El barítono Carlos Álvarez dimite como presidente de su fundación
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El barítono Carlos Álvarez dimite como presidente de su fundación

El barítono Carlos Alvarez anunció el miércoles su dimisión irrevocable como presidente ejecutivo de la fundación que lleva su nombre, puesto al que accedió hace ocho

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El barítono Carlos Álvarez dimite como presidente de su fundación

El barítono Carlos Alvarez anunció el miércoles su dimisión irrevocable como presidente ejecutivo de la fundación que lleva su nombre, puesto al que accedió hace ocho días tras dejar sus cargos directivos los representantes de la Diputación, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga, y abandonar varios patronos. Alvarez anunció en conferencia de prensa que su renuncia comporta también la prohibición de utilizar su nombre por parte de la organización, que a partir de este momento tendrá que convocar una asamblea extraordinaria para reconducir la situación.

El artista alegó que no está acostumbrado a que sus ilusiones y opiniones traducidas por otros "sean las que aparezcan en la opinión publicada" y apuntó hacia "la presión ejercida sobre la dirección" desde la propia entidad como una de las razones que inspiran su decisión.

"Llega un momento en el que he entendido que la capacidad de trabajo que implica un proyecto tan ilusionante como la Fundación Carlos Alvarez puede estar a la altura, pero el que no le esté puede que sea yo porque no estoy dispuesto a ser explicado, interpretado y encontrarme cada día con algo distinto", adujo.

El intérprete adelantó a los periodistas su decisión al término de una extensa rueda de prensa, en la que describió los proyectos previstos por la entidad para el próximo año y defendió la gestión de la gerente, Paloma Vázquez, que tampoco intuía la posibilidad de la dimisión.

"Una vez presentada la programación, era el momento de decir adiós porque tengo que ocuparme de mi propio trabajo ya que dicen que la caridad empieza por uno mismo", arguyó Alvarez, que, no obstante, precisó que su compromiso con la cultura y la ciudad persistirá, "aunque posiblemente de otra forma".

Añadió que su renuncia no responde a las críticas o malinterpretaciones aparecidas en los medios de comunicación porque la prensa se limita "a hacerse eco del malestar de la Fundación, pero es un malestar que no tiene interlocutor visible y ante el que no conozco ninguna solución".

En este sentido, resaltó que la descomposición del organigrama de la fundación obedece a una situación "de implosión" suscitada por presiones internas "nunca de forma abierta, pero sí lo suficientemente eficaces para que haya renuncias de patronos privados, suspensiones cautelares de aportaciones y filtraciones a la prensa", agregó.

En su exposición, el barítono desmintió prolijamente algunas informaciones en las que se atribuía a la sociedad su falta de actividades visibles y se censuraba la gestión de Vázquez.

Explicó que la organización, a la que donó íntegramente la dotación del Premio Nacional de Música que recibió en 2003, dispuso este año de un presupuesto de 333.264 euros "y no de un millón de euros, ya que los patronos sólo hicieron efectiva la aportación de 300.000 euros".

Además, reseñó que se publicaron críticas a la labor de la gerencia "antes incluso de que la fundación se constituyera, que fue el pasado 1 de abril" y recordó que el nombramiento de Vázquez fue refrendado por el propio patronazgo de la organización.

Por su parte, Paloma Vázquez aseveró que el funcionamiento de la entidad se ha cifrado en actuaciones "a largo plazo porque era necesario crear la infraestructura previa" y presentó un calendario de actividades que a partir de este momento, quedan a merced de lo que establezca el patronazgo.