Nuevas formas de atajar la depresión: alternativa farmacológica al Prozac

La depresión afecta a cuatro millones de españoles, según datos de 2006, un 10% de la población. De esta cifra, dos terceras partes son mujeres. Se

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Nuevas formas de atajar la depresión: alternativa farmacológica al Prozac

La depresión afecta a cuatro millones de españoles, según datos de 2006, un 10% de la población. De esta cifra, dos terceras partes son mujeres. Se trata de una enfermedad por la que las personas mantienen un estado de ánimo pesimista y desesperanzado. Las motivaciones desaparecen y, en los casos más graves, se tiende a la autodestrucción. El tratamiento se basa tanto en los fármacos como en la psicoterapia. En el plano farmacológico, desde los años 90 se ha estado tratando este mal aumentando la serotonina, una sustancia química con la cual se comunican las neuronas o neurotransmisor. La marca comercial más conocida ha sido Prozac. Sin embargo, algunas personas no han respondido del todo a este tratamiento.

Por ello, un grupo de investigadores, encabezado por el catedrático del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares Cecilio Álamo, han conducido sus trabajos en depresión y otros trastornos neuropsiquiátricos no en la serotonina sino en la nonadrenalina, otro neurotransmisor. La molécula descubierta es la reboxetina, comercializada en España como Irenor.

El resultado de las investigaciones pueden leerse en el libro Modulación Noradrenérgica en la fisiopatología y terapéutica de la depresión: una visión actual, una obra esponsorizada por el laboratorio madrileño Juste SAQF. El texto resulta una revisión del conocimiento del funcionamiento del sistema nervioso central y del papel desempeñado por la nonadrenalina. “La depresión tiene que ser tratada tanto por las vías farmacológicas como por la psicoterapia”, explica a El Confidencial Cecilio Álamo, “nuestra alternativa es esta”. El doctor Álamo recuerda que “los fármacos son, por tanto, fundamentales y los pacientes diagnosticados con depresión no deben dejar el tratamiento hasta un año después de haber mejorado”.

Síntomas y el papel de la atención primaria

El especialista afirma que hay personas más vulnerables a este trastorno, como las aquejadas por hipertensión o diabetes. Incluso existe cierto componente hereditario. En otras ocasiones, viene provocada por una situación traumática como la pérdida de un familiar, un accidente de tráfico, etcétera. Los casos más graves son las depresiones endógenas, cuya causa nada tiene que ver con una situación vivida sino que viene de un estado de melancolía permanente.

Los primeros síntomas son un estados de tristeza vital y la anhedonia, la pérdida de sentir placer en las actividades que antes sí lo causaban. “Estas personas se enclaustran en casa y se encaman”, explica Cecilio Álamo, “pero también es característica la ansiedad. Depresión y ansiedad son la brasa y la llama”. Otros signos son los cambios de sueño y de apetito, sea por exceso o por defecto.

Cuando el familiar detecta estos signos de alarma, debe acudir al médico de cabecera. “El facultativo de atención primaria está perfectamente capacitado para tratar los casos más comunes de depresión”, continúa Álamo, “y si se complica mandará el paciente a psiquiatría. Pero hay que romper una lanza por el trabajo que realiza la atención primaria, pese a estar sobrecargada de trabajo”.

Alma, Corazón, Vida
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