Un grupo de musicólogos españoles pone música por primera vez a 'El burlador de Sevilla' de Tirso de Molina
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Un grupo de musicólogos españoles pone música por primera vez a 'El burlador de Sevilla' de Tirso de Molina

Un equipo de musicólogos del CSIC y filólogos de la Universidad de Barcelona han puesto música por primera vez a la obra El burlador de Sevilla,

Un equipo de musicólogos del CSIC y filólogos de la Universidad de Barcelona han puesto música por primera vez a la obra El burlador de Sevilla, pieza cumbre de Tirso de Molina. El director del proyecto, Mariano Lambea, ha explicado a EFE que "en abril aparecerá el segundo volumen de la colección "Música Poética" del CSIC, una colección que se estrenó el pasado año con un disco sobre el mito de Ícaro.

Esta iniciativa, añade Lambea, "ha conseguido hermanar filología y musicología y el resultado es un proyecto de música y poesía del Siglo de Oro, que consigue además salvaguardar un patrimonio poético conocido por los filólogos, y uno musical, no tan difundido". El mismo equipo ya participó hace dos años en la edición de un disco con la música del Quijote, un trabajo que con el que, en palabras de Lambea, "saldamos una deuda histórica, pues los versos de Cervantes no fueron nunca musicados por los compositores de la época".

Poner música a los poetas del Siglo de Oro español era una práctica habitual, como sucedió con los versos de Lope de Vega, Góngora, Quevedo o Hurtado de Mendoza. Según Lambea, para la obra de Tirso de Molina se ha utilizado, como en los anteriores proyectos, la técnica del "contrafactum", es decir, "se acopla música de la época a otros versos, algo que no puede ser considerado como una trampa, porque era habitual en aquellos siglos".

Al componer, matiza el musicólogo del CSIC, compositores y poetas respetaban la tradición pero "no era necesaria la originalidad en exceso". Como Tirso de Molina vivió la misma suerte que Cervantes en relación a la música, el equipo que dirigen Lambea y la filóloga de la Universidad de Barcelona Lola Josa ha recurrido a compositores del siglo XVII como Cristóbal Galán, José Hidalgo, Manuel Correa o Manuel Egüés.

La grabación del disco ha corrido a cargo del grupo instrumental La Grande Chapelle, especializado en interpretar la música antigua española con instrumentos originales y criterios historicistas, dirigido por el maestro Angel Recasens.

Lambea advierte que "aún falta por editar, interpretar y grabar muchas de las obras de estos compositores". De hecho, el Instituto de Musicología del CSIC tiene una colección bibliográfica en la que edita las partituras que sirven de base para las grabaciones de "Música Poética".

El especialista explica que "para que los músicos del siglo XX puedan interpretar estas piezas del siglo XVII, los investigadores debemos transcribir a notación moderna todos los manuscritos musicales de la época".

Para elaborar las partituras "modernas" seleccionadas para "El burlador de Sevilla", Lambea ha trabajado con manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid y la Hispanic Society de Nueva York. El mismo equipo ya trabaja en el siguiente volumen de la colección, que, según Lambea, estará dedicado a Domenico Scarlatti, y que aparecerá a finales de año coincidiendo con el 250 aniversario de la muerte del compositor italiano.

La idea, comenta el musicólogo, es que en los próximos años "obras capitales de nuestra literatura, como la 'Celestina' o el 'Lazarillo de Tormes' tengan una recreación musical en la colección 'Música Poética'".