LOS DIEZ HECHOS ESENCIALES

Sí, se puede romper: todo lo que tienes que saber sobre el pene

Mucho se ha hablado de los atributos femeninos. Ya era hora, pues, de hacer lo propio con el sexo masculino, del que aún ignoramos muchas cosas

Foto: Los penes siguen guardando secretos. (Corbis)
Los penes siguen guardando secretos. (Corbis)
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Mucho se habla de los atributos femeninos, bien por ser muy conocidos, o bien por el misterio total que suscitan. Ya era hora, pues, de hacer lo propio con el miembro masculino, que tiene mucha visibilidad pero del que no todo lo conocemos. Es conocido el caso de una profesora de biología que manda a unos niños de unos 14 años dibujar un pene y una vagina: todos saben perfectamente cómo delinear el primero, pero se pierden con la segunda. Del mismo modo, los hombres se observan y exploran más –¡si hasta se la miden!– y tienen fama de funcionar con un mecanismo mucho más simple.

Pero los penes también tienen sus misterios y complicaciones, y hay muchas cosas de ellos que desconocemos. Quizá sea eso lo que ha llevado a Tom Hickman a escribir su libro God's Doodle: The Life and Times of the Penis (Square Peg, 2012), donde alude a una serie de curiosidades, históricas, anatómicas y fisiológicas sobre el mito fálico.

1. Todo pene fue un clítoris

La afirmación suena a broma transgénero, pero no lo es. Según explica Hickman, "todos los penes se generan como un clítoris en el útero, antes de que las hormonas sexuales masculinas del cerebro se activen". Además, según apunta en su libro, el pene "conserva la marca de su ascendencia femenina: su tono oscuro bajo y la fina costura, conocida como rafe, que va desde el escroto hasta el ano, son los restos de la fusión de los labios vaginales".

2. Los fetos tienen erecciones

Así lo prueban los escáneres. "Muchos recién nacidos dan la bienvenida al mundo con una erección tal que el sexólogo William Master, en sus tiempos de obstetricia, se propuso el reto de cortar el cordón umbilical antes de que la erección tuviese lugar", cuenta Hickman.

3. Los testículos de mono

No hace tanto que la Viagra no existía, y en aquellos tiempos en que la impotencia tenía difícil solución se recurría a los trasplantes de testículos de mono. Se comenzó experimentando con cabras, chimpancés y babuinos. "Miles de hombres en todo el mundo, durante la década de 1920, pasaron por el quirófano para obtener los supuestos beneficios de lo que se conocía como 'glándulas de mono'", apunta Hickman. La solución radical, como se sabe, no dio resultado.

4. Los peligros de la carne roja

Los espárragos no gozan de una buena reputación ya que, en principio, modifican el sabor del semen y lo hacen agrio. Sin embargo, "se dice que la carne roja y los productos lácteos contribuyen a un sabor menos agradable", apunta, lo que nos lleva directamente al punto siguiente.

5. La eyaculación: una dieta baja en calorías

Al parecer, el semen "contiene sólo de una a siete calorías", cuenta Hickman, aproximadamente lo mismo que una taza de espinacas. La verdad, no queda muy claro a qué nos quiere invitar con esta declaración, pero lo que sí es cierto es que no dice cuánta cantidad de líquido espermático contiene ese ínfimo número de calorías.

6. Los testículos infieles

Según cuenta Hickman, "las investigaciones sobre testículos de un carácter más sociológico han deducido que los hombres con los testículos grandes son más tendentes a la infidelidad, y lo contrario sucede con aquellos que lo tienen pequeños". Así, anima a mujeres y hombres que busquen una relación estable a invertir en un orquidómetro: un aparato que sirve para medir el tamaño de los testículos. Una vez más, parece que en lo relativo a los genitales masculinos, el tamaño sí importa.

7. Los penes se pueden romper

"Cada año, al menos doscientos americanos se rompen el pene en erección", cuenta Hickman. En la mayoría de los casos, se debe a una práctica sexual demasiado violenta. No obstante, también hay casos de hombres que se parten el pene –ruptura que, al parecer, va acompañada de un audible "crac"– al caerse de la cama con el miembro erecto. La cura requiere paciencia: seis semanas de reposo con el pene entablillado.

8. El pánico a la masturbación popularizó la circuncisión

El rey francés Luis XVI fue circuncidado porque el prepucio le apretaba demasiado, lo que implicó que, de inmediato, la circuncisión se convirtiera en "una moda entre la aristocracia", según narra Hickman. Además, entre la clase media del siglo XIX se creía que prevenía de la masturbación: ante el miedo al pecado del onanismo, los hombres se circuncidaban pensando que así evitarían la tentación.

9. El efecto Lorena Bobbitt

Lorena Bobbitt saltó a la fama por cortarle el pene a su marido y, según Hickman, dio lugar a un fenómeno mundial. Desde China a Perú, pasando por América, los casos de imitación se sucedieron. Pero fue Tailandia la que se convirtió en el epicentro: al final del milenio, más de un centenar de casos se habían denunciado a la policía tailandesa, que admitió que probablemente se habían dado más suturas, pero que las víctimas preferían no confesar su minada situación.

10. El pene más largo del mundo

El miembro viril más grande verificado por un médico medía 34,3 centímetros de largo y 15,9 de circunferencia. Para dar una idea de la desproporción, cabe decir que la vagina media es de siete a ocho centímetros de profundidad.

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