ENFERMEDADES RARAS

La mujer de Arizona que se despertó y comenzó a hablar en inglés británico

Michelle Myers se fue a la cama con un terrible dolor de cabeza y cuando despertó hablaba diferente. No es el primer caso

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Una mujer de Arizona se despierta un día y habla con acento británico. ¿Qué ha pasado? Se trata de un nuevo caso de lo que se conoce como 'síndrome del acento extranjero' (FAS, 'Foreign Accent Syndrome', en inglés). La mujer, conocida por el nombre de Michelle Myers, dijo que en 2015 se fue a la cama con un "dolor de cabeza horrible" y se despertó con su voz convertida en inglés del Reino Unido, según informa el medio 'Live Science'. Por sorprendente que parezca, no es la primera vez que le pasa, ya que Myers dijo que ya se había despertado hablando con acento irlandés y australiano, pero en ambas ocasiones, los acentos duraron solo una semana.

Una 'enfermedad rara' muy poco común

No es, ni mucho menos, el primer caso. El síndrome viene de mucho atrás. En la Segunda Guerra Mundial, una joven noruega, conocida como Astrid L, sufrió una lesión en su cabeza que le dejó una secuela: ya no tuvo más su acento y cuando hablaba lo hacía con entonación alemana, informan en el diario argentino 'Clarín'.

El cambio de acento se presenta como consecuencia de una lesión cerebral producida por un traumatismo en el cerebro

Clasificado en el grupo de las 'enfermedades raras' (solo se han diagnosticado cerca de 100 casos en todo el mundo), es un trastorno del habla cuya característica principal es que las personas que lo sufren hablan su propia lengua pero con un acento no nativo y pronuncian acentos de países que nunca visitaron. Quienes la padecen, presentan alteraciones en la entonación, la melodía, el ritmo, y la ubicación de la lengua al hablar. Así, cambian la acentuación de palabras que contienen muchas sílabas, sustituyen, eliminan o cambian consonantes, y distorsionan vocales.

El primer neurólogo que describió esta extraña patología fue el francés Pierre Marie en 1907. En la mayoría se presenta como consecuencia de una lesión cerebral producida por un accidente cerebrovascular o por un traumatismo del cerebro. También se ha registrado como consecuencia de otras enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple. Sin embargo, todavía no se ha encontrado una lesión cerebral que justifique los síntomas.

Chris Birch y su repentina homosexualidad

Otros casos, sin embargo, van mucho más allá. Es el de Chris Birch, un inglés de 26 años. “Cuando me desperté, me sentía extraño. Ya no estaba interesado en las mujeres, era completamente gay, aunque nunca antes me había sentido atraído por un hombre, y ni siquiera tenía amigos homosexuales”. ¿Puede suceder algo así? Cambiar de inclinaciones sexuales de repente, y... ¿todo por un golpe?

Birch jugaba al rugby, trabajaba en un banco y pasaba las horas viendo deportes o bebiendo con sus compañeros de equipo. Incluso tenía novia y estaba comprometido con ella para casarse e irse a vivir juntos. El joven sufrió el accidente cerebrovascular durante un entrenamiento con el equipo y asegura que “no le preocupa cómo era antes”, pero dice que “debía ser fiel a sus sentimientos”.

Después de esto, el joven inglés afirma que “odia todo lo referente a su vida anterior”. Ni queda con sus antiguos amigos, ni le gusta el deporte, y el trabajo que ejercía antes le parece aburrido. Un cambio radical que le llevó a hacerse peluquero. Ahora, tiene un novio de 19 años y ha cambiado su aspecto de una forma espectacular.

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Algo muy 'british'

Puede parecer curioso, pero es un síndrome en el que la mayoría de los casos se han dado en el Reino Unido. Según la BBC, en la Pascua de 2011, Julie Matthias se levantó de su cama hablando con acento francés, a pesar de haber vivido toda su vida en Inglaterra. “El día antes, sin saberlo, fue la última vez que escuché mi voz normal”, asegura la mujer.

Matthias cree que su experiencia puede vincularse con un accidente automovilístico del pasado que le produjo una serie de migrañas con pérdida de visión, junto con unos dolores corporales intensos y repetitivos. “Después del accidente sentía que mi cabeza iba a explotar. Mis articulaciones se debilitaron, algunas veces creía que me quedaba sin aire. Prefiero parir de nuevo que pasar por ese dolor de nuevo”, asegura.

El caso de Rosemary

Rosemary, una mujer del sur de Ontario, despierta de un grave accidente cerebrovascular y de repente su acento cambia y ahora suena como el inglés canadiense marítimo. “Es un caso fascinante, porque esta mujer nunca ha visitado las islas, ni ha estado expuesta a nadie con acento de la costa este”, asegura el científico cognitivo de la Universidad McMaster en Ontario, Alexandre Sévigny.

“Su linaje es irlandés y danés, y ninguno de sus padres vivió en otro lugar que no fuera el sur de Ontario”. Rosemary pronuncia ciertos segmentos de sonido de forma diferente, como “tink” en lugar de “think” (“pensar” en inglés), o “rogue” (“granuja”), en vez de “dog” (“perro”).

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