Se busca calefactor para terraza de bar: sin existencias del nuevo 'papel higiénico' de la hostelería
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CRISIS EN EL SECTOR

Se busca calefactor para terraza de bar: sin existencias del nuevo 'papel higiénico' de la hostelería

Los bares y restaurantes de toda España exigen ayudas para acondicionar sus cenadores exteriores de cara al invierno. Pero ya no quedan calentadores a la venta

placeholder Foto: Una terraza en el barrio madrileño de Aluche. (EFE)
Una terraza en el barrio madrileño de Aluche. (EFE)

Malos tiempos para la hostelería española. Los cálculos y previsiones establecen que alrededor del 30% de las empresas del sector habrán quebrado una vez llegue diciembre a causa de la pandemia y las restricciones impuestas a su actividad desde marzo. Después de un verano en el que pudo regresar la actividad hostelera gracias a la baja incidencia del virus en meses como julio, ahora toca afrontar el primer otoño con pandemia de nuestra vida. El mensaje del sector es claro: la hostelería es segura. Al fin y al cabo, solo el 3,5% de los contagios se produce las terrazas de bares y restaurantes, según datos del Ministerio de Sanidad de finales de octubre.

Con la llegada de noviembre, del frío y de las lluvias, las terrazas han vivido una remisión de clientes que hasta ahora poblaban las mañanas y tardes, pero no las noches debido a la extensión del toque de queda a todo el territorio nacional tras la entrada en vigor del nuevo estado de alarma. Cada ciudad y comunidad autónoma tiene su regulación especial para la actividad hostelera en terrazas. Pero de lo que no hay duda es de que se acerca el invierno, como repetían en una famosa serie, y pobre de aquel bar o restaurante que no disponga de una terraza acondicionada para estos meses de frío.

"El producto está agotado. En estos meses hemos vendido todo el 'stock' por anticipado. Si lo llego a saber, habría pedido unos cuantos miles más"

Si aquí hay un elemento que resuelve, o al menos suaviza, el efecto del frío en estos espacios esa es la estufa o calefactor. Un dispositivo con el que nos familiarizamos en los cenadores exteriores de los locales hace relativamente poco, tras la aplicación de la Ley Antitabaco en el 2010. Y que, a estas alturas de año, está completamente agotado. Así lo reconocen los principales distribuidores y compañías profesionales de equipamiento para bares y restaurantes como Tecna, que fue una de las primeras en introducir en España este tipo de elementos. "Tenemos el producto agotado", reconoce Eduardo Hernández, propietario de Tecna, a El Confidencial. "Solemos pedir dos partidas, una en primavera y otra a comienzos de septiembre. Resulta que la que pedimos en mayo y junio se ha retrasado y nos la han entregado en octubre. Y la de septiembre te la suelen entregar a finales de noviembre o diciembre. Pero en estos dos últimos meses hemos vendido todo el 'stock' que teníamos para todo el año por anticipado. Si lo llego a saber, habría pedido unos cuantos miles más".

La gran fábrica de calentadores del mundo

De algún modo, la situación que describe el dueño recuerda a comienzos de la pandemia a la ausencia de papel higiénico en los supermercados o de mascarillas en las farmacias. Precisamente, con estas últimas, los calefactores guardan una estrecha relación: ambos productos se fabrican mayoritariamente en China. "El 98% de las estufas y calentadores vienen de China", reconoce Hernández. "Tan solo tenemos dos proveedores europeos, que tienen modelos de mayor calidad pero mucho más caros. Las que traemos de China son bastante buenas y están a muy buen precio".

"Si se aprueban esta serie de ayudas, que deben ser inmediatas, primero debe garantizarse la continuidad de la actividad económica"

"El calefactor es una botella de propano, nada más, o un dispositivo eléctrico que no tiene gran consumo", afirma José Luis Yzuel, presidente de la Confederación de Hostelería de España, a El Confidencial. "Ya se ha agotado el 'stock', incluso en los grandes retails como Leroy Merlin o Brico Depot". Es precisamente a estas empresas a las que suministraron las últimas existencias de calefactores compañías profesionales como Tecna, según admite Hernández por su parte. "Ahora, solo nos queda confiar en que vayan apareciendo en las próximas semanas", prosigue Yzuel. "El tabaco nos enseñó que las terrazas se podían utilizar también en invierno, recuerdo cuando íbamos a Bélgica o Francia y nos reíamos de ver que las tenían puestas todo el año aunque hiciera frío. Y ahora, este año, van a cumplir otra gran función al ser el sustento principal de la oferta de un negocio de hostelería, consolidándose ya como elemento indispensable de nuestros bares tanto en verano como en invierno. Si vas bien abrigado, no pasa nada por tomarte tu café, refresco, caña o bocata".

¿Cuánto cuesta un calefactor más o menos decente? El precio medio está entre los 120 y 130 euros. Pero para calentar una terraza no solo hace falta una buena fuente de calor, sino también hacer que este permanezca en ese punto focalizado de la acera y no se vea afectado por las temperaturas del exterior, que en ciudades de la meseta española pueden llegar a ser muy bajas en invierno. Por ello, los dueños deben hacer frente a una inversión para acondicionar y proteger las distintas mesas y sillas de las inclemencias climáticas. De ahí que en los últimos días hayamos leído noticias en diarios locales de toda la península, desde Salamanca hasta Málaga, en las que asociaciones y grupos políticos piden ayudas económicas a ayuntamientos y comunidades autónomas para los negocios que deben acondicionar sus locales ante la inminente llegada del invierno.

Lo cierto es que, como asegura Alberto Torrecilla, jefe de prensa de la Asociación de Hosteleros de Valladolid, "si se aprueban esta serie de ayudas, que deben ser inmediatas para salvar muchos negocios, primero debe garantizarse la continuidad de la actividad económica, ya que de nada sirve invertir o financiar el acondicionamiento de los locales si luego estos no se van a poder abrir ante un nuevo rebrote o repunte de los contagios". Es precisamente Castilla y León la comunidad que desde la medianoche del pasado jueves 5 de noviembre ha decretado el cierre de restaurantes, bares y centros comerciales durante un período prorrogable de 14 días ante el aumento de los contagios.

"La hostelería está cansada de que se le acuse de ser uno de los primeros focos de contagio. Tenemos muy mala prensa"

En otras comunidades autónomas como Asturias, donde sus bares están más acostumbrados a lidiar con condiciones climatológicas adversas al tratarse de una región muy húmeda y lluviosa, y por tanto, a usar estufas en sus terrazas, también se preparan para unos próximos meses realmente duros, teniendo en cuenta que la comunidad norteña ha tenido peores cifras estas últimas semanas de otoño que las que reportó en la primera ola de primavera. "Aún no han quedado claras las soluciones que se podrían acoplar para que estos espacios sean seguros y cómodos para el cliente durante el invierno", asegura Carlos Cristos, director de comunicación de Hostelería y Turismo de Asturias (OTEA). "Y en función de eso, dirigirse a los ayuntamientos para que acepten esta serie de ayudas y medidas sin que estén limitadas por la ordenanza de terrazas".

Todas y cada una de las asociaciones de hostelería con las que El Confidencial se ha puesto en contacto han valorado positivamente la disposición de las instituciones municipales y autonómicas para abordar soluciones y ayudas para los negocios desde el comienzo de la pandemia hasta ahora. Pero es la incertidumbre, una amarga sensación con la que todos los sectores económicos del país sin excepción han tenido que lidiar, la que más enturbia el escenario. Una de las ciudades de España que imponía más restricciones a la normativa de terrazas es Zaragoza, en la que recientemente se han actualizado los criterios para que se puedan instalar elementos de protección contra las condiciones atmosféricas (mamparas, veladores…) así como el uso de calefactores para calentar los espacios. La Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de Aragón ha valorado de forma muy positiva esta nueva instrucción del consistorio maño.

"Aquí también hace frío"

En otros puntos de España, como Andalucía y su capital, también exigen que se concedan ayudas para el acondicionamiento de terrazas. "Esto no es Canarias, aquí también hace frío en invierno", aseguran desde la Asociación de Hostelería de Sevilla. "Venimos de un verano muy malo para la ciudad, con temperaturas muy altas que empujaron a los sevillanos a la costa, y ahora de cara al invierno, hace más falta que nunca impulsar la hostelería local y hacer ver a consumidores e instituciones que es una actividad segura". Además, la ciudad andaluza sufría una normativa del año 2018 que impedía a los negocios de nueva creación colocar veladores en las terrazas argumentando una gran contaminación acústica en sus calles céntricas. Sin embargo, en mayo de este mismo año esta ley quedó desbloqueada en el marco de la desescalada para favorecer a los negocios, en su mayoría regentados por autónomos "que lo han pasado muy mal durante estos meses económicamente".

"La hostelería está cansada de que se le acuse de ser uno de los primeros focos de contagio", concluyen desde la asociación sevillana. "Tenemos muy mala prensa. Cada vez que hay un repunte, las noticias sacan imágenes de terrazas y bares, cuando el Ministerio ha dejado claro que se produce un porcentaje muy pequeño de contagios. El sector está cansado de seguir pagando tasas, alquiles y gastos cuando les prohíben trabajar. Ya no pueden ni quieren invertir. Y mucho menos pedir un crédito que luego tendrán que pagar". Ahora, solo queda esperar una vez más a que la curva baje y los hosteleros, tanto sevillanos, como asturianos o castellanoleoneses, puedan retomar sus negocios con más o menos normalidad.

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