SALVÓ DEL HOLOCAUSTO A MUCHOS JUDÍOS

"Un nido de espías y cosmopolitas": la lengua censurada por Hitler y Stalin

Trajo de cabeza al fascismo y al estalinismo, fue motivo de persecución y estuvo a punto de derribar al inglés como la lengua más utilizada de

Foto: Un nido de espías y cosmopolitas: la lengua censurada por Hitler y Stalin
"Un nido de espías y cosmopolitas": la lengua censurada por Hitler y Stalin

Trajo de cabeza al fascismo y al estalinismo, fue motivo de persecución y estuvo a punto de derribar al inglés como la lengua más utilizada de manera internacional: es el esperanto. Todos tenemos una vaga idea de lo que es este idioma, pero pocos conocemos los auténticos detalles que rodearon el alumbramiento y tortuoso recorrido del mismo. Sabemos que era algo así como una lengua surgida de la mezcla de otras y que su principal objetivo era ser utilizada en las conversaciones mantenidas entre ciudadanos pertenecientes a países diferentes. También, que nunca llegó a implantarse del todo y que ha quedado para la posteridad como poco más que una curiosidad pintoresca. Lo que muchos no conocen es el papel que dicha lengua artificial jugó durante la primera mitad del siglo XX en la vida de colectivos como la clase obrera o los judíos.

Adolf Hitler y Josef Stalin detestaron y persiguieron dicho idioma. En su obra señera, Mein Kampf (Mi lucha, 1925), Hitler calificaba el esperanto como la lengua que los judíos utilizarían en su conspiración para dominar el mundo, y cuyo uso impondrían si conseguían salirse con la suya. En sus discursos, el esperanto era una de sus víctimas habituales. Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS, pidió la disolución de las organizaciones esperantistas en 1936 y el partido nazi prohibió su uso poco después.

Seguramente, gran parte del odio del führer hacia este idioma seguramente se debiese al origen judío de su inventor, el polaco Lázaro Zamenhof, que la alumbró en 1887 después de observar cómo las diferencias idiomáticas en su Bialystok natal causaban importantes conflictos sociales. El nombre de “esperanto” se tomó del apodo que utilizaba Zamenhof para escribir sus libros, y que era precisamente el de “Doctor Esperanto”. De hecho, los tres hijos de Zamenhof, Adam, Sofia y Lidia, murieron durante el Holocausto. Lidia se había dedicado a ahondar en el trabajo de su padre antes de morir.

El esperanto tiene unos dos millones de hablantesStalin, por su parte, llegó a calificar el esperanto como “un nido de espías y cosmopolitas”. Sin embargo, el esperanto nunca tuvo vocación de “conquistar” idiomáticamente a nadie, sino de servir de lengua auxiliar y secundaria. Durante el nazismo, también tuvo una función muy útil: sirvió para que aquellos miembros de la resistencia que la conocían y procedían de diferentes países pudiesen organizarse. Es la historia, por ejemplo, de Valdemar Langlet, publicador sueco y uno de los grandes defensores del esperanto en la época, que había aprendido en 1890, lo que le permitió durante el Holocausto salvar a un gran número de judíos.

Un último detalle que muestra esta complicada convivencia entre esperanto y nazismo: en El gran dictador, la película de Charles Chaplin que denunciaba (y parodiaba) el nazismo, gran parte de los carteles que conforman la decoración del gueto judío están escritos en esperanto. Era la mejor forma de reflejar la persecución a la que estaban siendo sometidos sus defensores durante el nazismo.

Auge y caída del esperanto

Es difícil, hoy en día, pensar en la importancia que pudo tener el esperanto durante aquellos años, pero llegó a gozar de una gran difusión. Especialmente entre círculos anarquistas que, por su internacionalismo, adoptaron el esperanto como herramienta de comunicación. Hoy en día, se estima que hasta dos millones habitantes del planeta pueden conocer este idioma, y siguen realizándose congresos en todo el mundo, así como publicando periódicos y libros escritos en dicha lengua.  Fueron acontecimientos como la persecución nazi, pero también la inestabilidad política de los años treinta (fue una lengua perseguida por varios regímenes totalitarios), los que frenaron su crecimiento e impidieron que el sueño de Lázaro Zamenhof se cumpliese.

La Edad de Oro del esperantismo suele situarse entre finales de los años veinte y comienzos de los treintaEl esperanto fue utilizado con regularidad por anarquistas desde el momento de su alumbramiento. León Tolstói, una figura muy influyente para el pensamiento anarquista, defendió su uso, que se extendió rápidamente en Rusia. Sin embargo, a finales del siglo XIX, la lengua fue censurada por el régimen zarista, que prohibió el único periódico que se redactaba en dicha lengua. Poco después, Francia tomaría su relevo como la plaza en la que se concentrarían la mayor parte de teóricos y hablantes del esperanto, y desde allí se extendió a Japón y China. Poco a poco, el empleo del idioma se extendió gracias a organizaciones como la Universala Esperanto-Asocio (que aún sigue vigente). En 1922, fue adoptado como la Lengua Auxiliar Internacional, y se empezó a hablar en Hungría (donde se fundó la llamada Escuela de Budapest), República Checa y otros países continentales.

La Edad de Oro del esperantismo suele situarse entre finales de los años veinte y comienzos de los treinta, justo inmediatamente antes del ascenso de los totalitarismos europeos: el esperanto tiene el honor de haber sido la lengua que más rápido se ha extendido de la historia. Sin embargo, el esperanto pronto se encontró con un difícil competidor: el inglés, que especialmente a partir del final de la Segunda Guerra Mundial comenzó a convertirse en lo que realmente debía haber sido el esperanto, es decir, la lengua “neutra” de uso internacional. La importancia del esperanto quedó reducida a la mínima expresión, por mucho que la UNESCO haya reconocido en repetidas ocasiones su validez y anime a los gobiernos a emplearla con regularidad. Una de las editoriales más señeras del esperanto es Stafeto, que fue fundada durante los años cincuenta en La Laguna (Tenerife).

El esperanto en Estados Unidos

Nos encontramos en los Estados Unidos del american way of life. Son los años cincuenta y el rápido crecimiento económico ha permitido que ya se haya olvidado la Segunda Guerra Mundial y se encare una nueva era donde el enemigo es el bloque comunista. Es en ese momento cuando el esperanto vuelve a hacer acto de presencia en el mundo militar jugando un rol no tan diferente al que había adoptado durante la persecución del nazismo: se trataba, una vez más, de la lengua que hablaba el enemigo.

¿En qué consistía exactamente esta utilización del esperanto? Básicamente, en ser utilizado durante las prácticas de combate como aquel idioma que debía emplear el bando enemigo para conferir un mayor realismo a los ejercicios de campo. Existe un manual de campo publicado por el departamento de ejército de Washington en 1962 que, bajo el nombre de “The aggressor language” (“El lenguaje del agresor”), incluía una completa gramática y vocabulario de dicha lengua. No se debe entender el “aggressor” como un término peyorativo, sinónimo de “agresor”, sino que es la palabra que se usa para definir a los ejércitos entrenados para adoptar el papel del enemigo durante las maniobras. En el siguiente vídeo del ejército se puede ver qué rol jugaba el esperanto. 

Resulta curioso reparar en que dicho manual de campo comienza dejando claro que “el esperanto no es una lengua muerta o artificial”, sino que la define como “un medio de comunicación oral y escrita viviente y actual”. Además, el documento señalaba que la razón por la que este idioma había sido seleccionado para definir al “agresor” no era porque fuese utilizado por el enemigo, sino por “su sabor internacional”. El texto elogiaba el carácter “viviente” de dicha lengua, ya que, como aseguraba, podía integrar continuamente nuevas palabras. Como aún sigue haciendo, más de 120 años después de su creación.

Alma, Corazón, Vida
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