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¿El tamaño no importa? Las creencias más populares (y falsas) sobre los penes grandes

Caballo grande, ande o no ande, dice el refranero español. Y parece haber muchos –y muchas–aplican dicha máxima al tamaño del miembro masculino

Foto: Gran parte de la excitación que provoca un miembro de gran tamaño se debe a la mera visión del mismo. (iStock)
Gran parte de la excitación que provoca un miembro de gran tamaño se debe a la mera visión del mismo. (iStock)

Caballo grande, ande o no ande, dice el refranero español. Y parece haber muchos –y muchas–aplican dicha máxima al tamaño del miembro masculino. El relato viril hegemónico parece identificar un mayor placer sexual con una cifra más alta en la medida del órgano sexual del hombre y, el que diga lo contrario, es sospechoso de estar defendiendo sus intereses (¿y quién querría afirmar en público que tiene una talla inferior a la media?).

Una anécdota reproducida en un artículo publicado en Salon ilustra bien este prejuicio, que afecta incluso a los preparadísimos y sapientísimos astronautas. A la hora de elegir el tamaño de sus receptáculos de orina (que debían encajar con sus penes), la NASA se encontró con que ninguno de ellos elegía el tamaño pequeño o medio, sino que todos seleccionaban el grande, lo que tenía unas devastadores y poco higiénicas consecuencias. La solución fue sencilla. Bastó con cambiar los nombres por “grande”, “gigante” y “descomunal” para que los receptáculos comenzasen a repartirse de forma adecuada.

¿Lo que les gusta a las mujeres?

El tamaño es uno de los aspectos más controvertidos de la sexualidad masculina, y seguimos guiándonos por nociones desfasadas o que tan sólo son ciertas a medias. Por ejemplo, el pasado año multitud de medios de comunicación reprodujeron los resultados de una investigación realizada por la Universidad Nacional de Australia, en la que se señaló que las mujeres se sentían atraídas por los miembros viriles de mayor tamaño. Obvio, aseguraron muchos de los que jamás habrían elegido el receptáculo de tamaño pequeño.

La atracción de las mujeres comenzaba a disminuir a medida que el tamaño del miembro alcanzaba niveles inusualmente altos

Pero la historia no se contó entera. La investigación añadía que la atracción de las mujeres comenzaba a disminuir a medida que el tamaño del miembro alcanzaba niveles inusualmente altos, y además, los de medidas superiores a la media tan sólo eran percibidos como deseables en el caso de que mantuviesen proporción con el resto del cuerpo. No se trata simplemente de añadir centímetros, sino de mantenerse dentro de unos límites.

E.J. Dickson y Nico Lang, sexólogos expertos de Daily Dot, analizan en dicho artículo algunas de las creencias más consolidadas sobre los genitales masculinos, y proporcionan un listado de razones por las que el tamaño no es tan importante. Muchas de ellas se plantean como una maldición añadida a lo único de ciertas medidas: lo que hace especial a ciertas personas es también un problema para su disfrute y el de sus parejas. ¿Por qué deberíamos empezar a olvidarnos de lo cuantitativo de una vez por todas y empezar a abrazar lo cualitativo?

  • Es importante, sí, pero sólo hasta cierto punto

No debemos olvidar que en algunos casos un gran pene puede influir de forma positiva en el disfrute sexual, pero la realidad es que un pene de unos 15 centímetros puede cumplir dicha función de la misma manera que uno de mayor tamaño, dejando aparte el efecto erótico que la visión del miembro pueda causar. Lang afirma que haber sido alabado en previas ocasiones puede provocar que el hombre se sienta más seguro en la cama, pero ello es un arma de doble filo, porque también puede ocasionar que se despreocupe por identificar las señales de su pareja o por averiguar lo que prefiere.

  • El porno nos confunde

Los autores se lamentan que tanto en las imágenes eróticas heterosexuales como en las homosexuales, el estereotipo presenta a hombres con grandes miembros, una perversión de una realidad mucho más pequeña. No, Nacho Vidal no representa la media, pero para muchas personas, sí conforma el epítome del hombre viril. Y ello afecta tanto a aquellos que no se corresponden con dicha imagen como a las mujeres (u otros hombres) que se cruzan en su camino, que pueden llegar a decepcionarse con lo que se encuentren.

El místico ruso Rasputín podía presumir de un miembro viril de considerable tamaño. (BBC)
El místico ruso Rasputín podía presumir de un miembro viril de considerable tamaño. (BBC)
  • Crea expectativas que nunca se pueden alcanzar

Incluso en el caso de que se posea un miembro de tamaño superior a la media, ello pone en un brete a su dueño, al que muchos le conferirán capacidades sobrenaturales en la cama. Y, sin embargo, la realidad casi nunca se corresponde con ello. Sin embargo, afirma Dickson, con los micropenes ocurre lo contrario: que sus dueños lo han tenido tan difícil y sus parejas se sienten al principio tan decepcionadas que, por lo general, la experiencia resulta mucho más satisfactoria de lo que se esperaba.

  • Hay vida después de la penetración

En teoría, uno de los atractivos de un gran miembro es, más allá del presunto placer visual, su capacidad para funcionar de forma más efectiva en el sexo vaginal. Pero los autores recuerdan que esta es una visión limitada de la sexualidad. Al fin y al cabo, como muestra un estudio, sólo el 25% de las mujeres suelen alcanzar habitualmente orgasmos vaginales, algo en lo que no influye el número de centímetros de las herramientas de sus amantes. Ello provoca que haya un gran número de situaciones en las que, efectivamente, el tamaño no es tan importante.

  • Puede ser doloroso

La penetración es mucho más difícil con un pene de mayor tamaño, además de ocasionar otra clase de problemas adyacentes (encontrar preservativos del tamaño indicado, por ejemplo). Además, en el caso de que no se esté habituado a ello, puede llegar a doler, advierte Dickson, que relata una de sus primeras experiencias sexuales con un POUS (acrónimo de penis of unusual size, es decir, “pene de tamaño inusual”). Finalmente, la experiencia fue decepcionante ya que ni siquiera pudo llegar a realizar el acto sexual.

  • Si sólo te gustan grandes, te pierdes muchas cosas

Según un estudio de la Asociación Española de Andrología, el tamaño medio del pene en erección del hombre es de 13,58 centímetros, con un diámetro de 3,82. El 80% de la población se encuentra en un rango de entre 10 y 16 centímetros. ¿Conclusión lógica? Que te tendrás que conformar con un porcentaje de la población del sexo contrario muy inferior al del 20%. Como señala una investigación citada en el artículo, no son los penes pequeños los que causen la frustración sexual de por sí, sino la opinión que hombres y mujeres tienen sobre los mismos. O, en otras palabras, acabar con el mito nos haría estar mucho más satisfechos con nuestra vida sexual. 

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