CADA VEZ ES MÁS CARO Y TIENE MÁS DEMANDA

El poder desde la infancia: así es Le Rosey, el colegio más caro del mundo

Cerca de la ciudad suiza de Ginebra, a escasos kilómetros del lugar donde Mary Shelley situó el nacimiento del doctor Frankenstein, rodeado por la naturaleza, se

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El poder desde la infancia: así es Le Rosey, el colegio más caro del mundo

Cerca de la ciudad suiza de Ginebra, a escasos kilómetros del lugar donde Mary Shelley situó el nacimiento del doctor Frankenstein, rodeado por la naturaleza, se encuentra el colegio más exclusivo del mundo. Le Rosey, conocido como “la escuela de los reyes”, es seguramente el centro académico donde más poder económico se concentra por metro cuadrado, y en sus lujosas instalaciones se citan desde hace décadas príncipes, hijos de magnates y, en definitiva, todos los descendientes de las élites mundiales. Fundada en 1880, el brillo de la escuela no se ha atenuado con el paso del tiempo, sino que ha crecido aún más. Como publicaba recientemente la prensa italiana, aunque el precio de la matrícula crece año tras año, cada vez más estudiantes solicitan formar parte del selecto grupo que vive durante el año escolar en el castillo de Rosey, a las orillas del lago de Ginebra.

Ello ha hecho que el centro se haya planteado abrir un nuevo campus ante la gran demanda recibida. Este estará ubicado en el Oberland, en el cantón de Berna, y dará espacio a 100 docentes y 450 nuevos estudiantes, en 18 nuevos edificios. Es un aumento significativo en el número de estudiantes, que hasta la fecha no eran más que 360 alumnos al año, así que se doblará el número de estudiantes. La Universidad ya cuenta con un campus en el cantón de Berna, en Gstaad, donde los estudiantes habitan de enero a marzo, durante el frío invierno. Se trata de la que seguramente es la escuela privada más cara del mundo.

El Rey Juan Carlos I, los hijos de John Lennon, Elizabeth Taylor y el Rey Balduino I estudiaron allíLa matrícula, a día de hoy, cuesta unos 133.000 dólares anuales, unos 101.881 euros o 17 millones de las antiguas pesetas. A ello hay que añadir el material escolar, uniforme y el precio de las costosas fiestas a las que acuden los estudiantes. En el pasado curso, la admisión costaba 113.000 dólares, por lo que ha aumentado en 20.000 dólares en apenas un año, un crecimiento que no ha impedido que las solicitudes aumenten exponencialmente. ¿Por qué? La sucesión de nombres que han pasado por dicha escuela quita el hipo, y seguramente sea el factor más determinante. Del Rey Juan Carlos I a Julian Casablancas, líder del grupo de rock The Strokes e hijo del dueño de la agencia de modelos Elite, pasando por el rey Rainiero de Mónaco o Dodi Al-Fayed, el fallecido heredero de la cadena Harrods. Si uno quiere que sus descendientes muevan los hilos cuando crezcan, no hay nada mejor que rodearlos de los más poderosos desde que son pequeños.

El carácter elitista de la institución se remonta a comienzos del siglo XX. Muchos ingleses célebres llevaron a sus hijos al Rosey, como es el caso de los actores David Niven y Elizabeth Taylor o John Lennon. El nieto de Winston Churchill también acudió al colegio, que era citado en la novela American Psycho de Bret Easton Ellis. Pero la lista es mucho más larga: el rey Alberto II de Bélgica, el Rey Balduino I de Bélgica, sir Roger Moore y los descendientes de las grandes casas reales europeas o los Rothschild. Una columna irónica publicada en 1998 en The Spectator por Taki Theodoracopoulos en la que se señalaba que Osama Bin Laden había estudiado en Le Rosey levantó una gran polémica y provocó que el centro tuviese que declarar públicamente que dicha afirmación era falsa.

 

Un centro de fama mundial

La página web de la escuela explica cómo es la vida de sus alumnos y, a pesar de su carácter claramente elitista, aclara que se sea noble, rico o advenedizo, todos son tratados de la misma forma por parte de los profesores y el personal de la institución. El respeto a las reglas es lo esencial, así como la autoridad del profesor. El currículo de la escuela es bilingüe, y las clases se imparten tanto en inglés como en francés, aunque el alumno puede utilizar su lengua de origen. Se trata de un internado con dos lugares de residencia, dependiendo de que se trate de la primavera o del invierno. La escuela admite saber que sus alumnos son unos “privilegiados”, y por eso, señala que piensa aprovechar al máximo su creatividad, ayudarlos a descubrir la cultura de su país de origen y llevarlos a diferentes lugares. Entre estos destinos se cuentan España, Gran Bretaña, Italia o Alemania.

Algunas de las actividades realizadas con más frecuencia por el alumnado son clases de vuelo, de golf, de tiro y de monta de caballo. No son los únicos deportes practicados, sino que también se juega al tenis (hay diez pistas), al bádminton, se puede cuidar un invernadero, o acudir al centro ecuestre.

En Le Rosey se realizan importantes conexiones sociales¿Quiénes conforman el alumnado de esta exclusiva escuela? En su mayor parte se trata de estudiantes franceses y suizos, pero también abundan los estadounidenses. No obstante, cada vez más descendientes de magnates rusos están matriculándose en dicha institución, algo que ocurre desde finales de los años noventa, ya que el colegio parece la puerta de entrada ideal para las relaciones con los más influyentes en Occidente. Un artículo publicado en 1999 en Forbes por el periodista Paul Klebnikov indicaba los problemas de convivencia con los nuevos alumnos rusos. Sin embargo, para garantizar esta variedad, una de las normas de la escuela no permite que haya más de un 10% de alumnos de cada país al mismo tiempo en el centro.

En estos momentos, señala la organización, los alumnos se encuentran repartidos a partes casi iguales entre hombres y mujeres de 7 a 18 años. ¿Qué ocurre cuando uno abandona el colegio? Que la International Association of Former Roseans se ocupa de que las jugosas relaciones que se han establecido durante la infancia y la adolescencia no se rompan. Como señalan sus dirigentes, en Le Rosey se realizan importantes conexiones sociales. Al fin y al cabo, uno nunca sabe cuándo necesitará que un poderoso magnate o el descendiente de una opulenta familia le eche una mano.

Alma, Corazón, Vida
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