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Así agoniza un hospital público: ya no hay calefacción y el 1 se cortan la luz y el agua
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EL PERSONAL DEL CARDIOLÓGICO IGNORA SU DESTINO

Así agoniza un hospital público: ya no hay calefacción y el 1 se cortan la luz y el agua

Desolador, demoledor, descorazonador son los adjetivos que mejor definen el sentimiento de los trabajadores y pacientes del Instituto de Cardiología de Madrid, el primer hospital público

Foto: Así agoniza un hospital público: ya no hay calefacción y el 1 se cortan la luz y el agua
Así agoniza un hospital público: ya no hay calefacción y el 1 se cortan la luz y el agua

Desolador, demoledor, descorazonador son los adjetivos que mejor definen el sentimiento de los trabajadores y pacientes del Instituto de Cardiología de Madrid, el primer hospital público que supo que su destino final era el cierre, como adelantó El Confidencial. A día de hoy, la Comunidad de Madrid, presidida por Ignacio González, se ha blindado y se niega a informarles de cuál será su paradero el día 1 de enero… Y sólo faltan catorce días.

Dos semanas quedan para que los madrileños observen la clausura del primer hospital de los 33 que hay en toda la comunidad. Es la imagen de una promesa incumplida por el Gobierno regional, que aseguró en reiteradas ocasiones que dentro del plan de sostenibilidad de la sanidad pública no se contemplaba el cierre de ningún hospital. El Ejecutivo madrileño ha modificado en su página web la frase que rezaba: “El Instituto de Cardiología de Madrid es un hospital perteneciente al Servicio Madrileño de Salud”, por “El Instituto de Cardiología de Madrid pertenece al Servicio Madrileño de Salud”.

Hace 36 días, los mismos que llevan los empleados secundando un encierro, se informó a los trabajadores que a partir del 1 de enero el hospital quedaría cerrado y serían trasladados a otros centros. Inicialmente se les habló del Hospital Clínico, pero los gerentes de este último desconocen la noticia. Nadie ha informado a ninguna de las partes cómo se va a hacer el traslado, en el caso que definitivamente se haga. Desde el hospital Gregorio Marañón les han llegado noticias de que parte de los empleados podrían ir con ellos, pero son únicamente comentarios sin nada confirmado. Las únicas directrices que han tenido es que hasta del 1 de enero deben haber disfrutado de todas sus vacaciones y días libres, y dejar el centro listo para su cierre.

Desde el pasado viernes, se ha dejado de operar y de recibir pacientes de rehabilitación cardiaca. Estos mismos enfermos, 130 en total, han recibido una notificación de que deben dejar de recibir esa rehabilitación posoperatoria. Se van a sus casas con la incertidumbre de si podrán seguir el tratamiento para recuperarse de su enfermedad. Algunos pacientes han acudido a sus médicos de cabecera para que les asignen un nuevo centro y no les están dado cita hasta 2014. Mientras tanto, su atención y recuperación quedan paralizadas.

Enfermos y empleados se sienten traicionados. La Consejería de Sanidad regional, dirigida por Javier Fernández Lasquetty, les está evitando para no aclararles su próximo destino. De 172 trabajadores, 50 no son empleados fijos y no saben si el día 1 tendrán trabajo. Ni siquiera conocen quién va a afrontar sus nóminas de enero, que a fecha de hoy todavía no están preparadas.

“No es de recibo el trato que nos están dando. Sólo por educación y por respeto como trabajadores y personas deberían decirnos algo. Estamos sufriendo maltrato psicológico. Preguntamos y no recibimos ninguna respuesta”, asegura Esperanza, una empleada que lleva casi treinta años trabajando en este hospital.

El director y gerente del Instituto se ha intentado poner en contacto en varias ocasiones con la Consejería de Sanidad, pero Lasquetty no atiende a sus peticiones. Con un silencio por respuesta, lo único que saben es que el 31 de diciembre tienen que entregar las llaves al Clínico y, para esa fecha, deben tener preparados los historiales clínicos de todos los pacientes.

Cada día que pasa, la situación es más desoladora. Los pacientes ya han desaparecido de los pasillos. Sólo quedan los trabajadores que no van a disfrutar de sus días de vacaciones para ayudar a dejar todo preparado: limpiar las salas, las plantas, los despachos. Todo debe quedar perfectamente embalado para que alguien, no saben quién, se lo lleve a no saben dónde.

La Comunidad ya ha dado la orden de apagar la calefacción en la planta de los enfermos, y para el día 1 no habrá luz ni agua. Así es como se da carpetazo a cincuenta años de un hospital que, lejos de estar en declive, había invertido cinco millones de euros en los últimos años para su rehabilitación y había adquirido recientemente una maquinaria muy costosa que ahora no tiene destino.

Desolador, demoledor, descorazonador son los adjetivos que mejor definen el sentimiento de los trabajadores y pacientes del Instituto de Cardiología de Madrid, el primer hospital público que supo que su destino final era el cierre, como adelantó El Confidencial. A día de hoy, la Comunidad de Madrid, presidida por Ignacio González, se ha blindado y se niega a informarles de cuál será su paradero el día 1 de enero… Y sólo faltan catorce días.