Cómo dejar atrás la angustia y la depresión gracias a la creación artística
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LA ARTETERAPIA RESUELVE CONFLICTOS EMOCIONALES

Cómo dejar atrás la angustia y la depresión gracias a la creación artística

Las dificultades de tratar a pacientes con enfermedades mentales o problemas de conducta han avivado la imaginación de los médicos. En los últimos años, numerosas disciplinas

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Cómo dejar atrás la angustia y la depresión gracias a la creación artística

Las dificultades de tratar a pacientes con enfermedades mentales o problemas de conducta han avivado la imaginación de los médicos. En los últimos años, numerosas disciplinas han surgido de ámbitos inimaginables hace un siglo para ayudar a la curación de los enfermos. La pintura, los colores y las texturas son un buen ejemplo de ello, en lo que se conoce como arteterapia.

Esta novedosa disciplina se imparte por profesionales asistenciales que se han formado en este ámbito, ya que a pesar de lo superficial del término, existe una estricta metodología, que se basa la psicoterapia analítica de grupos, las psicoterapias dinámicas, la teoría del arte contemporáneo, y un marco terapéutico definido.

Aunque esta disciplina tiene más de 70 años de tradición, en España no está tan extendida. En el otro extremo están los países anglosajones como EEUU o Reino Unido, y otros como Brasil, Alemania, Israel o Italia, donde los profesionales participan en equipos multidisciplinares de centros públicos y privados.

Según la ATE (Asociación Profesional Española de Arteterapeutas), a la hora de acudir a un profesional de este tipo hay que tener en cuenta que debe haber cursado un Máster especializado en la disciplina y que esté reconocido por la propia asociación. Normalmente, suelen ser los hospitales, los centros de salud mental, los centros educativos y de ámbito social y algunas asociaciones de enfermos los lugares idóneos para recibir este tipo de tratamientos.

La arteterapia supone una herramienta idónea para facilitar la expresión y resolver conflictos emocionales o psicológicos.

Ésta, además, está especialmente indicada en numerosas dolencias como alteraciones psíquicas (síndrome de Down, autismo, Alzheimer o anorexia); en problemas sensoriales, físicos o de adaptación social; en enfermedades prolongadas o terminales, en problemas de carácter social (violencia doméstica, niños con problemas, adolescentes conflictivos, refugiados, inmigrantes o reclusos); y en dificultades ocasionales como la ansiedad, la depresión, la inestabilidad emocional, control del estrés y refuerzo de autoestima.

Eva Marxen, arteterapeuta y escritora del libro Diálogos entre arte y terapia (Editorial Gedisa), explica que primero hay que seleccionar los materiales de trabajo según el grupo al que se esté tratando, ya que de no hacerse bien sería contraproducente para el paciente. “Con adolescentes con problemas conductuales o con gente que sufre muchas privaciones a nivel social sería horrible ofrecer los materiales sin límites”, asegura Marxen.

Análisis del proceso creativo y del resultado final

Esta profesional comenta que ella estructura el proceso en función de los materiales. Por ejemplo, primero suele realizar collages porque tienen la ventaja de que se crean con imágenes preexistentes de revistas o periódicos lo que quita el miedo a pacientes que tienen problemas para ponerse a imaginar un dibujo.

“Me ha pasado trabajando con adolescentes con enfermedades mentales en un hospital de día. Muchos tenían problemas de depresión graves y tenían un miedo brutal de empezar porque tenían un super-yó muy cruel y pensaban que todo lo que hacían se iba a juzgar de manera terrible”, da a conocer Eva Marxen.

La arteterapia no es una escuela de arte. El resultado final no debe tener ningún valor pictórico, sino que debe hacer ver al profesional y al propio enfermo cómo es realmente el individuo para poder trabajar en sus problemas, ya que es bastante eficaz para poder "hablar" indirectamente de las relaciones sociales. También hay que tener en cuenta el proceso creativo, que revela la poca tolerancia o la frustración de los enfermos y que, a veces, puede durar meses.

La arteterapeuta comenta que en algunas ocasiones se puede realizar el análisis del proceso creativo mediante el distanciamiento estético, en tercera persona para poder respetar la defensa del paciente. Para hacer esta explicación hay que tener en cuenta el contexto de la persona, la utilización de materiales e, incluso, los colores utilizados.

Para entender todo el proceso hay que conocer de cerca el origen de la disciplina. Diálogos entre arte y terapia es un buen ejemplo para saber más de la materia, ya que se extiende desde los precursores hasta la actualidad dando a conocer los trabajos más importantes e, incluso, hablando de la influencia que tuvieron las creaciones de los enfermos mentales en el Arte Moderno.

También las aplicaciones de la arteterapia muestran ejemplos de las mejoras conseguidas en este campo. Cuenta, por ejemplo, cómo una paciente psicótica pudo plasmar y cambiar las narrativas de sus traumas infantiles en el arte.

Entre otros casos, Marxen explica cómo grupos de adolescentes consiguieron en este ámbito una forma creativa de contención terapéutica a partir de la que consiguieron canalizar sus conductas disruptivas en formas más constructivas de expresión

Además, alude a terapias individuales y da a conocer cómo mujeres inmigrantes se han beneficiado de la disciplina, ya que no les habían servido tratamientos verbales y la arteterapia ha contribuido a mermar su situación de exclusión social.