Adiós a Benedetti, el romántico que miraba tras las rejas
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Adiós a Benedetti, el romántico que miraba tras las rejas

"en mi amor hay otras cosas/por ejemplo los sueños con que muevo la tierra/la pobre lucha que libré y libramos/…/en mi amor hay también corajes varios/

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Adiós a Benedetti, el romántico que miraba tras las rejas

"en mi amor hay otras cosas/por ejemplo los sueños con que muevo la tierra/la pobre lucha que libré y libramos/…/en mi amor hay también corajes varios/ y un miedo que a menudo los resume/ hay hombres como yo que miran tras las rejas”.

Benedetti se ha marchado y con él el poeta que cantó a las causas perdidas mientras se rendía a un romanticismo siempre bien entendido. Se fue el idealismo del que vivió todo tipo de batallas, que tuvo que mantenerse en perpetua huida de su Uruguay -la dictadura militar le persiguió y encarceló, y torturó a familiares y amigos natal- a Buenos Aires, a Cuba y también a España, donde llegó en 1978. "Jesús y yo salvadas las distancias/somos dos habitantes del exilio/ y lo somos por cautos por ilusos", dijo en su obra Geografías.

La literatura de Benedetti, cincelada a base de más de 80 obras en las que entran sus poemarios o sus novelas, es la constatación de la autenticidad del que sufrió en sus carnes todo tipo de restricciones de la libertad; del que supo ver en la vida un delicado equilibrio entre el erotismo y la solidaridad. Mientras cantaba al individualismo amoroso, no dejaba de mirar a la sociedad como “militante de la vida” que se veía a sí mismo. 

Con sus versos, muy a menudo encabalgados, el escritor se ganó una legión de fans entre los que se contaban gran cantidad de músicos, entre ellos Joan Manuel Serrat, quien puso voz a muchas de sus letras, pero también Daniel Viglietti, Pedro Guerra, Rosa León, Nacha Guevara, Víctor Manuel o Soledad Bravo.

El autor de Gracias por el fuego, no pudo superar la falta de “Luz”. De Luz López Alegre, su compañera durante más de 57 años, con la que residió en Palma de Mallorca y que había fallecido en 2006. Ella fue una gran apoyo y, según sus palabras, su principal crítica. “Al buen amor se lo llevó la muerte/ y no sé para quién seguir viviendo", dijo en uno de sus poemas.

Hace apenas unas semanas se publicó en España su último poemario: Testigo de uno mismo (Visor), pero meses atrás vio la luz Mario Benedetti. Un mito discretísimo (Alfaguara), una biografía de Hortensia Campanella. La escritora muestra su devoción: “Después de tantos años de leer y oír los textos de este escritor peculiar, lo que queda es la convicción de que vida y obra de Mario Benedetti conservan una armonía especial que recae como un influjo, como una fuerza, como un regalo, sobre los lectores”.

Se va uno de los grandes de las letras latinoamericanas por culpa de una larga enfermedad, pero no queda más remedio que repetirnos, como con tantos otros grandes de la cultura, queda su obra y eso lo hace tener siempre en el recuerdo. Sólo nos queda rezar unas líneas de su Padrenuestro latinoamericano: “No nos dejes caer en la tentación/ de olvidar o vender este pasado/ o arrendar una sola hectárea de su olvido/ ahora que es la hora de saber quiénes somos/ y han de cruzar el río/ el dólar y su amor contrarrembolso/ arráncanos del alma el último mendigo/ y líbranos de todo mal de conciencia/ amén”.