ROMA PROHÍBE UN ENSAYO SOBRE ÉTICA SEXUAL

La guerra entre el Vaticano y las monjas norteamericanas

La guerra abierta entre el Vaticano y las comunidades católicas de monjas norteamericanas continúa su escalada ascendente. El último episodio se produjo a comienzos de esta

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La guerra entre el Vaticano y las monjas norteamericanas
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    La guerra abierta entre el Vaticano y las comunidades católicas de monjas norteamericanas continúa su escalada ascendente. El último episodio se produjo a comienzos de esta semana cuando la Santa Sede cargó las tintas en los medios oficiales bajo su control, especialmente Radio Vaticana, contra los escritos de Margaret Farley, una monja perteneciente a la congregación Sisters of Mercy y profesora de teología en la Universidad de Yale. En el informe difundido por la ‘Congregation for the Doctrine of the Faith’ se critican varios de los pasajes recogidos en el premiado ensayo Just Love: A Framework for Christian Sexual Ethics, por entender que contradice la doctrina oficial de la Iglesia en torno a la moral sexual.

    Entre los “muchos errores y ambigüedades” que contiene el ensayo ganador del Grawemeyer 2008 en el apartado de religión –premiado con 200.000 dólares– se incluyen la masturbación, los actos homosexuales, el matrimonio, el divorcio y las segundas nupcias. Afirmaciones como que la masturbación femenina no tendría implicaciones morales negativas porque “puede potenciar las relaciones matrimoniales en lugar de impedirlas” o que la legislación contra la discriminación homosexual “puede ser importante para acabar con el odio, rechazo y estigmatización de gays y lesbianas”, han provocado un “profundo pesar” en el Vaticano. El Vaticano ha acusado a las monjas estadounidenses de estar demasiado centradas en la justicia social

    Como consecuencia se ha prohibido el empleo del polémico libro, en tanto “expresión válida de la doctrina católica, ya sea en el asesoramiento y la formación o en el diálogo ecuménico e interreligioso”, según se recoge en la web de Radio Vaticano. Farley defendió su trabajo alegando que no pretendía imponerse como una enseñanza oficial de la Iglesia. Cuando se enteró de la investigación abierta por la ‘Congregation for the Doctrine of the Faith’ no escondió su temor de que el Vaticano “tergiverse –quizás inconscientemente– los objetivos mi ensayo y la naturaleza del mismo como si fuese una propuesta en contra de la Iglesia y los fieles, en lugar de un texto al servicio de ellos”.

    “Feminismo radical”

    Hace apenas unas semanas el Vaticano ya había publicado otro informe de condena a la ‘Leadership Conference of Women Religious’ (LCWR), la principal organización de religiosas en el país que representa a más de 57.000 monjas, acusándola de promover el “feminismo radical”, al dejar de lado los preceptos contra la homosexualidad y el aborto. Además se llamaba la atención a las hermanas de esta organización por estar demasiado centradas en la justicia social.

    Las reprimendas de la Iglesia católica parecen buscar un mayor eco mediático y social al dirigirse hacia las monjas con más influencia académica y social en las comunidades religiosas, como es el caso de Farley y como lo fue hace un año el de Elizabeth Johnson, afamada teóloga de la Universidad de Fordham. Además, se ha provocado un efecto propagandístico contrario al pretendido, a juzgar por las ventas de Just a love en el portal de Amazon, donde se han multiplicado.

    La venganza de Ratzinger

    El primer enfrentamiento entre las monjas estadounidenses y la congregación por la doctrina de la fe se remonta a 1979 cuando la hermana Theresa Kane, presidenta por aquel entonces de la LCWR, pronunció un breve discurso de bienvenida al recién proclamado Papa Juan Pablo II donde pedía la igualdad de género dentro de la Iglesia y que se reconsiderase la inclusión de las mujeres en la jerarquía eclesiástica. Unas palabras que no debieron gustar nada al prefecto que unos años después nombró el Papa para la ‘Congregation for the Doctrine of the Faith’, Joseph Ratzinger.Las monjas dicen que las acusaciones no tienen fundamento y son el resultado de un proceso carente de trasparencia

    La batalla emprendida contra las monjas estadounidenses se ha intensificado desde que la ‘fumata blanca’ elevó a Ratzinger al papado. Sin embargo, las reacciones de apoyo a las monjas no se están haciendo esperar. El consejo de la LCWR, presidido por la hermana Pat Farrel, tampoco parece que vaya a claudicar después de emitir un comunicado donde plantean una oposición frontal al control del Vaticano tras anunciar una investigación de sus cargos. “Las acusaciones no tienen fundamento y son el resultado de un proceso defectuoso carente de trasparencia. Por otra parte, las sanciones impuestas son desproporcionadas con respecto a las preocupaciones planteadas y han causado escándalo y dolor en toda la Iglesia, creando una mayor polarización en su seno”, concluye el comunicado.

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