La batalla contra la obesidad infantil para salvar la Sanidad
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EN 2030 SUPONDRÁ EL 16% DEL GASTO SANITARIO

La batalla contra la obesidad infantil para salvar la Sanidad

Los índices de obesidad crecen a pasos de gigante en todo el mundo y las previsiones futuras no son nada halagüeñas. En España, el porcentaje de

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La batalla contra la obesidad infantil para salvar la Sanidad

Los índices de obesidad crecen a pasos de gigante en todo el mundo y las previsiones futuras no son nada halagüeñas. En España, el porcentaje de obesidad y sobrepeso entre los niños de cinco a 17 años se sitúa ya en 28 puntos, una cifra que supera en un 12% la tasa de obesidad media, según los datos aportados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). A pesar de ello, en términos generales el porcentaje de obesos en el país todavía está un punto por detrás de la media de la OECD y es casi la mitad de México, donde un 30% de la población es obesa o Estados Unidos, con un 33,8% (otros informes elevan esta cifra al 35,7%). A la vista de estos datos, la propia OECD ha puesto sobre la mesa la necesidad de implantar políticas de control de una enfermedad que ya considera la pandemia de este siglo.

Sólo en el país norteamericano, el coste sanitario derivado de la atención y cuidado a este tipo de pacientes asciende a 147.000 millones de dólares al año, según los datos manejados por el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC). Los especialistas médicos y nutricionistas recomiendan más medidas preventivas para frenar la expansión de la obesidad.

Algunas de las implantadas por la administración estadounidense se centran en la retirada de comida basura de los centros escolares y en el control de la venta de bebidas isotónicas con alto contenido en azúcar, aunque sin resultados demasiado positivos hasta el momento. Para Jorge Martínez, especialista en nutrición del Instituto Tomás Pascual, la solución no reside en la prohibición, sino en “la prevención a través de la educación porque las medidas impositivas (como las implantadas en EEUU) no tienen efecto si el niño obeso, o más bien su familia, no están realmente concienciados”. De hecho, cuesta creer cómo en España, con una saludable cultura culinaria, como es el caso de la dieta mediterránea, y con una climatología más propensa a las actividades al aire libre para evitar el sedentarismo, la obesidad esté creciendo a un ritmo similar al norteamericano.

La necesidad de una intervención pública

En 2030 se prevé que el 37% de los hombres y el 33% de las mujeres españolas padecerán esta enfermedad, una tendencia que incidirá paralelamente en el coste económico que suponen la obesidad y el sobrepeso, cifrado actualmente en un 8% del total del gasto sanitario, que en dos décadas podría duplicarse si continúa esta tendencia. Martínez pone como ejemplo análogo el tabaco: “Una buena prevención de la obesidad, al igual que en el caso del tabaquismo, ahorra unos gastos fijos en sanidad que se pueden evitar perfectamente si se mantienen unos niveles de calidad de vida aceptables y una correcta nutrición”. Además, la obesidad, al igual que el consumo de tabaco, reduce la esperanza de vida en una media de ocho a diez años.El coste para el sistema sanitario será similar al provocado por el tabaco

El constante repunte del sobrepeso y la obesidad es un fenómeno mundial, del que casi ningún país se salva. Los países más desarrollados son los peor parados, y tras el ranking encabezado por Estados Unidos (33,8%) y México (30%), le siguen Nueva Zelanda, con un 26,5%; Chile (25,1%); Australia (24,6%); Canadá (24,2%) y Reino Unido e Irlanda, ambos países con un 23%. En el lado opuesto de la tabla de los países que forman parte de la OCDE se encuentran Corea del Sur, con un 3,8%; Japón (3,9%); Suiza (8,1%); Noruega (10%) e Italia (10,3%). Estos datos que, no dejan bien parado a casi ningún país, ponen de manifiesto la necesidad urgente de luchar contra esta pandemia desde las administraciones públicas, antes de que sea demasiado tarde y se tengan que afrontar unos costes sanitarios mucho más elevados.

El informe de la International Association for the Estudy of Obesity establece unas claras diferencias de género entre las personas que padecen obesidad en España, concretamente, entre las mujeres el porcentaje es del 14,7%, mientras que en los hombres asciende al 17,3%. En el caso de los menores de 17 años, las diferencias todavía son mucho más acusadas, un 22,9% de niñas frente a un 32,9% de niños.

Dieta mediterránea y ejercicio moderado como prevención

La mayoría de especialistas coinciden en la necesidad de recuperar la dieta mediterránea, que también lleva aparejada, como indica el nutricionista del Instituto Tomás Pascual, “una cierta actividad física. Y es en este punto donde más hay que incidir porque no se trata de hacer deporte, sino solamente de evitar el sedentarismo obligándose a ir caminando al colegio o al trabajo, subir las escaleras andando o que los niños prioricen más sus juegos de toda la vida en lugar de pasar tantas horas delante del ordenador o la videoconsola”.  En 2030 se prevé que el 35% de los españoles padecerán esta enfermedad

Se calcula que los niños activos, aún sin practicar deporte propiamente dicho, queman un 30% más de calorías que los que el resto de niños con un estilo de vida más sedentario. Unos hábitos que los marcarán en el futuro y que se hacen cada vez más necesarios porque con los años ya se tiende a engordar por encima del peso recomendado, por lo que si se acarrea un sobrepeso desde edades tan tempranas, en la vida adulta será casi inevitable caer en la obesidad. Respecto a los hábitos alimenticios, las grasas de peor calidad, como las saturadas, presentes sobre todo en embutidos, bollería industrial o mantequillas, son las primeras que se deben evitar relegándolas a un consumo ocasional, mientras que los hidratos de carbono, las frutas y verduras deben ser los productos más destacados de la dieta.