Ver para emprender con éxito
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Ver para emprender con éxito

Probablemente lo más difícil a la hora de montar una empresa es dar con la idea de negocio que dé dinero. Son muchos los negocios que

Probablemente lo más difícil a la hora de montar una empresa es dar con la idea de negocio que dé dinero. Son muchos los negocios que fracasan porque no había clientes para su producto, o no sabían hacer lo que el mercado quería comprarles. Ver cuál es tu nicho exacto es más difícil de lo que parece.

La primera razón por la que los empresarios, los nuevos emprendedores y los ejecutivos de siempre carecen de una buena visión de negocio es que no le dedican suficiente tiempo. El emprendedor tiene prisa por ponerse en marcha y el directivo está todo el día apagando fuegos corporativos.

La segunda razón que impide ver con claridad las oportunidades de negocio es la falta de hambre, o dicho de otro modo, la financiación fácil. Dicen que los mejores planes de negocio se generan en épocas de poca liquidez porque sus promotores deben afinar muchísimo el planteamiento antes de convencer a inversores más cautos que de costumbre.

La época de abundancia que hemos despedido en España ha sido testigo del desarrollo de muchos proyectos en las grandes empresas que no han dado dinero. Aunque la crisis financiera les haya podido quitar recorrido, muchos de estos proyectos eran más de lo mismo. Era tan fácil aprobar los presupuestos internamente que se lanzaban muchos temas inmaduros o poco creativos. Eso sí, con mucho marketing, bombo y platillo.

El dinero en el bolsillo

El hambre agudiza el ingenio, y el dinero quema los bolsillos de muchos emprendedores. Fue lo que más me llamó la atención cuando hice un plan de negocio para montar un modelo de retail de ropa interior hace ya tiempo: la cantidad de tiendas que se montaban porque los dueños tenían dinero, no porque fuesen rentables.

La tercera razón que limita la visión del empresario es que no hace suficiente networking. Esto vale para los emprendedores, pero también para los altos directivos, y en particular las directivas, según un estudio de Herminia Ibarra, profesora de Insead, que decía que las mujeres eran percibidas como peores en la capacidad de generar visión de negocio.

Los emprendedores que no dedican tiempo a contactar y tomarse cafés con gente creativa desarrollan planteamientos cegatos. No integran el conocimiento y las ideas de otras personas en su propia reflexión, y por ello lo que sale de sus lindas cabecitas -- las de ellas y las de ellos – es limitado y poco informado.

El networking también es clave para testar la idea de negocio. Muchos emprendedores esconden su idea celosamente para que nadie se la copie, pero al hacerlo están impidiendo que las preguntas y las reacciones de los demás les provoquen a mejorar su visión. Salir a contar tu idea a un montón de posibles competidores es una forma barata de hacer un estudio de mercado. Si ninguno te compra la idea es que no vas a ganar tanto dinero como creías. O que te has equivocado de mercado.

La visión del negocio

Copiar ideas es fácil, pero implantarlas no. Aunque alguien pueda querer robarle la idea a un compañero, tendrá que chuparse la inversión necesaria para ejecutar el producto o servicio, para desarrollar la clientela y para cobrar a tiempo.

Y es que tener visión de negocio no consiste solamente en tener una buena idea. La historia está llena de gente que tuvo ideas buenísimas que no llegó a implantar. Por eso el dinero y la fama se la llevó otro. Porque el que la implanta es el que la historia recuerda.

Tienes que dar con una idea que se adapte muy bien a lo que tú sabes hacer mejor que nadie. La misma idea ejecutada por dos emprendedores diferentes se plasma en dos realidades distintas. Los plazos, los detalles, o los costes seducen a unos clientes y dejan indiferentes a otros. Hay muchísimas formas de dar vida a una buena idea. Tienes que dar con la que te da ventaja sobre los demás.

Tener visión de negocio significa tener muy claro quién es tu cliente y por qué querrá gastarse su dinero contigo en lugar de otro. Por ello merece la pena dedicar varios meses a formular el cóctel exacto de ingredientes.

Si crees que tienes buena visión, ponla por escrito y contrástala con 10 personas cuyo criterio respetes. Qué cambiarían y qué mejorarían. Escribe sus respuestas sin defenderte ni quejarte, y déjalo todo reposar un par de semanas. Luego vuelve a escribir tu nueva visión y comprueba en qué ha mejorado con respecto a la anterior.

Y ya sabes…dicen que “El éxito llega al sexto café”…¡ja,ja!! Creo que tendrás que beberte más de seis. Haz buen networking y usa cada encuentro para enriquecer tu visión de las oportunidades. Hay muchas, te lo aseguro.

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