Un estudio con monjas revela las bondades de la cerveza
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Un estudio con monjas revela las bondades de la cerveza

Un estudio realizado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Universidad de Valencia demuestra que los efectos antioxidantes de

Un estudio realizado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Universidad de Valencia demuestra que los efectos antioxidantes de la cerveza, contenidos en uno de sus ingredientes, el lúpulo, pueden prevenir las enfermedades relacionadas con la edad avanzada. El trabajo fue expuesto en rueda de prensa por Victoria Valls, coautora del mismo, y Jesús Román Martínez, director del SEDCA.

Para la realización del estudio se trabajó con un grupo de cincuenta monjas de clausura a las que durante 45 días se les dio de beber cerveza sin alcohol, una bebida que gran parte de ellas no había probado nunca pero que "gustó a todas". Los resultados del estudio permitieron comprobar que el lúpulo, ingrediente imprescindible que confiere el sabor amargo a la bebida fermentada, hace que disminuya el daño oxidativo del cuerpo, que es el que hace envejecer, y reduce los niveles de colesterol total.

Valls explicó que la investigación confirma, en contra de lo que se ha defendido habitualmente, que los componentes saludables de la cerveza no residen tanto en el alcohol como en los ingredientes antioxidantes de la misma. A este respecto, aseguró que tanto la rubia con alcohol como la que no lo tiene producen el mismo efecto en el cuerpo humano, y la única diferencia reside en que la primera se manifiesta antes en la sangre, con una diferencia de cerca de quince minutos.

El lúpulo favorece la disminución de los parámetros de inflamación y reduce los niveles de proteína C reactiva, lo cual la hace proclive a mermar la posibilidad de patologías cardiovasculares. La investigadora comentó los efectos positivos del consumo moderado, que cifró en unos dos o tres vasos al día, dentro de una dieta equilibrada, y aseguró que no tiene importancia el tipo de cerveza que se consuma, ya que la negra, rubia y la sin alcohol causan reacciones "muy similares".

No obstante, Valls matizó que los efectos del producto no son iguales para cada persona, ya que influyen factores como la edad, el tabaquismo, el sexo, la menopausia y las enfermedades agudas. Además del lúpulo, la cerveza contiene diferentes sustancias antioxidantes, entre ellos carbohidratos que actúan como azúcares reductores, vitaminas del grupo B y ácido fólico procedentes de la malta.