“Para mejorar la educación española, las Comunidades deberían cooperar más”
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EL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS, SEGÚN SU MAYOR EXPERTO

“Para mejorar la educación española, las Comunidades deberían cooperar más”

Desde hace poco más de una década, cuando en el año 2000 la OCDE publicó el primer informe PISA sobre educación, Finlandia ha encabezado dicho ranking

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“Para mejorar la educación española, las Comunidades deberían cooperar más”

Desde hace poco más de una década, cuando en el año 2000 la OCDE publicó el primer informe PISA sobre educación, Finlandia ha encabezado dicho ranking año sí y año también, y se ha convertido en la gran referencia educativa en lo que concierne a la educación primera y secundaria. Profundo conocedor del sistema educativo finés, Reijo Laukkanen fue consejero de la Junta de Educación de Finlandia y miembro de la delegación permanente de Finlandia la OCDE entre 1997 y 2001. El experto ha pasado por nuestro país estos días para impartir una conferencia en la Universidad Europea de Madrid sobre el modelo educativo de Finlandia, un periplo durante el cual ha atendido a El Confidencial. Mucho se ha escrito, y se ha dicho, sobre el milagro educativo finlandés, pero, en opinión del propio consejero, ¿cuál ha sido la fórmula de su éxito?

“Si tuviese que resumirla en una única idea, sería la siguiente: en Finlandia intentamos preocuparnos por todos los niños, porque debemos ocuparnos del potencial de nuestros futuros ciudadanos”, señala a este medio. “No somos un gran país, los necesitamos a todos para que trabajen para nuestro bienestar. Tenemos que apoyar a aquellos niños que tienen problemas. Les proporcionamos profesores de apoyo, dentro del propio colegio. Hay dos profesores en la clase, uno de los cuales tiene como tarea ayudar a los que tienen problemas”. En ese sentido, la fuerte inversión pública realizada por las instituciones finlandesas es un factor clave. “La sociedad lo paga todo, no son clases particulares privadas. Finlandia, en este aspecto, es bastante diferente a otros sistemas, aunque quizá otros países nórdicos tengan un enfoque semejante”.

Superando la crisis

El sistema educativo finlandés, por supuesto, no siempre fue así, sino que su evolución ha sido constante desde los años setenta. En los años noventa, tras la desaparición del bloque soviético al que Finlandia destinaba la mayor parte de sus exportaciones, los ciudadanos tuvieron que afrontar las peores tasas de desempleo de su historia. ¿Cómo salieron de una situación tan complicada? “En Finlandia ahora mismo tenemos problemas con los niveles del paro, como ocurre en España, y si supiese qué hay que hacer exactamente, sería el hombre más rico del mundo. Pero por aquel entonces llevamos a cabo una serie de medidas. Muchos finlandeses perdieron sus propiedades al tener que devolver los créditos a los bancos, como está ocurriendo en España”.

En Finlandia, se piensa que todos los profesionales saben lo que deben hacer“Tuvimos fuertes recortes en la financiación y los grupos en las aulas se hicieron más grandes, pero poco a poco el Gobierno ha vuelto a aumentar el presupuesto dedicado a la educación. En los años noventa descentralizamos el proceso de toma de decisiones y nuestro sistema educativo se convirtió en el  más descentralizado del mundo. Damos muchísimo poder a los profesores en cada centro, incluso en lo que se refiere a los programas educativos”. Sin embargo, estas reformas no fueron coyunturales, sino que responden a la idea que, según Laukkanen, comparten todos los finlandeses: “Cada profesional sabe lo que tiene que hacer”. Afortunadamente, la situación ha mejorado. “No del todo, pero hemos recuperado bastante”, celebra Laukkanen. En ese nuevo sistema, el profesor ocupa un lugar central.

Un docente independiente en un sistema común

Laukkanen tiene un nombre para definir la importancia del profesor en el ámbito educativo: la cultura de la confianza. “Las autoridades a nivel nacional y la administración tienen plena confianza en sus profesores. Los profesores sienten lo mismo hacia las autoridades. La confianza es mutua, y eso es sumamente importante. Además, los profesores están encantados de su trabajo. En Finlandia hicimos una encuesta a nivel nacional para conocer el nivel de satisfacción de cada profesión, y los profesores resultaron ser los más satisfechos. Nos dijeron que lo que más les gusta es que pueden realizar un trabajo cuyos efectos se noten en la sociedad”.

Vosotros tenéis 17 comunidades autónomas con sus propias competencias educativas y un gobierno que tan sólo decide los objetivosLa independencia de la que goza cada profesor, debido a la gran descentralización del sistema, lo distingue de la figura del docente de otros países. A diferencia de lo que ocurre en países como España, apenas hay evaluaciones sobre la labor de cada profesor, lo cual no sólo no ha perjudicado a su rendimiento, sino que ha mejorado el desempeño de estos, que han podido dedicar su tiempo a otros menesteres. “En Finlandia no tenemos un sistema burocrático”, señala Laukkanen. “Los profesores están para enseñar, y tan sólo realizamos una medición con algunos alumnos escogidos al azar. Pero los profesores no tienen que desempeñar ningún trabajo administrativo más allá de realizar las evaluaciones de los alumnos. En Finlandia,no hay exámenes externos que tengan un impacto sobre las notas de los alumnos”, señala el consejero refiriéndose de forma indirecta a nuestras pruebas de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI). “El profesor es el único que puede realizar exámenes, y el que ha de valorar la atención de los alumnos”.

Qué podemos aprender

El modelo finlandés ha sido utilizado en un gran número de ocasiones como el ejemplo que España debería seguir a la hora de elaborar su sistema educativo, dada la diferencia que existe entre ambos países en cada nuevo informe Pisa publicado por la OCDE. Sin embargo, la propia configuración administrativa de ambas naciones, y sus diferencias demografías (poco más de cinco millones de habitantes en el caos finlandés) son para Laukkanen una dificultad a salvar. “España es muy diferente a Finlandia, vosotros tenéis 17 comunidades autónomas que tienen sus propias competencias educativas y un Gobierno que tan sólo decide los objetivos”, explica el consejero.

Cuando veo los resultados de España, pienso que se insiste más en los programas que en los objetivos“Pero no podéis cambiar el sistema. Aunque quizá estaría bien que existiese más cooperación entre las Comunidades Autónomas para saber cuáles son los problemas más importantes. Como en Suiza, donde los cantones se reúnen con frecuencia, o en los länders alemanes, que tienen bastante autonomía, pero hablan entre ellos. Sería importante que se desarrollase una relación más federal en España. Lo que está claro es que si tienen diferentes objetivos y programas, los resultados serán los que hemos visto en Pisa”.

Después de analizar los informes educativos sobre España, Laukkanen cree que hay dos aspectos en los que deberíamos mejorar si queremos ascender en dichos rankings. “Habría que saber lo que quieren los estudiantes, cuáles son sus demandas. Cuando he visto los resultados de España, pienso que se insiste más en los programas que en los objetivos. En Finlandia insistimos en lo importante que es entender las matemáticas y la ciencia, tener buena comprensión lectora para saber solucionar los problemas de la propia vida y del mundo laboral. Es algo que quizá en España debería preocupar más que el currículum en sí”. A ello, hay que añadir otra dificultad: “Habría que hacerse cargo más de los alumnos más flojos, que se tratan de manera muy diferente a lo que se hace aquí”.

No todo es perfecto

A pesar de la buena reputación que mantiene la educación finlandesa fuera de sus fronteras, Laukkanen cree que el sistema podría mejorarse. El experto nos explica algunas de las dificultades que han tenido que encarar en tiempos recientes. “Uno de los grandes problemas de los años noventa, pero también de este mismo momento, es que algunos municipios han dado más vacaciones de la cuenta a parte de su personal para reducir costes. Esto ha afectado a unos cuantos profesores que se han quedado sin sueldo durante una temporada, y ha ocasionado problemas financieros que han enfadado al sindicato de profesores, que se ha opuesto a ello. La situación no es perfecta”.

En Finlandia, los niños van a la escuela a los siete añosEste tipo de problemas son el reverso negativo de la gran independencia de la que gozan los centros escolares, que dependen antes de los municipios que del Estado. “El Estado paga sólo una parte de los gastos en educación básica, tenemos impuestos municipales e impuestos nacionales. Como promedio, los impuestos nacionales permiten pagar el 57% de los gastos totales de educación, y los municipios pagan el 43% restante. Pero este dinero del Estado es una cantidad de la pueden disponer los municipios como quieran, son ellos los que deciden el desglose. Los objetivos son comunes, pero la manera en que se alcancen es cosa suya”.

Para terminar, nos preguntamos cuáles son los retos a los que se enfrenta la educación en pleno siglo XXI. ¿Quizá integrar las necesidades del mercado laboral y del crecimiento personal de cada alumno? Laukkanen cree a este respecto que debería haber “un equilibrio”, y que lo más importante es ser capaces de “adivinar el tipo de perfiles profesionales que necesitaremos en el futuro, algo que no es tarea fácil”. El finlandés señala que si los niños empiezan la escuela a los siete años –otra de las grandes diferencias respecto a otros países europeos–, pasarán entre 12 y 17 años hasta que acabe sus estudios. “En Europa tenemos que actuar con anticipación, pensar en los perfiles que se van a necesitar dentro de 17 años”.

“El otro problema que me parece importante es que deberíamos pensar en las habilidades y destrezas que vamos a necesitar en el siglo XXI. ¿Qué entendemos por conocimiento, qué tipo de herramientas necesitamos en el mercado laboral? ¿Qué tipo de perfiles necesitamos?”, prosigue Laukkanen. “El éxito académico no es lo único que va a garantizar la obtención de un trabajo, sino la personalidad de cada uno de nosotros. Es un atributo muy importante hoy en día, porque todos somos diferentes. El sistema escolar tiene una gran responsabilidad a la hora de ayudar a esos jóvenes a ser más abiertos al mundo que los rodea”.