La guía definitiva para disfrutar de unas buenas patatas fritas
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La guía definitiva para disfrutar de unas buenas patatas fritas

Onduladas o sin ondular, con más o menos sal... Hay muchos tipos de patatas fritas y una para cada gusto, pero lo importante es disfrutar con ellas

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La guía definitiva para disfrutar de unas buenas patatas fritas

Las patatas fritas son una de las grandes estrellas de los aperitivos. Pocos son los que rechazaneste crujiente tentempié para hacer hambre antes de la comida. Las hay para todos los gustos: los más puristas seguirán defendiendo las de churrería, los más castizos preferirán tomarlas con unos boquerones en vinagre y una cañita, y los niños… eso ya es entrar en terrenos pantanosos, cada uno elige cualquiera de los cientos de variedades que pueden venderse en cada kiosko.

En los bares también son las reinas. ¿Quién no ha estado en alguna terracita y le han puesto para acompañar la bebida un pequeño plato de patatas fritas?Es una combinación perfecta en la que todos salimos ganando, aunque unos más que otros. Nosotros podremos degustar “por la cara” este delicioso acompañante y el bar se beneficiará porque, al consumir este producto con altos valores en sodio nos entrará más sed yprobablemente, pediremos otra ronda en la que ¡sorpresa! nos volverán a engatusar con otra platito de patatas fritas.

No podemos obviar que las patatas fritas son un alimento que no destaca en exceso por lo saludable que es, por lo que no debería abusarse de su consumo, pero una vez al año (o a la semana) no hace daño y para poder disfrutarlo desde Alma, Corazón y Vida os proponemos una serie de consejos.

Existen infinitos tipos de patatas según su forma, sabor o forma para ser fritas. En España somos muy defensores de las patatas tradicionales a diferencia de otras naciones, como Reino Unido, en las que también hay un gran consumo de las onduladas.

Puede ser comprensible el gusto por las onduladas, pero lo que es un crimen sin perdón es preferir las industriales con sabores extraños como el de gamba, queso o jamón serrano. Especialmente este último, juntar dos placeres como las patatas con el ibérico en un producto lleno de colorantes y conservantes es un auténtico esperpento. El mejor acompañante de la patata es la sal, sin abusar de ella, o a lo sumo un poco de pimentón.

En estos últimos años, con la creciente demanda de productos light y el aumento de la preocupación por los elevados porcentajes de población con sobrepeso. El mundo patatero tampoco ha escapado a esta tendencia y cada vez hay más variantes de este snack con bajos contenidos calóricos.

De lo que no cabe duda es que cuanto mejor sea la patatay mejor sea el aceite, mejor será el producto final. Tenemos la suerte de disponer del mejor aceite de oliva del mundo, disfrutémoslo también en las patatas.

Siempre con bebida y si está fría, mejor.La cerveza es la pareja perfecta para este dorado y crujiente aperitivo. Para elegir una, mejor unalagersuavecita para que no se mate el sabor de ninguna de las dos cosas. Para los que no son cerveceros o prescinden del consumo de alcohol, la coca-cola es también una buena combinación para “pasar la miga”.

Otro aspecto positivo de las patatas fritas es que pueden tomarse como aperitivo único o acompañando a un alimento. La gran mayoría de fritos combinan a las mil maravillas con las patatas fritas, al igual que cualquier modalidad de bocata, desde al tradicional bocadillo, hasta el perrito caliente, pasando por elásandwich, las medias noches o la hamburguesa.

Eso sí, mucho mejor fuera del pan que dentro. En Francia es muy habitual que forme parte del bocadillo (aunque por norma general son patatas fritas caseras, no de bolsa), y este producto esconocido como sandwich américain. Tony Nailor reconoceen el diario británico The Guardian que ha probado el sándwich de patatas y que le gusta, pero que todavía es reticente a esta mezcla.

En España tenemos unas materias primas maravillosas para hacer unos bocadillos sensacionales, las combinaciones son múltiples y todavía hay margen para seguir innovando, por lo que no es necesario mezclar dos productos de tanta calidad.

Mejor acompañado que solo, en este aspecto tenemos mucho que aprender de los niños que a la salida del colegio vuelven a casa con sus amigos comiendo una bolsa.

Esta tradicional imagen que todo el mundo recuerda de la infancia puede trasladarse a la edad adulta, compartir un rato de tranquilidad y disfrute con los amigos y unas patatas fritas es un lujo que está al alcance de todos los bolsillos. Y que no se te olvide, tensiempre a mano una servilleta, no vaya a ser que tu camisa se convierta en la aliada de algún colega.

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