la recualificación no ha creado empleo

Más lujo, mismos precios: así han sobrevivido los hoteles a la crisis

Los establecimientos españoles han conseguido superar los malos momentos mediante una política ajustada de precios y contratando menos personal

Foto: Primera línea de playa en Calpe, Valencia. (Reuters)
Primera línea de playa en Calpe, Valencia. (Reuters)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha avanzado hoy que el número de turistas que visitaron España durante el año 2013 ascendió a 60,6 millones, lo que supone un 5,6 por ciento más respecto al ejercicio anterior y representa un récord histórico: en 2013 España superó a China y se convirtió en el tercer país del mundo que más turistas recibe. El sector parece haber superado la crisis pero, ¿cómo lo ha logrado?

Durante más de tres décadas los políticos y empresarios españoles han insistido en la necesidad de reformar el modelo turístico español, que afrontaba una supuesta situación de decadencia. El discurso era siempre el mismo: no podemos depender de un turismo de sol y playa barato, con un gasto tan bajo por viajero, y la solución pasa por mejorar nuestros establecimientos para atraer a clientes de mayor nivel.

Desde la década de los ochenta aparecieron los primeros planes de renovación o cualificación turística, que prometían el oro y el moro a las poblaciones turísticas, a saber: más turistas, más trabajo y más dinero. Pero fue a partir del 2000, de mano del boom de la construcción, cuando los hoteles de 4 y 5 estrellas crecieron como la espuma. Entre 2002 y 2011 las plazas hoteleras en hoteles de lujo aumentaron en toda España.

Vistos estos datos, y teniendo en cuenta que el sector es uno de los que mejor ha confrontado la crisis, parece que la recualificación ha sido todo un éxito. Pero según el sociólogo Pablo Rodríguez González, profesor de la Universidad de la Laguna y coautor del estudio La reconversión hotelera en las regiones turísticas españolas, si bien la reconversión ha traído más turistas, no ha traído ni más dinero ni más trabajo.

La recualificación ha concentrado la oferta, expulsando a los pequeños hoteles locales y dando paso a las grandes cadenas“Lo que ha disparado el turismo en España no ha sido la reconversión de los destinos turísticos, sino su aumento”, asegura Rodríguez. El número de plazas hoteleras en las regiones turísticas españolas (las seis con mayor afluencia turística: Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña y la Comunidad Valenciana) ha pasado de 930.000 plazas en 2002 a 1.269.000 en 2011: ha crecido un 36,4%. Y esto sin contar campings, albergues, residencias o cualquier tipo de alojamiento turístico extrahotelero.

La reconversión no sólo ha pasado por modificar los equipamientos existentes, su principal resultado ha sido la creación de muchos nuevos hoteles, algo que según Rodríguez no responde al interés de las poblaciones turísticas, sino al de las constructoras y las grandes cadenas hoteleras, que han sido las grandes beneficiadas de los programas de recualificación.

“Los intereses de la construcción han pesado sobre todo y han creado un monstruo”, asegura Rodríguez. “El desarrollo turístico, además, se ha hecho en gran parte con capitales extranjeros. Cuando empezó a explotarse el turismo en España había mucho emprendedor local, señores que vendían una parte de su parcela o construían un pequeño hotel… Este proceso de recualificación ha concentrado la oferta, expulsando a los pequeños hoteles locales y dando paso a las grandes cadenas, muchas extranjeras”.

Benidorm, ejemplo por excelencia del turismo masivo. (Reuters)
Benidorm, ejemplo por excelencia del turismo masivo. (Reuters)

Más hoteles de lujo, sin que los turistas gasten más dinero

Uno de los objetivos de la recualificación era atraer a un nuevo tipo de turista, con más dinero, que aumentara el gasto por viajero, un indicador clave para medir el éxito de una región turística. Pero la realidad es que, pese al increíble aumento de las plazas hoteleras de 4 y 5 estrellas, nuestros turistas son los mismos –la clase media europea– y gastan el mismo dinero que antes.

La crisis parece superada, pero no se ha logrado cumplir el objetivo principal: atraer a un turismo que traiga más dineroPara Rodriguez, “no hay duda de que tener un producto de mayor calidad a un precio más bajo ha venido bien, pero el turismo ha superado la crisis por otras cuestiones”. En su opinión, el repunte del turismo ha tenido más que ver con la Primavera Árabe, “que ha estallado, precisamente, en los países que primero adoptaron estas políticas de recualificación y que competían directamente con España: Túnez, Egipto, Marruecos…”

La crisis, por tanto, parece superada, pero no se ha logrado cumplir el objetivo principal: atraer a un turista con mayor nivel adquisitivo. “El gasto medio por turista ha crecido a menor nivel que la inflación y mucho menos de lo que tendría que haber crecido por la recualificación de la oferta”, asegura el sociólogo. Sólo Cataluña ha logrado que aumente el gasto por encima de la inflación, algo que Rodríguez atribuye al crecimiento de la oferta y los turistas en Barcelona, “porque los destinos de playa, como Salou, están muy estancados y tienen un turismo ampliamente estacional”.

El resultado de todo esto es evidente: los hoteles han tenido que ajustar enormemente sus precios para seguir atrayendo al turista de siempre y lo han logrado a costa de intensificar el trabajo de sus empleados. Es cierto, tenemos más hoteles de 4 y 5 estrellas, pero según explica Rodríguez, su calidad no es la que era.

Cada vez hay menos empleados por cliente

“La idea tradicional de un hotel de 5 estrellas es que tienes un camarero para atender tu habitación y cuatro en el restaurante”, explica el sociólogo. “Este antiguo modelo, adaptado al turismo masivo, pasa por unos procesos de automatización, como el bufé, que implican menos personal por cliente. Lo que se suponía que era la zanahoria del desarrollo turístico, la creación de empleo, por la que valía la pena cargarse los recursos naturales, no ha sido tal”. Y este fenómeno ha sido agravado por la crisis y la reforma laboral, que han provocado que cada vez haya menos empleados por cliente.  

Los hoteles serán más grandes, pero no necesariamente mejores. Las categorías están reguladas por ley, pero se trata en su mayor parte de requisitos orientados a las características físicas de los establecimientos y los servicios que estos deben ofrecer. La forma en que se organiza ese servicio, tal como explica Rodríguez, no está regulada por ley: “El servicio de habitaciones puede consistir en que el recepcionista de noche llame al Telepizza, prepare los servicios y los lleve a la habitación”.

Todo esto provoca una gran variabilidad entre los hoteles de estas categorías. “No es lo mismo un hotel de 5 estrellas en la capital de España, como el Palace, que un 5 estrellas de playa que en realidad se ha 'rehabilitado' de un 4 estrellas malo de etapas anteriores”, explica el sociólogo. Es por ello que, a nivel internacional, ya se está hablando de crear nuevas categorías, de 6 y hasta 7 estrellas, para algunos desarrollos turísticos nuevos. En definitiva, se está planteando una nueva recualificación. Pero, ¿cuánto es suficiente?

El modelo no está agotado

Se ha insistido mucho en que el modelo de turismo barato de de sol y playa estaba agotado, pero la realidad muestra todo lo contrario. El turismo de playa de Andalucía, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Canarias sumó en 2012 48 de los 57,7 millones de turistas extranjeros que visitaron nuestro país. La realidad es que la gran mayoría de los turistas que recibimos vienen a lo que vienen: disfrutar del sol, estar todo el día en chanclas y beber y comer barato. Y los precios bajos no son un atractivo accesorio, son, junto al calor, el principal reclamo. 

Rodríguez tiene claro que el modelo de turismo de sol y playa va a seguir funcionando: “Se complementará con otro tipo de ofertas, se añadirán experiencias, pero las vacaciones de sol y playa siguen siendo básicamente lo mismo y siguen teniendo atractivo. La gente sigue queriendo ir a la playa y la clase alta en Europa no ha crecido como para poder vender paquetes de alto-standing. Vienen algunos rusos, vuelven los nórdicos, pero no es suficiente. Donde está el turismo masivo es en la clase media-baja”. Estos, pese a quién le pese, siguen siendo nuestros principales clientes, y no están dispuestos a pagar lo que se tiene que pagar por un hotel de 5 estrellas “de verdad”. 

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