ochenta, pero que en España sólo habían llegado a cuentagotas (el mítico HeroQuest es uno de los escasos ejemplos), hasta hace apenas unos años. Curiosamente, los juegos de cartas coleccionables como Magic: The Gathering a la cabeza, sí habían tenido una mayor incidencia en nuestro país, y habrá quien recuerde que incluso se llegaron a intentar alguna adaptación de los mismos en el contexto de la Liga Española de Fútbol.

Este tipo de juegos está llegando a un público que nunca habrá jugado a rol o a juegos de cartas coleccionablesEstos juegos son comercializados en España en su mayor parte por Edge Entertainment o Devir, además de otras compañías de menor tamaño, y que suelen editar también juegos de rol. Como es evidente, pertenecen a una raza muy diferente a la de los consabidos Tabú, Scattergories, Pictionary o Party, no digamos ya a la de los tradicionales parchís o juego de la oca. Pero frente al furor por los juegos de cartas durante la pasada década, amplio pero limitado a un tipo de jugadores, este tipo de juegos parecen estar recuperando el terreno perdido llegando a un público con el que no habían contado con anterioridad. Frente al rol o los juegos de cartas coleccionables, los juegos de mesa son mucho más accesibles, pero al mismo tiempo, más complejos que los juegos tradicionales, más orientados a la suerte (la oca), la cultura (el Trivial) o el simple impulso lúdico (el Party).

Sin embargo, la reputación general de los juegos tradicionales también está mejorando. En ocasiones, es una mera referencia cultural –como la aparición en la serie Perdidos del Senet, de origen egipcio, o el Backgammon, o la película Battleship, inspirada por Hundir la flota– la que devuelve a la actualidad determinado juego. Otras veces, es la apuesta de determinadas compañías por nuevas ediciones de estos juegos, como hizo Hasbro al reeditar algunos de sus juegos, como Cluedo o el propio Monopoly, en ediciones de viaje. También triunfan juegos como Time’s Up!, revisión sofisticada de los conocidos juegos consistentes en adivinar un personaje a partir de determinadas pistas. Y, por último, recordemos que los bazares chinos se han especializado en ofrecer sus propias versiones de algunos de los juegos anteriormente citados a muy bajo precio.

La influencia de los videojuegos

Paradójicamente, parece ser que los videojuegos han influido de manera positiva en el resurgir de este tipo de entretenimiento. En parte, porque una generación ha conocido el Monopoly o el Trivial Pursuit gracias a su adaptación al entorno del videojuego, en tanto este se ha abierto al público adulto durante los últimos años como frontera final de su mercado. Pero también porque la ambientación de gran parte de estos juegos de mesa es la de la fantasía heroica o la ciencia-ficción, los referentes culturales con los que se crió dicha generación y donde se desenvuelven gran parte de los videojuegos, como Baldur’s Gate (precisamente, parte de la saga de rol Dungeons & Dragons) o Starcraft. Se trata de una cuestión generacional que nos recuerda que los que hace veinte años jugaban a Sim City en el ordenador o a Dungeons & Dragons ahora juegan a este tipo de juegos.

Exigen otro tipo de habilidades más estratégicas o psicológicasAdemás, los mecanismos de los nuevos juegos de mesa son, en muchos casos, similares a los manejados en las consolas. Dejando de lado la acción o el deporte, un gran número de estos juegos utilizan dinámicas semejantes a los de estrategia, de rol o a los simuladores. En muchos casos, estos juegos son una adaptación más manejable de los juegos de rol, que exigen una preparación de la que la mayor parte de jugadores ya no dispone, pero con los que comparten su poder de inmersión en la historia e identificación con los personajes.

Ejercitando habilidades útiles

En realidad, y a diferencia de juegos como Monopoly, estos juegos ya no son tan familiares como sociales, más apropiados para el invierno que el verano –no intentes echar una partida a Zombies!!! en la piscina– e imbuidos de cierta nostalgia de la infancia. Son, además, un divertimiento escapista que exige unas habilidades diferentes a las de otros juegos de mesa: ser un fino estratega, conocer en profundidad el funcionamiento de cada juego o, simplemente, adivinar quién te está engañando, como ocurre con Battlestar: Galáctica o La resistencia, juegos profundamente psicológicos que, como ocurre con el póker –que ha gozado de otro resurgir que no se debe exclusivamente a lo económico– implica en un alto grado la capacidad del jugador de anticipar las decisiones del contrario.

Aunque suene paradójico, probablemente sea el auge de la tecnología y la sociedad de la información una de las razones que expliquen por qué un público en continuo crecimiento se refugia del mal tiempo en este tipo de juegos. Si antes el ordenador o la consola servían como herramienta escapista, en este momento en que pasamos todo el día enganchados a diferentes artilugios, de los ordenadores a los smartphones, sólo encontramos descanso, precisamente, a través de lo físico de las fichas, los tableros y los dados. Lo que, además, nos permite reencontrarnos con esa infancia perdida donde las tardes de otoño se empleaban en jugar con los amigos.

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