Los 5 libros que nunca conseguimos terminar de leer (y no lo reconocemos)
  1. Alma, Corazón, Vida
DE PROUST A JOYCE

Los 5 libros que nunca conseguimos terminar de leer (y no lo reconocemos)

Todos hemos experimentado esa mezcla de culpa y alivio, de resignación y liberación, que nos invade a la hora de abandonar un libro a la mitad

Foto: El dublinés James Joyce, autor de 'Finnegans Wake'.
El dublinés James Joyce, autor de 'Finnegans Wake'.

Es una sensación que todos hemos experimentado, esa mezcla de culpa y alivio, de resignación y liberación, de negligencia y determinación que nos invade a la hora de abandonar un libro a la mitad. Los motivos pueden ser infinitos: es demasiado largo, demasiado aburrido, demasiado complejo; hay muchos personajes y me lío, hay sólo uno y me canso, no sé cuántos personajes hay; no me identifico con nada de lo que dice, me identifico con todo, tiene una prosa árida; me aburro; no entiendo nada: lo dejo.

Cada uno tendrá su personal historial de rupturas, más o menos dolorosas, con libros que no consiguieron arrastrarlos hasta el final. Pero algunos se hacen comunes a muchos lectores y se llevan la palma: son esos clásicos, por lo general bastante tochos y respetables, cuya lectura un gran número de personas no consigue concluir.

América Aispuro ha realizado un mini sondeo, seleccionando las respuestas más frecuentes a la pregunta “La obra maestra que nunca ha leído y quizás ha dicho que sí”, que se encuentra dentro de la sección de 20 preguntas a de la revista Letras Libres. No obstante, a la vista de los resultados, no habría hecho falta irse tan lejos. A ningún lector mínimamente aficionado le resultará difícil sentirse identificado con los libros que con más frecuencia abandonamos a la mitad. Los cogemos valerosos, con ese ánimo que nos da el pensar que vamos a adentrarnos en la lectura de una obra maestra, y los abandonamos con el prejuicio que se tiene acerca de la literatura de calidad, según el cual ésta es siempre compleja y enigmática.

Sean cuales sean las razones, las lecturas que abandonamos con más frecuencia son las que siguen:

1. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust

No es de extrañar que esta obra se sitúe a la cabeza, ya que la ingente obra consta de siete volúmenes y hay que adentrarse en ella a fondo para leerla de principio a fin. No por ello su lectura es desdeñable, pues su concepción del tiempo y de la narración hacen de ella una de las mejores novelas del siglo XX. Se considera una de las grandes obras de la literatura francesa y universal.

2. Ulises, de James Joyce

…aunque seguro que también el de Homero, pues la larga historia griega de Odiseo, si bien sienta tantas bases de la literatura occidental, es escasamente leída en nuestros días. Eso que se pierden los lectores. El de James Joyce es considerado uno de los libros de más difícil lectura, pero también una de las grandes novelas escritas en lengua inglesa. Un vocabulario inabarcable describe a lo largo de ochocientas páginas un solo día en la vida del protagonista, el dieciséis de junio de mil novecientos cuatro. Quizá no sea sólo la longitud de la narración, sino el lento avanzar de la acción, lo que lleva a más de uno a abandonar a Ulises en su periplo.

3. El Quijote, Miguel de Cervantes

La obra, escrita en dos partes (1605 y 1615) es uno de esos libros con muchas capas que padece el síndrome de “es un clásico del Siglo de Oro, no me lo leo que seguro que no voy a entender nada”. Sin embargo, es una novela divertida, crítica y amable, para la que apenas en algún momento hay que usar el diccionario (y debido, casi siempre, a que ciertos vocablos comunes en el siglo XVII hoy no lo son tanto).

4. El ruido y la furia, William Faulkner

Se trata de un relato de alguien que habla de sus propias percepciones, que no puede procesar el tiempo de manera lineal (¿es lineal el tiempo?) y cuyas analepsis y prolepsis acaban cansando al lector, que no está acostumbrado a la gimnasia mental que requiere Faulkner. Se trata, no obstante, de una novela fundamental del siglo XX.

5. Finnegans Wake, de James Joyce

Parece que James Joyce es especialmente complicado, y esta novela se considera especialmente difícil de leer. Claramente experimental, lo escribió durante diecisiete años en un lenguaje en parte inventado, fruto de la mezcla de unidades lexicales del inglés con calambures diversos, neologismos y otros elementos lingüísticos que hacen sumamente difícil la lectura. Pero, ¿quién dijo miedo?

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