Ecofatiga o el cansancio de los ciudadanos ante la responsabilidad ecológica
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ALGUNOS ESPACIOS PÚBLICOS PRODUCEN 'INFRAESTIMULACIÓN' SOCIAL

Ecofatiga o el cansancio de los ciudadanos ante la responsabilidad ecológica

La proliferación de mensajes alarmistas apelando a la responsabilidad ecológica está provocando una conducta de saturación mental en la sociedad que genera una respuesta de carácter

Foto: Ecofatiga o el cansancio de los ciudadanos ante la responsabilidad ecológica
Ecofatiga o el cansancio de los ciudadanos ante la responsabilidad ecológica

La proliferación de mensajes alarmistas apelando a la responsabilidad ecológica está provocando una conducta de saturación mental en la sociedad que genera una respuesta de carácter contrario: los ciudadanos se desenganchan y rebajan su conciencia ambiental.

Es la llamada "ecofatiga", explica el catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio Corraliza, en una entrevista con EFEverde, en la que afirma que, ante "el cansancio ecológico", la población se desentiende del discurso ambiental persuasivo.

La ecofatiga, añade Corraliza, no es un argumento para que pierdan importancia los problemas ambientales sino una razón para cuidar las campañas de información ambiental y controlar el uso de elementos alarmistas. Sin embargo, el catedrático no duda en reconocer que a los españoles nos "asustan y mucho" los problemas ambientales en general y la contaminación en particular: esta tiene síntomas visibles y los ciudadanos se sienten afectados en demasía.

En su discurso, los políticos desplazan la responsabilidad ambiental a los ciudadanos, consiguiendo que la ecofatiga aflore en ellos como un exceso de "hiper-responsabilización" y, como resultado final, se despreocupan de los problemas ambientales.

Por eso, afirma, se deben promover hábitos ecológicos que lleven consigo una estrategia de acción, una motivación y que faciliten la actuación ambiental sin complicaciones.

Para Corraliza, "las personas no pueden estar permanentemente con miedo", y desastres de gran envergadura, se terminan superando ya que el uso de recursos alarmistas puede tener un efecto muy incisivo en una primera fase, pero a la par produce una saturación muy rápida. Es el caso de Fukushima, el accidente nuclear de Japón fue un suceso de dimensiones enormes, pero "¿quién habla hoy de ello?"

Durante un accidente nuclear -ha continuado- lo que se busca es la gestión del desastre y saber por qué ha ocurrido, en Fukushima el debate hay que centrarlo en si la energía nuclear está preparada para aguantar un terremoto, y si no fuera así se elimina.

En cuanto a espacios públicos y vida urbana, dos términos que considera "complementarios", el psicólogo opina que los espacios públicos son "el indicador más importante de la calidad de vida urbana" y se decanta por ciudades pensadas para el encuentro donde el espacio funcional no puede eliminar al usuario.

La plaza junto a la Torre Picasso en Madrid es, para Corraliza, un ejemplo de plaza "dura, sin vegetación y espacios diferenciados", donde ha costado mucho esfuerzo convertirla en lugar de convivencia. Otras zonas como Sanchinarro o los nuevos PAU periféricos, con espacios públicos dentro de las urbanizaciones, producen una situación de "infraestimulación social", la escasa vida de barrio da lugar a un espacio que los expertos llaman de urbanismo defensivo: no hay lugares de encuentro casual.

Sin embargo, apuesta por espacios nuevos como Madrid Río ya que al ser un parque de tendencia lineal tiene muchos residentes en las distintas áreas que lo pueblan, dando lugar a una gran convivencia social.

Corraliza ha determinado las claves para la ciudad europea del futuro, una ciudad que a su juicio, se va a tener que "parcelar", ya que es insostenible los modelos actuales de ciudades encajonadas en vías de circunvalación. "A una ciudad se la quiere y mucho, hay una especial vinculación con el espacio donde se vive", sentencia