Cómo recuperar las plantas que tienes en casa al volver de vacaciones
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Cómo recuperar las plantas que tienes en casa al volver de vacaciones

Una serie de consejos para revivir aquellas plantas que han desmejorado durante tus días de descanso

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Por fin llegas a casa después de unos merecidos días de descanso y corres a comprobar cómo están tus plantas. ¿Se ha secado alguna? ¿El sistema casero de riego no ha funcionado como esperabas? Espera, antes de tirarla a la basura, Ester Casanovas, experta en jardinería de ManoMano, ha recopilado una serie de consejos para recuperar esas plantas que han desmejorado a la vuelta de las vacaciones.

Y es que antes de ponernos manos a la obra hay que revisar qué es lo que ha podido fallar. ¿Utilizaste un método casero para mantener tus plantas húmedas o la persona que debía regarlas no lo hizo correctamente? Toma nota mentalmente para solventar esos problemas en próximas escapadas. Recuerda que siempre puedes automatizar el riego de tus macetas con un sistema de riego por goteo o soluciones para ausencias menos prolongadas.

Una vez revisados los motivos por los que tus plantas han empeorado mientras estabas fuera, es turno de ponernos en marcha para solucionar lo ocurrido. Aquí van cinco claves para hacerlo:

1. Corta todas las hojas y flores secas

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Lo que se ha secado, está muerto y no se va a recuperar. Lo sabes y hay que ser consciente de ello cuando empieces a podar. La planta lo agradecerá, ya que durante el proceso de hidratación le evitará enviar nutrientes a esas partes insalvables.

Utiliza unas tijeras de poda bien afiladas, y límpialas con alcohol entre planta y planta. Si durante tu ausencia hubieran enfermado, evitarás posibles contagios.

2. Revisa las plantas en busca de plagas

Una planta debilitada suele ser un blanco fácil para distintos tipos de plagas. Revisa el haz y el envés de las hojas, los tallos, y utiliza el insecticida más apropiado para el problema detectado. Un acaricida será útil contra la araña roja, pero no tiene por qué ser el más apropiado contra el pulgón, la cochinilla y otros insectos.

Si es posible, elimina la capa superficial del sustrato y tírala: eliminarás la posibilidad de que eclosionen los huevos de algunos insectos y de paso agilizará la hidratación posterior.

3. Riega tus plantas

Una planta deshidratada requiere un riego muy cuidadoso, y a menudo cometemos el error de meterla en un balde durante horas hasta encharcarla. Es cierto, un balde nos ayudará, pero también algo de paciencia y el saber que no por tenerla mucho rato sumergida, se recuperará antes.

Si tu planta seca está plantada en el suelo, utiliza un rastrillo para crear surcos en la tierra: de este modo será más fácil que el riego penetre en profundidad. Si hacía poco que la trasplantaste, puede intentar extraerla junto con el cepellón: sumérgelo en un cubo o en un balde y espera hasta que dejen de aparecer burbujas de aire en la superficie.

Utiliza agua templada para rehidratar las plantas: la mayoría de sustratos la absorben mejor que la fría, y de este modo, además de la planta también se rehidratará la tierra seca, recuperando su permeabilidad. Si la planta se encuentra en una maceta, procede del mismo modo, pero sacando la planta del tiesto.

4. Pulveriza las hojas

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Rocía las hojas de la planta con un pulverizador, y aprovecha para limpiarlas si tenían polvo acumulado. En ese caso, vuelve a pulverizar a continuación y deja que se seque sola.

Si su tamaño lo permite, también puedes introducirla en la bañera o en la ducha, rociándolas generosamente.

5. Obsérvala durante unos días

Mantén la tierra húmeda durante los días siguientes y observa atentamente en busca de pequeños cambios. Si las hojas lacias vuelven a erguirse y los tallos se mantienen firmes, es muy probable que el proceso de recuperación haya tenido éxito.

También puede ayudarla un cambio de ubicación, especialmente si se trata de una planta de exterior que estaba a pleno sol: le será mucho más fácil recuperarse si se encuentra a la sombra o en semisombra durante unos días.

El exceso de riesgo también seca las plantas

Por último, queremos añadir un apunte que en algunos casos puede ser de utilidad: el exceso de riego puede provocar unos síntomas similares a los de su ausencia. Las hojas de las plantas también se vuelven lacias y pueden amarillear, lo que puede llevar a confusión. En este caso, será necesario comprobar la humedad de la tierra y proceder del mismo modo pero suspendiendo cualquier tipo de riego.

Extrae la planta de la maceta o de la tierra con el máximo posible de tierra en el cepellón. Utiliza papel de cocina para absorber toda la humedad posible y déjala secar al aire durante un día entero.

Vuelve a colocar la planta en su lugar y espera a que el sustrato se seque antes de volver a regar.

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