Consejos para salir adelante en circunstancias negativas
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SOBREVIVIENDO PSICOLÓGICAMENTE AL RESCATE

Consejos para salir adelante en circunstancias negativas

Ansiedad, furia e impotencia. Según la mayor parte de las investigaciones, estos son los tres efectos más claros de una situación económica crítica en las mentes

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Consejos para salir adelante en circunstancias negativas

Ansiedad, furia e impotencia. Según la mayor parte de las investigaciones, estos son los tres efectos más claros de una situación económica crítica en las mentes de los que la padecen. M. Hülya Ünal Karagüven de la Universidad de Marmara (Turquía) describía en un artículo realizado en 2009 de qué forma la incertidumbre sobre el futuro puede afectar nuestra visión del mundo, dando lugar a pensamientos negativos que son muy difíciles de eliminar. Es el gran problema añadido de la situación actual: no sólo debemos enfrentarnos con una situación externa adversa, sino también con sentimientos opresivos que no se corresponden con la realidad.

Recibir continuamente malas noticias nos lleva a dejar de esperar que algo bueno pueda ocurrir. No hay más que revisar las últimas estadísticas del CIS, que señalan que el 33,6% de los españoles creen que la situación seguirá igual dentro de un año y que el 39,1% piensan que irá a peor, para comprobarlo. No es que pensemos que estamos mal –algo en lo que coincide el 90,2% de los encuestados–, sino que se ha perdido la confianza en mejorar, algo que repercute en nuestras expectativas y nuestro comportamiento.

No sólo debemos enfrentarnos con un panorama negativo sino que poco podemos hacer para cambiarlo, lo que crea una mayor ansiedad e incertidumbre, como señalaba en un artículo reciente Vicente Prieto. Según la psicología cognitiva, el ser humano reacciona a coyunturas traumáticas de forma repetitiva. Es decir, cuanto más reciente y duro sea un acontecimiento negativo, más probable es pensar que va a volver  a ocurrir, ignorando todos los factores que indican que no es así. Por ello puede ocurrir que nos sumerjamos en una espiral de negatividad si no dejamos de recibir malas noticias.

El pensamiento irracional

Según cuenta Andrew W. Lo en su artículo Miedo, avaricia y crisis financiera: una perspectiva neurocientífica, la crisis viene determinada por el miedo, causa y consecuencia de la misma. El miedo a lo desconocido es el más fuerte entre todos los posibles, señala, y el más presente en la coyuntura actual, lo que suele derivar en la adopción de decisiones erróneas. El investigador dice que el miedo es un instinto fundamental para el hombre, pero que si es excesivo, puede resultar  peligroso: “Si dejamos que los instintos guíen nuestros actos terminaremos arrepintiéndonos de las respuestas que nuestra amígdala produzca”.

En lugar de malgastar energía en lo que no podemos cambiar, debemos centrarnos en lo que está a nuestro alcancePor su parte, Amalia Pandelica y Iount Pandelica, profesores de la Universidad de Oradea (Rumanía), analizaron de qué manera la crisis ha modificado la conducta de los consumidores y describieron cuatro perfiles diferentes. El más llamativo es el del consumidor en pánico, correspondiente a aquel sector de la población con más probabilidades de perder su trabajo y que cuenta con menos recursos. Según los investigadores, suelen exagerar a menudo las probabilidades de que algo malo ocurra, lo que les lleva a comportarse de manera irracional. Frente a ellos, el consumidor que sigue comportándose de la forma habitual y racional es el que tiene más ingresos.

Los psicólogos llevan décadas estudiando de qué manera podemos evitar estos pensamientos irracionales. A continuación presentamos una lista de aquellas cosas que debemos tener en cuenta si comenzamos a sentir que todo parece ir mal. Debemos evitar que la presión a la que estamos sometidos nos lleve a distorsionar la realidad.

 1.- Céntrate en las cosas que puedas controlar

Si algo caracteriza la actual crisis económica es su aparente carácter de plaga inevitable, contra la que poco o nada puede hacer el hombre común. Nos sentimos desvalidos ante los embates de la bolsa, el mercado y los recortes y pasamos la noche en vela intentando pensar de qué manera podemos revertir la situación. Difícilmente podemos influir en la macroeconomía, así que en lugar de malgastar energía en lo que no podemos cambiar, debemos centrarnos en aquello que está a nuestro alcance. Ello no implica abandonar una actitud idealista, sino convertir tales concepciones en acciones con objetivos definidos.

2.- Que no cunda el pánico

No dejes que el miedo te paralice: busca soluciones. La ansiedad es uno de los estados que más energía absorbe, por lo que nos frenará a la hora de ponernos en marcha. Frente a ella debemos intentar que las dudas sobre nuestro porvenir no sean el tema recurrente de todas nuestras conversaciones, a no ser que tengan como objetivo pedir ayuda a un compañero o buscar una solución concreta.

3.- Limitar el consumo de noticias

Cuando abrimos un periódico debemos recordar que las buenas nuevas apenas son relevantes, por lo que es bastante probable que vayamos a enfrentarnos con una gran cantidad de noticias negativas. Pasar el día enganchado a los medios de comunicación puede provocar que consideremos el mundo como un lugar donde las tragedias se suceden, cuando no es así. Debemos afrontar la información de forma crítica y recordar que no todo son desgracias.

4.- Actúa en tu entorno inmediato

Es el lugar donde nuestros actos pueden tener significado. El trabajo, la familia o los amigos son la base de nuestra satisfacción, ya que es donde podemos recibir una retroalimentación inmediata. Además, contactar con otra gente con problemas semejantes y conseguir ayuda recíproca nos hará sentirnos menos impotentes. Las grandes ideas deben traducirse en acciones efectivas.

5.- Piensa que vendrán mejores tiempos

Debemos mantener en nuestra cabeza la idea de que tarde o temprano, la situación mejorará, y actuar en consecuencia. Pensar que las circunstancias sólo irán a peor provoca que modifiquemos nuestra actitud de manera que viviremos como si nada pudiese cambiar. Si pensamos que sólo nos van a ocurrir desgracias, es más probable que mediante nuestro comportamiento terminemos atrayéndolas.

El pensamiento irracional utiliza la más mínima posibilidad para llevarnos al peor de los escenarios posibles6.- Crea un fondo de emergencia

Quizá no sea el mejor momento para ahorrar, pero es recomendable que, siempre que se pueda, se guarde una parte del sueldo con el objetivo de poder contar con él en caso de necesidad. Resulta útil no sólo desde un punto de vista económico, sino también psicológico, ya que sabremos que podremos contar con un colchón de seguridad si ocurre algo imprevisto.

7.- Nada es blanco o negro

Pensar en términos absolutos puede ser peligroso, ya que un simple tropezón en el camino nos puede hacer caer. Una equivocación en el trabajo no tiene por qué derivar en un despido fulminante, y una mala palabra no tiene por qué acabar con toda una amistad. Todo tiene sus pros y sus contras, y los juicios que realizamos sobre nosotros mismos no deben ser implacables.

8.- No apresurarse en las conclusiones

Es el cuento de la lechera, pero a la inversa. Pensamos que una pequeña dificultad derivará en otra mayor, y que esta dará lugar a otra aún más grande. Poco a poco comenzará a crearse una bola de nieve a partir de una mera anécdota que nos conducirá a concluir que algo terrible va a ocurrir tarde o temprano. En la mayor parte de los casos nunca será así, pero el pensamiento irracional utiliza la más mínima posibilidad para llevarnos al peor de los escenarios posibles. Debemos escapar de estos procesos de pensamiento tóxicos.