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Francisco de Hoces, un marino extremo
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Francisco de Hoces, un marino extremo

¿Son los ingleses unos artistas del plagio? Hoy nos compadecemos del triste ego de Drake, que siempre iba por detrás

Foto: Fuente: iStock
Fuente: iStock

La fortuna favorece a los valientes.

(Virgilio)

En la zona marítima donde se unen el Pacífico y el Atlántico, entre el mítico Cabo de Hornos y el archipiélago de las Shetland, existe un tramo de gélidas aguas y de turbulentos vientos que bien podrían reflejar la antesala del infierno. Es literalmente imposible calcular las naves devoradas en esta área maldita, cuya apariencia y modos expresan con intensidad pavorosa lo minúsculos que somos ante la creación. Doblar este tramo de cerca de 600 millas insoportables entre los meses de noviembre y febrero para posteriormente embocar uno de los dos océanos es lo más parecido a una visión aterradora, o lo era al menos en el siglo XVI.

En la cartografía de la armada española se conoce como Mar de Hoces, y no como Paso de Drake, este tránsito inhumano donde solo existe la tempestad con su amplio y apocalíptico menú. Vientos de 100 km por hora con sensaciones térmicas de bajo cero, aguas rozando el cero Celsius y olas de no menos de 15 metros de altura generan una situación de desamparo donde la muerte está más presente que en una guerra abierta.

Foto: Iglesia de Santa Coloma en Andorra (Fuente: iStock)

Fue, sin embargo, el ilustre marino Francisco de Hoces quien lo atravesó en condiciones imposibles por primera vez en la historia, en la carabela San Lesmes cuando era el tiempo del año 1526. Cincuenta y dos años más tarde, el pirata favorito de su alopécica majestad británica haría el mismo trayecto. Más o menos como ocurrió de manera semejante, con la circunnavegación de la Tierra realizada por Magallanes - Elcano (septiembre de 1519 – septiembre de 1522). Hoy nos compadecemos del triste ego de Drake, que siempre iba por detrás.

El experimentado marino vasco fallecido en 2008, José Luis de Ugarte, logró completar la circunnavegación del planeta al igual que lo hicieron el tándem entre el portugués y otro vasco hace ya 500 años. Relata en su impactante libro 'El último desafío' lo que es el rugido del mar por la noche, y como se amartillan día tras día las olas hasta crearte alucinaciones ante la permanente carencia de sueño. Casi toda la travesía que hizo este vizcaitarra estuvo al borde del agotamiento, y eso que la embarcación en la que roló en aquel momento era el último grito de la navegación de riesgo. En 1993, un seis de abril, culminó la exclusiva vuelta al mundo sin escalas (28.000 millas) para navegantes solitarios en Les Sables d'Olonne, la Vendée Globe, la más dura de las competiciones náuticas de aquel tiempo.

Ya hemos visto en anteriores artículos la manipulación histórica reflejada en la desacreditada Enciclopedia Británica (algo que muchos historiadores ingleses de primera línea ya han puesto de relieve). El corsario inglés nunca pudo acreditar ser el primero en circunnavegar el mundo. A pesar de ello, en la inmensa mayoría de los mapas ha quedado descrito en la cartografía marina como el Paso de Drake.

placeholder Ilustración de Cabo de Hornos (Fuente: iStock)
Ilustración de Cabo de Hornos (Fuente: iStock)

Sin embargo, históricamente hay serias dudas de que Drake transitara por aquel infierno. Es más que probable que su astuta ruta fuera por el Estrecho de Magallanes. Las versiones dadas por la tripulación son un cúmulo de incongruencias. Se hace necesario destacar que, mientras Francisco de Hoces estaba inserto en una expedición científica y comercial de seis naves adjudicadas al explorador García Jofre de Loaísa, cuya misión era la de explorar y colonizar las islas Molucas, el corsario de la reina Isabel solo ambicionaba claramente el pillaje como fin último.

En 1526, un temporal de probable escala 8 en el sistema Beaufort separó del conjunto de la expedición a la carabela de Hoces a la altura del Cabo de Hornos. Se cree que Hoces y sus gentes fueron los primeros en avistar este lugar de ferocidad orográfica espectacular. A pesar del entreno de la tripulación y el oficio de Francisco de Hoces, la carabela fue literalmente arrojada hasta los 55 grados de latitud sur, un sumidero de olas colosales y vientos racheados donde las rociones y la espuma blanca de las olas encontradas se cebaron con la pequeña nave y su asustada marinería. Descubrieron accidentalmente el paso al sur del Cabo de Hornos, adelantándose en medio siglo al infame Drake y su venerado Golden Hind (nave de hermoso porte cuya réplica está abarloada en la orilla sur del Támesis cerca de London Bridge), uno de los mitos nacionales más adulterados de una historia que nunca fue.

Lo que no pudo registrar Francisco de Hoces en sus cartas de navegación y bitácora (el Cabo de Hornos), lo harían los holandeses hacia 1615, llevándose el gato al agua, pues no ha cambiado su nombre desde que la expedición de Schouten y Le Maire bautizaron aquel cabo como 'Kaap Horn'.

"Con rumbo hacia la nada, la derrota que tomaron, llevó a aquellos héroes desconocidos a latitudes imposibles"

Buda siempre decía a sus pupilos que no dieran por sentadas las enseñanzas que él proporcionaba y que, en consecuencia, las revisaran. La historia es probablemente la asignatura más adulterada. Si hoy se hacen avances es gracias a los historiadores revisionistas que miran hasta debajo de la alfombra en una labor ardua y, con frecuencia, minada por los sesgos de los vencedores.

Es probable que Francisco de Hoces y sus alucinados compañeros pusieran rumbo a las Molucas, pero aquello duró muy poco. Una feroz tormenta acabaría por separarlos definitivamente de la expedición de Loaisa. Con rumbo hacia la nada, la derrota que tomaron, probablemente forzada por la durísima climatología zonal, llevó a aquellos héroes desconocidos, incluso para la mayoría de los historiadores especializados, a latitudes imposibles donde desaparecerían por los desagües del olvido, la indiferencia y la ignorancia.

Fenotipos actuales entre ciertas tribus aborígenes delatan la posibilidad de que naufragaran cerca de las costas de Nueva Zelanda, dejando un final huérfano de respuestas a tan épica odisea.

¿Qué ocurrió con Francisco de Hoces y sus marinos?

In memoriam.

La fortuna favorece a los valientes.

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