cómo avivar a las burbujas

El truco para conservar el champán o el cava que no te has bebido

La próxima vez que dudes entre si descorchar o no otra botella porque no sabes cómo mantener su efervescencia intacta, utiliza este sencillo y original método

Foto: Para celebrar las fiestas. (iStock)
Para celebrar las fiestas. (iStock)

Se acercan las navidades, las reuniones de familia, las comidas copiosas, los brindis y por supuesto el champán y el cava a las mesas de los hogares españoles. Aunque los vinos espumosos pueden consumirse durante todo el año, en España son bebidas tremendamente estacionales, siendo estas fechas el momento en el que las empresas productoras hacen su verdadero agosto.

En casi todas las casas se abrirá alguna botella para celebrar las fiestas. Sin embargo, cada año, en el ocaso de la cena, nos encontramos con la misma duda: descorchar o no descorchar. Debido a que tienen una vida útil mucho más corta que otros vinos, surgen los reparos. Por muy tonto que suene, la primera regla para conservar su contenido es terminarlo de una sentada. Pero, ¿qué pasa si no lo hacemos? Una vez le quitemos el corcho, comenzará un periodo gradual de envejecimiento, provocado por el contacto con el aire que terminará arruinando el vino.

Las burbujas no son solo una cuestión estética. Sin ellas el champán y el cava ya no serían los mismos: cambiaría su aroma y también su sabor

El método habitual consiste en poner el corcho en la botella y guardarla en la nevera boca arriba (de esta manera conseguiremos que el área más pequeña del vino esté en contacto con el aire). Otra buena opción es utilizar otra botella la mitad de grande, limpia y con corcho, para conservar el champán o el cava en un envase que contenga menos aire. No obstante, ninguna de estas dos opciones explican cómo conservar su efervescencia.

¿Tapón? ¿Qué tapón?

Cuanto más tiempo permanezca abierto, las burbujas que hacen a estas bebidas tan especiales comienzan a desvanecerse. Y no solo una cuestión estética, ni mucho menos. Aunque nos encante descorchar una botella para ver como salta el corcho o verter el vino en una copa alargada y ver como va subiendo para luego retroceder, sin ellas estas bebidas no tendrían ni ese aroma ni ese sabor que a todos nos deleita.

Pero eso es algo que tiene solución. Y no, no es introducir una cucharilla en el cuello de la botella, que, aunque sea un sistema muy difundido, no tiene ningún efecto real. Asimismo, la baja temperatura del frigorífico tampoco evitará que la bebida sin quede sin gas.

Nos encanta. (iStock)
Nos encanta. (iStock)

El truco es simple y se debe utilizar en caso de no tener un tapón hermético a mano: cuando el champán, el cava y, en definitiva, cualquier vino espumoso empiece a perder su efervescencia, mete una pasa o uva seca en la botella para poder seguir disfrutando de ella. Puede que suene a ciencia ficción, pero hay una razón que lo explica.

Cuando la pasa cae, las burbujas se adhieren a ella, y luego un chorro efervescente se eleva hasta la superficie

El dióxido de carbono es lo que da a estos vinos sus características burbujas. Es un subproducto del metabolismo de las levaduras. En los no espumosos el gas se deja salir, pero en el champán y el cava se realizan dos fermentaciones para aumentar el volumen del gas que se retiene dentro del líquido. Para ello, se confina al vino bajo presión hasta que el líquido se satura con el gas. La premisa del truco es que una vez se introduce la pasa, el CO2 restante se adhiere a la uva seca y luego se libera nuevamente en el líquido en forma de burbujas.

Sin ellas no sería lo mismo. (iStock)
Sin ellas no sería lo mismo. (iStock)

Lo comprobaron en la revista 'The Kitchn' mediante un método científico: “En el momento en el que la pasa cayó en la botella, las burbujas se adhirieron inmediatamente a ella, y luego un chorro de efervescencia se elevó desde la pasa hasta la superficie del vino espumoso. Era débil, pero incluso podías escuchar las burbujas. Antes de agregar la pasa tenía un sabor casi plano, pero después el vino pasó a ser tan efervescente como cuando abrí la botella por primera vez”. Al parecer, el efecto tan solo dura unos minutos. Por eso, la próxima vez que dudes entre si descorchar o no otra botella, mira a ver si tienes a mano un puñado de pasas por ahí, no vaya a ser que se te vaya el santo al cielo y termines bebiendo champán sin burbujas, es decir, sin gracia alguna.

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