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Leonardo Sbaraglia: "Quiero ser parte de la vanguardia que se está forjando en el cine español"
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Leonardo Sbaraglia: "Quiero ser parte de la vanguardia que se está forjando en el cine español"

Tras una etapa de ubicación, Leonardo Sbarablia se siente totalmente asentado en el cine español, donde se ha ganado el respeto que ya tenía en Argentina;

Foto: Leonardo Sbaraglia: "Quiero ser parte de la vanguardia que se está forjando en el cine español"
Leonardo Sbaraglia: "Quiero ser parte de la vanguardia que se está forjando en el cine español"

Tras una etapa de ubicación, Leonardo Sbarablia se siente totalmente asentado en el cine español, donde se ha ganado el respeto que ya tenía en Argentina; por eso, ahora, elige de forma "más acorde a sus deseos", lo que se traduce en "ser parte de la vanguardia narrativa que se está forjando".

El actor, que se instaló en España hace ya seis años, estrena el viernes Concursante, ópera prima de Rodrigo Cortés, y pronto llegará a las pantallas El rey de la montaña, del joven Gonzalo López-Gallego. Dos apuestas narrativas que, en palabras de Sbaraglia, son "dos extremos de un mismo concepto", y donde el actor, de 36 años, aparece prácticamente en todos los planos.

"Concursante es una trama precisa, un mecanismo de relojería y una construcción matemática. Mientras que El rey de la montaña es lo opuesto; los textos son bastante maleables, está más centrada en las situaciones y utiliza un lenguaje de cámara totalmente distinto al filme de Cortés", explica Sbaraglia.

El actor, que desde su llegada a España ha trabajado con cineastas consagrados como Vicente Aranda, Antonio Hernández o Manuel Huerga, también ha alternado filmes de debutantes con talento, como fue el caso de Intacto, de Juan Carlos Fresnadillo, el filme que le trajo a vivir aquí, siendo casi un desconocido; mientras su carrera en Argentina se encontraba en su mayor esplendor.

Interés por los nuevos talentos

Ahora, Sbaraglia quiere apostar por la joven hornada del cine español, que considera "lo mejor" del oficio en este momento. "Son gente que proviene del corto y que utiliza un lenguaje particular, que me interesa especialmente y por eso quiero formar parte de esa vanguardia narrativa", cuenta.

Lo que no acaba de entender es que estos talentos no sean absorbidos por la industria al ritmo de cabía esperar: "Hay algo sospechoso en que tarden años en lograr hacer un largo, cuando tienen guiones excelentes".

"Algo está al revés. La industria del cine es muy conservadora, tiene miedo al riesgo y apuesta por lo seguro, por dar al público siempre lo mismo", añade Sbaraglia, quien en Concursante encarna a un tipo normal que gana el mayor premio de un concurso televisivo, 500 millones de pesetas en productos de lujo. Pero se trata de un regalo envenenado que le llevará a una cuesta abajo sin retorno.

Concursante va más allá de la sátira. Es "un bombazo de agua fría" sobre la realidad: "Estamos dentro de un sistema engañoso, donde la banca es una trampa amañada en la que siempre pierdes.

Sbaraglia es un actor que se define "muy exigente", por eso prefiere trabajar con directores que también lo son: "De otra forma, te sientes frustrado, porque sabes que puedes hacerlo mejor y él se conforma", apunta. Y añade: "El director debe buscar algo que el actor también persigue; algo íntimo del personaje que no está escrito y que se esconde tras las tomas".

El actor se instaló en España en un momento en que el cine español "comenzaba a hacer películas de género", como Intacto, que protagonizó. "Esta capacidad de diversificar y bucear en otros géneros se ha mantenido", cuenta Sbaraglia, quien apunta que no ocurre lo mismo en Argentina.

"Es algo que tiene que ver con la cultura -apunta-. Allá se da prioridad a un cine más realista, a la comedia dramática. Y aunque el director de Nueve Reinas, Fabián Bielinsky, se adentró por ese terreno en su segundo filme, El aura, su fallecimiento truncó ese camino. Ahora, lo que está surgiendo es un cine con toques de realismo mágico, y otro de tintes grotescos".

Tras una etapa de ubicación, Leonardo Sbarablia se siente totalmente asentado en el cine español, donde se ha ganado el respeto que ya tenía en Argentina; por eso, ahora, elige de forma "más acorde a sus deseos", lo que se traduce en "ser parte de la vanguardia narrativa que se está forjando".