'movember'

El bigote y los mejores que se han lucido a lo largo de la historia

El mes de noviembre es el apropiado para dejarse algunos pelillos en el labio superior, pero la moda del mostacho es tan antigua como la vida misma

Foto: Foto: iStock.
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Desde hace unos años, la barba se ha impuesto en nuestra sociedad y ya no es solo cosa de hipsters o fanáticos de Valle Inclán. Algunos estudios aseguran, contrariamente a lo que tu madre te dice cada vez que vas a comer a casa, que son antibacterianas, puesto que los hombres que se afeitan tienen mayor probabilidad de alojar Staphylococcus Aureus (que causa infecciones respiratorias y de la piel) que los que abrigan su cara con pelos, según el 'Journal of Hospital Infection'. Todo son ventajas, a menos que vayas a combatir en alguna guerra y tu enemigo quiera tirarte del vello facial.

Así pues, asimilada la barba en nuestra sociedad como algo más que común, los hombres nos sorprenden en estas fechas con algo nuevo: el bigote. Si bien muchos personajes históricos decidieron decorar esa parte entre la nariz y la boca con unos cuantos 'pelillos' que sobresalían, cuando en la actualidad alguien decide ponérselo puede adquirir dos aspectos: uno, el de ciudadano de Azerbaiyán con aires ochenteros al que le encanta escuchar a 'The Doors' en el calor de su cuarto, o dos, el de integrante de los 'Village People'. Sea cual sea la respuesta, al poseedor del bigote no parece importarle, al fin y al cabo ha llegado 'Movember'.

En noviembre...

'Movember' es un evento anual en el que los varones (y algunas mujeres) dejan crecer su bigote durante el mes de noviembre con motivo de concienciar sobre temas de salud tales como la depresión o el cáncer de próstata y testículo al resto de hombres de la sociedad. Fue celebrado por primera vez en Australia en 2003 cuando un grupo de jóvenes de Melbourne tuvieron la idea de dejar crecer sus bigotes para apoyar a un amigo con cáncer de próstata. Desde el 2004 la Fundación Movember comenzó a recolectar fondos para destinarlos a la lucha contra esta enfermedad.

Aunque 'Movember' ha evolucionado mucho desde que surgió y son muchos los países y fundaciones que han decidido unirse a la concienciación, la historia del bigote es un pelín más antigua. Ha sido considerado desde siempre símbolo de hombría y virilidad, y el rasurado con cuchillas de piedra era técnicamente posible desde el Neolítico, aunque una de las representaciones más antiguas mostrando a un hombre afeitado y con bigote es la del mayordomo Keti, que vivió durante la dinastía VI del antiguo Egipto. Hablando de ellos, la mayoría de los faraones están representados con una barba postiza. Los romanos y los griegos, sin embargo, prefirieron afeitarse: eran sus esclavos los que lucían vello facial.

Movember comenzó en Australia en 2003 cuando un grupo de jóvenes tuvieron la idea de dejar crecer sus bigotes para apoyar a un amigo con cáncer

Así, con el paso del tiempo, ha ido imponiéndose y desapareciendo, como cualquier otra moda. Los húsares húngaros lo llevaban, Carlomagno era 'el emperador de la barba florida' y Alejandro Magno obligaba a sus soldados a afeitarse por miedo a que el enemigo pudiera, como decíamos al principio, tirarles del vello facial. En París a principios del siglo XX incluso estalló una huelga por el referido bigote pues los mozos del café exigían poder llevarlo ellos también. Aunque como bien explica en 'El mundo de ayer' Stefan Zweig, durante la Belle Époque la gente decidió volver a afeitarse porque así parecían más jóvenes.

Desde Stalin hasta Super Mario, los personajes con bigote inolvidables son muchos. La revista 'Men's Health', con motivo del mes de noviembre, ha querido rendir homenaje a estos hombres recordando cuán imponentes y originales (en algunos casos ridículos) fueron los pelos que les cubrían la boca.

La historia del bigote ha dejado muchos personajes memorables. En París el siglo pasado los mozos del café fueron a la huelga para que les dejaran llevarlo

Entre ellos se encuentran Emiliano Zapata, que inspiró asombro y lealtad con ese bigote propio de un mariachi, Salvador Dalí, con un vello facial tan surrealista como él, Charlie Chaplin, con su bigote que se llamó "cepillo de dientes" y que en los años 20 estuvo muy de moda, (aunque no ha vuelto a estarlo desde que un austriaco con el símbolo de la luz gamada en el brazo entró en escena), o Freddy Mercury, que rara vez se presentaba sin su famoso mostacho. En la lista también hay una mujer, Frida Kahlo, pintora e icono feminista.

Si eliges dejarte bigote este mes (o siempre) ten en cuenta que hay miles de opciones que pueden quedar bien a tu cara. Desde el francés (o mostacho), que tiene una ligera curvatura, al fino y elegante bigote lápiz, pasando por el denominado "en herradura", que aporta rudeza y que es un estereotipo de los moteros, o el imperial, con el que quizá te confundan con un revolucionario.

Alma, Corazón, Vida

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