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¿Y si el hundimiento del Titanic fue consecuencia de una aurora boreal?
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¿Y si el hundimiento del Titanic fue consecuencia de una aurora boreal?

Era la noche del 14 de abril de 1912 cuando el barco de pasajeros RMS Titanic chocó contra un iceberg y se hundió en el Océano Atlántico Norte. De las 2240 personas a bordo, aproximadamente 1500 murieron

Foto: Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

El accidente marítimo más famoso de la historia sigue siendo un misterio hoy, pese a que en términos de tiempo "solo" hace poco más de un siglo, y pese a que algunos de los presentes pudieron contarlo después.

Era la noche del 14 de abril de 1912 cuando el barco de pasajeros británico RMS Titanic chocó contra un iceberg y se hundió en el Océano Atlántico Norte. De los 2240 pasajeros y tripulantes a bordo, aproximadamente 1500 murieron. Hasta aquí, todo son datos corroborados, algunas vivencias exactas y, también, mucha ficción. Con todo ello, un nuevo estudio sugiere ahora que en aquel extraño choque que desfiguró la estructura del crucero pudo haber influido la interferencia de una aurora boreal. Hasta la fecha, parece que muy pocos profesionales habían alzado la mirada hacia el cielo que contempló por última vez el Titanic.

Foto: Fotograma de la pelicula 'Titanic', de James Cameron. (CP)

Sin embargo, según los propios relatos de los sobrevivientes, de los testigos oculares y los diarios de a bordo, las auroras boreales estuvieron muy presentes aquella noche. Sin ir más lejos, James Bisset, segundo oficial del RMS Carpathia que logró salvar a algunos supervivientes, anotó en su bitácora poco después: "No había luna, pero la aurora boreal brillaba como rayos de luna disparados desde el horizonte norte".

El poder del geomagnetismo

Así lo cree también la investigadora meteorológica y fotógrafa Mila Zinkova, que en 2020 examinó las condiciones climáticas del momento en el que el barco se hundió. Publicado en la revista 'Weather', el estudio de Zinkova demuestra que tras el choque, el geomagnetismo de uno de estos fenómenos lumínicos pudo haber interferido con el sistema de navegación del Titanic, así como con sus comunicaciones, obstaculizando todos los esfuerzos de rescate posteriores y provocando, por tanto, una tragedia exponencial.

placeholder Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Según la NASA, las auroras se forman en el cielo nocturno debido a las tormentas solares generadas por el sol. Estas tormentas solares contienen una enorme cantidad de partículas cargadas que a veces son lo suficientemente fuertes como para descender hasta la Tierra. En este transcurso, a medida que el gas electrificado se encuentra con la atmósfera de nuestro planeta y viaja a través del campo magnético del mismo, interactúa con los gases atmosféricos como el oxígeno. De estas interacciones surgen los mágicos destellos verdes, rojos, púrpuras y azules que iluminan el cielo nocturno de las áreas más septentrionales.

Con la idea clara de la procedencia del fenómeno, Zinkova remarca en su artículo que si una tormenta solar o una tormenta geomagnética es lo suficientemente poderosa como para producir una aurora, entonces esa misma energía magnética puede haber sido lo suficientemente fuerte como para afectar a los sistemas de navegación y las comunicaciones a bordo del Titanic.

Los datos del informe oficial

"Este error aparentemente insignificante podría haber marcado la diferencia entre chocar con el iceberg o haber podido evitarlo", asegura Zinkova. "El informe oficial del hundimiento del Titanic sugirió que los entusiastas de la radioafición habían causado interferencia al bloquear las ondas de aire… Sin embargo, en ese momento tenían un conocimiento incompleto de la influencia que las tormentas geomagnéticas pueden tener en la ionosfera y la interrupción de la comunicación", sostiene.

Además, los informes de la misma noche del desastre citan señales de radio "extrañas" escuchadas por los operadores a bordo del RMS Baltic, otro barco que acudió al rescate del Titanic. Algunas de las señales de socorro emitidas por la tripulación del Titanic ni siquiera se registraron en otros barcos y, según los informes, el Titanic no recibió ninguna serie de respuestas.

Además, Lawrence Beesley, uno de los pocos supervivientes de la tragedia, también escribió sobre un resplandor que "se arqueaba en forma de abanico en el cielo del norte, con tenues serpentinas que llegaban hasta la estrella polar" Para Zinkova, esto parece ser una descripción obvia del fenómeno boreal.

Finalmente, el estudio ha demostrado trazando líneas entre la historia y la ciencia reciente que la aurora boreal se exhibió la noche de la tragedia, y aunque no ha podido confirmarlo, sugiere que su fuerza geomagnética dejó al Titanic incomunicado frente el peligro del mar abierto, quizás llevándolo directamente hacia el iceberg. Incluso una ligera desviación de 0,5 grados fuera de rumbo sería suficiente para dirigir el barco hacia una colisión fatal, y es posible que la interferencia magnética haya causado tal error en las brújulas del barco.

El accidente marítimo más famoso de la historia sigue siendo un misterio hoy, pese a que en términos de tiempo "solo" hace poco más de un siglo, y pese a que algunos de los presentes pudieron contarlo después.

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