es una "emergencia de salud pública"

Ingresan en un hospital psiquiátrico a un joven obsesionado con Podemos

Julián Asensio ha sido el primer joven español diagnosticado con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo Circular, un nuevo síndrome que preocupa. Y mucho

Foto: Julián Asensio, fotografiado antes de ser ingresado. (iStock)
Julián Asensio, fotografiado antes de ser ingresado. (iStock)

Julián Asensio tiene 26 años y vive con sus padres en Boadilla del Monte (Madrid). Tras estudiar Administración y Dirección de Empresas y cursar un MBA en una conocida Escuela de Negocios esperaba encontrar trabajo en la empresa de algún amigo de sus padres. Su historia no es muy distinta a la de otros jóvenes de su edad y extracción social, excepto por un detalle: Asensio ha sido el primer joven español diagnosticado con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo Circular (TOCC), un nuevo síndrome psiquiátrico definido por el doctor Carlos Redondo que se caracteriza por un obcecación patológica con Podemos y todo lo que rodea al partido liderado por Pablo Iglesias. Desde la semana pasada el joven permanece ingresado en un hospital psiquiátrico. 

“Cuando Asensio apareció en la consulta pensé que era otro de esos chavales desorientados por la crisis que había visto demasiado La Sexta”, ha explicado el médico madrileño a El Confidencial, “pero cuando le di un receta de ansiolíticos, como hago con todo el mundo, me dijo que mi caligrafía era el fiel reflejo del comportamiento de la casta médica, que trabaja a sueldo de la industria farmacéutica, ocultando sus oscuras intenciones tras un lenguaje ininteligible. Estamos acostumbrados a que se metan con nuestra letra, pero no de ese modo. Enseguida me di cuenta de que estábamos ante un caso especial”.

Nos dijo que aunque tuviera trabajo le teníamos que seguir dando la paga porque tenía que empoderarse

La madre de Asensio, Carmen Barrio, cuyo testimonio ha recogido este periódico, asegura que las inquietudes de su hijo cambiaron de un día para otro, coincidiendo con el inesperado resultado de Podemos en las pasadas elecciones europeas.

“Un amigo de mi marido le contrató como asesor de una empresa pública y nos dijo que, aunque tuviera trabajo, le teníamos que seguir dando la paguita porque tenía que empoderarse”, explica Barrio. “Ni su padre ni yo sabíamos lo que significaba esto último, pero el guantazo se lo llevó de todas formas”.

Se compró una peluca para parecerse al secretario general

Hasta el año pasado la única preocupación de Asensio era emborracharse los fines de semana y jugar al FIFA el resto de días. “Decía que la gente esa del 15-M eran unos payasos y mira ahora”, exclama indignado su padre, Luis. “Le han comido la cabeza y no deja de hablar de asambleas, círculos y no sé qué hostias de proceso constituyente. ¿Qué cojones es eso? Lo único que tengo claro es que con esa pinta de pringao y esas corbatas que parecen de Emilio Aragón no va a encontrar curro en ningún sitio y como siga diciendo que tengo que repartir las tareas del hogar con su madre por no sé qué del patriarcado va a tener que buscarse también una casa”.

En casa no hablamos nunca de política, pero cada vez que encendíamos la tele había alguien hablando del maldito Pablo Iglesias

Los padres de Asensio aguantaron varios meses sin buscar ayuda médica pensando que la obsesión de su hijo sería pasajera y la cordura democrática se impondría en su psique tarde o temprano. “Estábamos hartos de que quisiera hacer una votación hasta para elegir lo que había de cena, pero pensábamos que se curaría solo”, asegura la madre de Asensio. Pero el entorno no ayudaba. “En casa no hablamos nunca de política, pero cada vez que encendíamos la tele había alguien hablando del maldito Pablo Iglesias y siempre que teníamos visita se acababa discutiendo sobre lo mismo”, explica Barrio. “¿Es que la gente no sabe hablar de otra cosa?”

La gota que colmó el vaso fue la decisión de Asensio de llevar el pelo largo. “El muy gilipollas es calvo, así que para parecerse al secretario general, que es como llama siempre al coletas ese, se ha tenido que comprar una peluca”, explica su padre. Fue entonces cuando decidieron pedir ayuda médica, pero antes de visitar al psiquiatra Asensio tuvo tiempo de quemar toda su ropa para vestir solo de Alcampo y presentarse al Consejo Ciudadano de Podemos como representante del Círculo de Empresarios de Boadilla. No le voto nadie, pero la situación parecía irreversible.

La asistencia a alto multitudinarios podría haber agravado la situación de Asensio. (Efe)
La asistencia a alto multitudinarios podría haber agravado la situación de Asensio. (Efe)

Un tratamiento experimental

“Imaginen el papelón que me encontré al atender a Asensio”, explica el psiquiatra. “El chaval era incapaz de entablar una conversación normal. Empezaba todas las frases con la palabra companerxs y como no sabía pronunciar la x no había quien lo entendiera”.

Quizás la solución pase por desarrollar un nuevo fármaco que obligue a la gente a votar como Dios manda

Acostumbrado a los tratamientos farmacológicos, Redondo no sabía bien cómo tratar a una persona que se negaba a tomar las pastillas. “Intentamos aplicarle una técnica experimental conocida como tratamiento Ludovico que consistía en la proyección continua de telediarios de TVE, tertulias de Intereconomía y mítines de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, pero inexplicablemente no dio resultado. Tras el ensayo el trastorno sólo había empeorado. De momento hemos tenido que encerrarle, perdón, internarle, en un hospital psiquiátrico”.

El estudio «Trastorno Obsesivo-Compulsivo Círcular o Síndrome del Secretario General, el caso de Julián Asensio» se ha publicado esta semana en la revista Journal of Political Psychiatry, y el doctor Redondo planea solicitar la inclusión del síndrome en la próxima edición del Manual de Diagnóstico Psiquiátrico (DSM).

“Aunque hasta la fecha el caso de Asensio es único, no podemos descartar que procesos como el suyo se repitan a gran escala el próximo año”, asegura Redondo. “Quizás la solución pase por desarrollar un nuevo fármaco que obligue a la gente a votar como Dios manda, pero mientras tanto hay que instar a la sociedad a permanecer alerta y no alentar comportamientos indignos de una sociedad democrática hecha y derecha. Hay que evitar por todos los medios el efecto contagio”.

Las reacciones al estudio no se han hecho esperar. El ministro de Sanidad Alfonso Alonso ha asegurado en rueda de prensa que el Gobierno creará una comisión para identificar y tratar este síndrome que ha calificado de “emergencia de salud pública”, una iniciativa que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha respaldado por considerarlo un “asunto de Estado”.

La investigación de Redondo también ha levantado una polémica en torno a su autoría. El director de La Razón, Francisco Marhuenda, ha firmado una carta abierta al psiquiatra pidiendo que reconozca que él ya dijo antes que la gente se había vuelto loca con Podemos. 

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