El ruido, el riesgo para la salud más ignorado, causa enfermedades graves
PUEDE PROVOCAR LA MUERTE

El ruido, el riesgo para la salud más ignorado, causa enfermedades graves

Nadie es inmune al ruido. Aunque aparentemente nos adaptamos ignorándolo, la verdad es que el oído siempre lo capta, y el cuerpo siempre reacciona, a veces

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El ruido, el riesgo para la salud más ignorado, causa enfermedades graves
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    Nadie es inmune al ruido. Aunque aparentemente nos adaptamos ignorándolo, la verdad es que el oído siempre lo capta, y el cuerpo siempre reacciona, a veces con extrema tensión. Científicos, expertos y numerosos organismos oficiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comunidad Económica Europea (CEE) o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otros, han declarado de forma unánime que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud. Estos perjuicios varían desde trastornos puramente fisiológicos, como la pérdida progresiva de audición –considerado una desventaja social severa, hasta los psicológicos, al producir una irritación y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana, tanto en el rendimiento laboral como en la relación con los demás.

    El ruido con niveles superiores a los 80 decibelios puede aumentar la agresividad

    El reconocimiento del ruido como un peligro para la salud es reciente y sus efectos han pasado a ser considerados un problema sanitario cada vez más importante. Más de la mitad de los ciudadanos europeos vive en entornos ruidosos y un tercio soporta niveles de ruido nocturnos que perturban el sueño. En Estados Unidos, en 1990, cerca de 30 millones de personas fueron expuestas diariamente a un nivel del ruido profesional diario por encima de los 85 decibelios (dB), mientras que en Alemania y otros países desarrollados lo soportaron entre el 12 y el 15% de las personas empleadas.

    La exposición prolongada al ruido, ya sea en la vida cotidiana o en el puesto de trabajo, puede causar problemas médicos, como hipertensión y enfermedades cardíacas. El ruido puede afectar adversamente a la lectura, la atención, la resolución de problemas y la memoria. El ruido con niveles por encima de 80 dB puede aumentar el comportamiento agresivo. Además parece haber una conexión entre el ruido comunitario y ciertos problemas mentales debido a la demanda de tranquilizantes y somníferos.

    El diario americano The Wall Street Journal publica la historia personal de A.J. Jacobs, un padre de familia que cuando fue a cenar a un restaurante con sus tres hijos se dio cuenta del ruido insoportable que nos rodea. Relata: "el silbido de la salsa de soja en la parrilla, el aumento de volumen de las conversaciones de la gente y nuestros hijos pequeños, cada uno con una trompeta de plástico haciendo un ruido tan fuerte, resulta insoportable".

    Los que trabajan con ruido padecen más problemas cardiacos

    Sólo hace falta estar una hora escuchando atentamente para darse cuenta del ruido que nos rodea. El sonido de los mensajes de móvil, los aviones sobrevolando a baja altura, las obras, los coches, los cláxones… La contaminación acústica no llama la atención en una lista de enfermedades, pero algunos de los afines a la causa llevan años levantando sus voces contra el ruido. Una de ellas es Arline Bronzaft, profesora emérita de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, que desglosa los problemas derivados del ruido.

    Un experto estima con alarmismo que el ruido puede ser el causante de 45.000 muertes al año por ataques cardiacos

    ¿Cuál es el problema más grave del ruido? "La más obvia es la pérdida de audición", asegura la Dra. Bronzaft a The Wall Street Journal. Alrededor de 26 millones de estadounidenses la sufren a consecuencia del ruido, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. El ruido también tiene un efecto sorprendentemente potente en nuestro nivel de estrés, el sistema cardiovascular y la concentración. En el Paleolítico, un ruido fuerte significaba una amenaza, así que el ruido provocaba (y lo sigue haciendo) la liberación de la hormona del estrés –cortisol–,  que aumenta la presión arterial.

    Una universidad británica demostró que las personas que trabajan en entornos ruidosos sufren de dos a tres veces más problemas cardiacos que las que por el contrario trabajan en ambientes silenciosos. Para demostrarlo, estudiaron el caso de 6.300 trabajadores. Un trabajador de la OMS estima con cierto alarmismo que la tensión inducida por el ruido puede causar 45.000 muertes al año por ataques cardiacos.

    El ruido también causa estragos en el cerebro. La Dra. Bronzaft midió los decibelios en la escuela pública de Washington Heights (en Manhattan) y publicó el estudio en la revista Environment and Behavior en 1975. Algunas de las aulas directamente estaban encima de una red de metro y cada cinco minutos los estudiantes escuchaban el traqueteo de algún tren. Otras clases estaban en el lado opuesto del edificio, lejos del ruido. ¿La diferencia? En sexto de primaria, los niños del lado ruidoso estaban casi un año retrasados. Desde entonces, sus conclusiones sobre los efectos de la concentración de ruido se han visto respaldados por muchos otros estudios, tanto para los estudiantes como para los adultos.

    Estamos rodeados de ruido prescindible

    Después de reunirse con la Dra. Bronzaft, Jacobs se comprometió a bajar el volumen de su propia vida. Empezó por la habitación de sus hijos. "Durante media hora puse cinta adhesiva en los altavoces de plástico de todos sus juguetes electrónicos", relata. "¿Qué estás haciendo, papá?" le preguntó su hijo Zane. "Sólo arreglar los juguetes rotos", le mintió con sutileza. Fue un éxito rotundo, al menos desde el punto de vista de Jacobs. Todavía se puede escuchar la melodía de los juguetes pero suenan como si estuvieran sumergidos en una bañera.

    Los niveles de decibelios por encima de 85 pueden dejarte sordo

    El siguiente paso: protección para los oídos. Jacobs se puso tapones en los oídos durante una semana, pero le pareció muy incómodo, por lo que los sustituyó por unos auriculares. "En un viaje en avión a Atlanta me los puse, hice clic en el interruptor de encendido y bueno, el mundo no se silenció pero los auriculares hicieron bajar el volumen de un 10 a un 7. Tuve una especie de sensación de ensueño, de útero", asegura.

    Durante las siguientes semanas, Jacobs empezó a usar unos auriculares cada vez más grandes. "Mi esposa, Julie, sigue siendo escéptica a que los lleve pero me pidió un medidor de decibelios que ahora lleva a todas partes", dice. Los niveles de decibelios por encima de 85, como el sonido de una cortadora de césped, pueden causar pérdida de audición permanente. La rabieta de un niño registra 91 y un convoy al entrar en la estación de metro llega a los 110.

     

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