LA PAREJA, ¿ESPACIO DE CONSUMO?

El sexo 'hipster' o las consecuencias de hacer el amor "a diestro y siniestro"

El grupo de reflexión llamado Sexo Hipster, que comenzó el año pasado, se ha propuesto investigar sobre los nuevos hábitos sexuales de los modernos

Foto: Lo hipster, definido como vintage, sensiblero, cuidadosamente cuidado e icónico. (Corbis)
Lo hipster, definido como vintage, sensiblero, cuidadosamente cuidado e icónico. (Corbis)

¿También el sexo es hipster? Y, sobre todo y más importante: ¿qué narices significa hipster? Julia Plevin, en un artículo titulado "¿Quién es un hipster?" y publicado en el Huffington Post, alegaba que la "definición de hipster permanece opaca para cualquiera fuera de este círculo altamente selectivo y autoproclamado" y que "el punto principal de los hipsters es que ellos evitan las etiquetas y ser etiquetados. Sin embargo, todos ellos visten parecido y actúan igual, y se conforman en su no conformidad" hacia un aspecto que Plevin calificaba de "vintage, sensiblero, cuidadosamente cuidado e icónico".

El problema es que lo no-etiquetado es también una etiqueta, en tanto que lo es por oposición a la misma, y al final –como sucede siempre– lo alternativo ha acabado convirtiéndose en la norma. Y –como sucede siempre– la norma ha terminado aplicándose al sexo. O eso han hecho, al menos, el grupo de reflexión llamado Sexo Hipster que comenzó el año pasado en forma de taller, dentro del marco del proyecto 'Escuela 404: school not found', gestionado por Intermediae/Matadero.

El proyecto

El centro del proyecto Sexo Hipster lo constituyen Silvia NanclaresJaron Rowan y Jara Rocha. Según ellos lo definen en la página web, Sexo Hipster es un proyecto de investigación colectiva que pretende estudiar el sexo hipster como manifestación e imaginario cultural. Consideran que este estudio puede "dar cuenta de algunos procesos sociales en los que estamos inmersos", ya que "se trata de observar críticamente cómo se representa el amor para ver cómo nos influyen estas representaciones".

Los imaginarios proporcionados por el cine y la televisión ayudan a reconducir lo intempestivo del amor y dotarlo de una forma amableSe sirven del vídeo de la película Tú, yo y todos los demás, de Miranda July, para ejemplificar lo que ellos consideran que es la imagen cultural del amor que tenemos hoy en día y que hemos heredado de la novela: "el modelo clásico de narratividad romántica", que propone el amor "como una línea recta entre dos puntos, como un camino común exclusivo, una carrera de obstáculos". Las preguntas que se hacen desde Sexo Hipster son acerca de ese camino: ¿va siempre hacia adelante? ¿es sólo una cosa de dos? ¿se pueden cruzar varios caminos? ¿hay parones, vueltas atrás, atajos, sorpresas?

El amor romántico y el amor hipster

Según plantea este proyecto fue en el siglo XX cuando se institucionalizó el amor romántico en torno a la familia y el consumo. Una imagen que comenzó a instalarse en el imaginario colectivo con la novela terminó de solidificarse gracias a Hollywood. Según dice el texto que testimonia la segunda reunión de Amar en tiempos de hipsters, organizada por Sexo Hipster, Hollywood culmina la historia de Romeo y Julieta, la historia de la pasión, la incomprensión y los obstáculos con un final feliz. "Hollywood despliega e idealiza toda la potencia de esa narración enseñándonos además la conclusión del relato. Después de todas las dificultades, los obstáculos vencidos y la consecución del amor, ¿qué viene? La familia. La estructuración socialmente aceptable del amor. La institucionalización del amor y su reducción a figura productiva", escriben.

Todo lo relacionado con lo romántico se puede comprar: diamantes, flores, un hotel, una cita, regalos, viajes...Es decir: en un primer momento el amor romántico suponía una ruptura con los vínculos familiares y comunitarios, era un rechazo a las relaciones estándares, un nosotros contra el mundo en el que los amantes condenados desataban su pasión sin comprensión ni calma. El siglo XX, opina Sexo Hipster, ha vivido un "fenómeno de recogida" en el que el amor romántico se ha vuelto tradicional y el deseo se ha normalizado: "Los imaginarios proporcionados por el cine, la televisión, las radionovelas o la literatura ayudan a reconducir lo intempestivo del amor y dotarlo de una forma amable lista para ser consumida".

El consumo desaforado

Así, llega el análisis de Sexo Hipster a observar atinadamente que, gracias a las películas, las series, los libros, la publicidad y demás elementos que contribuyen a fijar colectivamente la imagen de algo, el amor se ha construido como un espacio de consumo, y todo lo relacionado con lo romántico se puede comprar: diamantes, flores, un hotel, un paisaje, un entorno natural privilegiado, una cita, regalos, viajes... No se puede demostrar amor sin gastar y, si tenemos en cuenta esa base, la boda se convierte en el acto de consumo/amor por excelencia.

El ataque en contra del amor romántico

La reacción ante esta concepción preestablecida del amor ha sido la revolución sexual, que buscaba "liberar al sujeto para que pudiera explorar lo sensual, su deseo, escapando de la normalización que constituyen las formas de amar preestablecidas y, cómo no, follar a diestro y siniestro".

La explosión política concluyó en el enaltecimiento de un yo caracterizado por su identidad sexualLas consecuencias de esta revolución, reflexionan en Sexo Hipster, han sido variadas, y no todas buenas. En primer lugar, ha aparecido un claro sujeto narcisista que sólo piensa en sí mismo y en la consecución de sus propios placeres: lo que puede parecer más común (un sexo compartido, libre) es en realidad muy individual. La exploración de lo sensual ha venido de la mano de la individualización del deseo.

Además, como se señala en Sexo Hipster, afloraron sexualidades que hasta el momento se habían invisibilizado o estigmatizado. Se observa que "el crecimiento de políticas identitarias, políticas en las que la identidad sexual asumía un lugar privilegiado en el yo, contribuyeron a limitar y normalizar el sujeto". Todas estas reflexiones les llevan a concluir que "la explosión política concluyó en el enaltecimiento de un yo caracterizado por su identidad sexual" lo que explica, en gran medida, la importancia desorbitada que las relaciones sexuales de cada cual –pertenecientes a la intimidad y al ámbito de lo privado– tienen a nivel social hoy en día.

Alma, Corazón, Vida
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