Los Juegos Nómadas de Kirguistán: duelos tribales con mucha más tradición que el Olimpismo
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EL KOK-BORU O EL ER ERNISH

Los Juegos Nómadas de Kirguistán: duelos tribales con mucha más tradición que el Olimpismo

En este país del Asia Central tan desconocido a ojos occidentales se reúnen diversas tribus para celebrar costumbres y deportes de muchos siglos de antigüedad

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Fuente: iStock

Los Juegos Olímpicos se celebran desde que un historiador francés llamado Pierre de Coubertin quiso unificar a todos los países en torno a diversas competiciones deportivas recuperando la ambientación de la Antigua Grecia y exaltando un espíritu de amistad entre los pueblos. Pero, ¿acaso son las únicas competiciones olímpicas que existen de tradición milenaria? En realidad, hay una cuyos orígenes son más antiguos que los que actualmente se están celebrando. Se trata de los Juegos Nómadas, tan desconocidos en Occidente como remotos en el tiempo.

Celebrados en el país asiático de Kirguistán, la competición reúne a los diferentes pueblos y comunidades nómadas de los países vecinos, como Kazajstán, Azerbaiyán, Uzbekistán, Turkmenistán o Tayikistán aunque también hay deportistas de naciones lejanas como Turquía, Mongolia o Filipinas. Como su propio nombre indica, se reivindica el nomadismo y la no pertenencia a ningún territorio delimitado por fronteras, además de los tradicionales deportes asociados a esta cultura, pues Kirguistán hasta 1991 no se consideró un estado soberano debido a la desintegración de la superpotencia a la que estaba anexionado, la Unión Soviética.

El Kok-boru, el juego más popular, consiste en que dos equipos se disputen un cadáver de una cabra decapitada montados en un caballo

El pueblo kirgui, de tradición nómada, lleva recorriendo los lagos y las cordilleras de este país localizado en el centro de Asia sin salida al mar. De hecho, la UNESCO le ha condecorado con la distinción de patrimonio cultural inmaterial por sus antiguas costumbres mantenidas a lo largo de los siglos. Se trata de un país que se encuentra geográficamente muy aislado, ya que el 93% de su territorio está cubierto por montañas, lo que sin duda ha contribuido a preservar sus culturas y tradiciones de la influencia extranjera. Habitado desde tiempos inmemoriales por distintas tribus y clanes, no fue hasta hace relativamente poco que alcanzó la soberanía, como decíamos, tras el fin de la Unión Soviética.

Las competiciones

De ahí que en los Juegos Nómadas se den cita las repúblicas ex-soviéticas de la zona de Asia Central para practicar deportes muy diferentes a los de los Juegos Olímpicos. Por ejemplo, el Kok-boru, quizás el más popular del encuentro, el cual ha pasado de generación en generación. Sus reglas son parecidas a las del fútbol creado por los ingleses, salvo que en vez de correr con tus propias piernas vas montado a caballo y en lugar de tener que meter un balón en la portería del rival aquí es una cabra sin cabeza (un 'ulak') que a juzgar por las descripciones que abundan por la red puede llegar a pesar 30 kilos. Obviamente, hoy en día ya no se utiliza una cabra de verdad, optando por una falsa. La Federación Nacional de Kok-boru fue fundada en 1998 con el objetivo de preservar este acontecimiento que sobrepasa al deporte y constituye una tradición ancestral.

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Hombres practicando el Kok-boru. (EFE)

Otro de los juegos que se celebran es el del Er Ernish, lo que viene a ser una disputa clásica de lucha libre pero montada a caballo. Claramente, estos pueblos tienen una fascinación con la cultura ecuestre. De ahí que las pruebas de atletismo o las carreras de velocidad también se practiquen a lomos de un caballo, como el Kyz-kuumai, que se puede traducir como "atrapa a la chica". Como su nombre indica, se hacen dos grupos de chicos y chicas. Las chicas salen primero y si él la alcanza, en vez de obtener una medalla es recompensado con tres besos por parte de su contraparte femenina. Lo peor es si se le escapa, ya que el perdedor en este caso recibe tres latigazos.

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Quizás el pueblo que más unido se siente a las águilas. (iStock)

Por otro lado, también se da cita el salbuurn, un deporte que consiste en cazar liebres y zorros con águilas u otras aves rapaces como halcones o gavilanes. Sin duda alguna, y a juzgar por la descripción de estas costumbres milenarias, a estos pueblos no han llegado las ideas feministas y animalistas de las que presumimos (por fortuna) los occidentales. Además de todas estas prácticas, también se celebran competiciones de tiro con arco a caballo, entre las que destaca la modalidad acrobática, realizada por mujeres y que nos deja instantáneas en las que podemos observar cómo controlan el arco y la flecha con los pies mientras hacen el pino en la montura.

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Foto: iStock.

A raíz del coronavirus, los últimos Juegos Nómadas que se celebraron fueron en 2018. En ellos, se inscribieron más de 1.500 artistas y deportistas y más de 10.000 espectadores se dieron cita para asistir al evento. Se trata de una competición que cada vez está adquiriendo más visibilidad en Occidente. En 2020 se iba a celebrar en Turquía, pero la pandemia lo impidió. Ahora, solo queda saber si finalmente la próxima se celebrará en suelo turco.

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