ya a la venta por 320 euros

48 horas con la Nintendo Switch: esta es la consola que llevabas años esperando

Es mitad sobremesa y mitad portátil, viene con un juegazo (el nuevo 'Zelda') y no se parece a nada a lo que hayas jugado hasta la fecha. Sí, nos hemos enamorado

Foto: Es un poco aparatosa, pero la Switch es bastante manejable en modo portátil.
Es un poco aparatosa, pero la Switch es bastante manejable en modo portátil.

Nintendo ha vuelto. Y lo ha hecho por la puerta grande. La Switch, ese híbrido entre consola de sobremesa y portátil, es una de las piezas de 'hardware' más estimulantes que hemos podido probar en la industria del videojuego durante los últimos años. Y eso es decir mucho. Tras el fracaso comercial de Wii U y el agotamiento del modelo iniciado con Wii, a los nipones no les tocaba otra que reinventarse. Pero si existe una firma capaz de hacer eso, un equivalente a Madonna en formato videojueguil, esa es Nintendo.

En Teknautas, ya habíamos tenido la oportunidad de probar la Switch unas semanas atrás. Las sensaciones fueron buenas, como lo eran las primeras impresiones cuando se anunció la consola y se confirmó que Nintendo estaba detrás de ese híbrido entre consola de sobremesa y portátil. Ahora, tras unos días de prueba y pese a lo exiguo de su catálogo (solo hemos podido probar el nuevo 'Zelda', que tiene una pinta inmejorable), todas nuestras sensaciones se han confirmado: la consola tiene un enorme potencial que se debería desplegar a lo largo de estos años si el catálogo acompaña. En otras palabras: sobre el papel todo es muy bonito, pero ahora hace falta confirmarlo donde realmente cuenta, en la pantalla.

Vayamos por el principio. Switch desprende, en cierta medida, un aroma a vieja escuela. No precisamente por su propuesta, que es completamente nueva en esta industria, sino por lo sencillo que resulta sacarla de la caja y ponerse a jugar. Ni siquiera hace falta conectarla a la televisión. Basta con adaptar los dos mandos, llamados 'joy con', a los laterales de la pantalla para comenzar a jugar. Tras unos brevísimos pasos previos, la máquina está lista para arrancar. En la versión que nos ha llegado, no fue posible actualizar el 'firmware' de primeras, pero lo hemos hecho durante estas primeras horas y, atentos al dato, el proceso no ha durado más de 30 segundos. Una bendición comparado con las horas que se pasó Wii U actualizándose antes de poder jugar la primera partida.

Se puede jugar a la Switch en el metro, aunque no la recomendamos para viajes cortos.
Se puede jugar a la Switch en el metro, aunque no la recomendamos para viajes cortos.

Pero Nintendo se empeña en vender Switch como una consola de sobremesa con corazón de portátil. Quitando el 'marketing', viene a decirnos que es un dos en uno más centrado en el juego tradicional pero que te permite sacarlo a la calle. Y si en algo hay que quitarse el sombrero con la consola es en la facilidad que da al usuario para pasar de uno a otro modo. La instalación de todos los componentes (la base de la que sale el cable de corriente y el hdmi) solo dura unos minutos y la transición entre el modo de sobremesa y el portátil tarda todo lo que se emplee en trasladar los 'joy con' desde la base que hace las veces de mando tradicional hasta los laterales de la tableta.

El tiempo de transición es tan rápido que en las primeras ocasiones te va a sorprender. Pero lo que de verdad consigue la consola, y en nuestro caso todavía nos está costando mucho adaptarnos todavía a ello, es diluir esa barrera entre jugar a la manera tradicional y hacerlo en cualquier lugar, no ya de casa, sino de la calle o del transporte público.

La versión en rojo y azul es especialmente resultona. (J. E.)
La versión en rojo y azul es especialmente resultona. (J. E.)

Por ejemplo, tengo muy claro que la televisión es el lugar donde juego al 'FIFA', a 'Skyrim' o a 'The Last Guardian'. Y que el móvil, que se ha convertido en un compañero inseparable de fatigas, es un formato ideal para juegos que están diseñados para ello, ya sea 'Hearthstone' o un 'Animal Crossing' en una 3DS. Con Switch, esa frontera se borra: te la puedes llevar al baño en un momento de apuro o aprovechar los ratos muertos en transporte público.

Este último punto puede ser algo controvertido. Estamos ante una consola que es algo más grande que una PlayStation Vita (la pantalla de la Switch tiene el tamaño aproximado de la última portátil de Sony), por lo que sacarla para viajes muy cortos, algo que sí haríamos con el móvil, parece fuera de lugar. Incluso algunos juegos, el mismo 'Zelda' que hemos probado, te piden sesiones de juego un poco más largas. Quizá cuatro o cinco paradas de metro no te den para disfrutar el juego, pero esas personas que tienen trayectos de entre media hora y una hora al día en transporte público agradecerán poder dedicar esa ventana a juegos que, hasta la fecha, solo estaban disponibles frente al televisor y sentado en un sofá.

En el fondo, la idea de Switch no se aleja de lo que en cierta manera apuntaba Wii U. Que el mando tuviera una gran pantalla que permitiera darle cierta independencia de la consola en sí. Esta vez, la consola 'es' el mando y para mi sorpresa, he pasado más tiempo jugando con ella en modo portátil que en mi tradicional habitación dedicada a los juegos con una tele de tamaño generoso. Si esta actitud ha sido fruto de la novedad, es algo que solo el tiempo podrá resolver.

Los mandos: tres en uno

No nos referimos al famoso desengrasante, sino que los 'joy con' se pueden utilizar en hasta tres formatos diferentes. Pegados a lado y lado de la tableta en modo portátil, en un soporte de plástico para convertirlos en un controlador tradicional, y cada uno de ellos por separado en juegos muy concretos. En nuestra experiencia, hemos probado los dos primeros, mientras que la tercera modalidad, pensada para títulos de minijuegos al estilo '1-2-Switch', la pudimos catar en nuestra prueba con la consola unos meses atrás.

Los dos 'joy con' caben sobradamente en la palma de tu mano. (J. E.)
Los dos 'joy con' caben sobradamente en la palma de tu mano. (J. E.)

En sus dos formatos más tradicionales, los mandos tienen sus pros y contras. Se echa de menos, una vez más, y ya van unas cuantas, que Nintendo incluya gatillos analógicos que solo respondan a dos 'inputs' en contraposición con los gatillos que podemos encontrar en los mandos de PlayStation o Xbox. La pérdida de la tradicional cruceta, la primera en una consola de sobremesa desde NES, también se echa de menos, aunque la propia filosofía de la consola ha obligado a los nipones a dejársela por el camino.

Puede parecer poco ergonómico, pero el mando en este formato es cómodo como para jugar con él en sesiones largas. (J. E.)
Puede parecer poco ergonómico, pero el mando en este formato es cómodo como para jugar con él en sesiones largas. (J. E.)

Quizá más sorprendente es el rendimiento del mando con el soporte. De buenas a primeras, y vista la foto sobre estas líneas, no parece que vaya a ser un controlador cómodo. Con mi compañero Sergio Ferrer lo hemos discutido en más de una ocasión: después de que Sony y Xbox hayan clavado las líneas maestras de lo que debe ser un controlador, no es necesario salirse por la tangente. Steam y su Controller son un buen ejemplo.

Pese a ello, el mando surgido de la unión de una base junto a los dos 'joy con' (y que, echándole mucha imaginación, parece un perrete) no es especialmente incómodo. Es más, pasados unos minutos, te has olvidado del mismo, que es lo mejor que se puede decir de un mando. Ojalá se pudiera decir lo mismo de los gatillos.

Pocos juegos y batería escasa

¿Qué pegas tiene Switch? Quizá la más importante sea la batería de la tableta y se podría argumentar que el catálogo es algo escaso. Nintendo, una vez más, ha querido remarcar que no estamos ante una consola portátil sino ante una sobremesa que se puede sacar a la calle y llevar contigo allá donde quieras. Sí, sobre el papel es una definición muy bonita, pero a la hora de la verdad se queda algo corta. Una partida a 'Zelda' de tres horas nos ha bastado para exprimirla hasta el final, y aunque Nintendo asegura que algunos juegos podrán llegar hasta las seis horas de vida útil, es una afirmación que, por el momento, hay que coger con pinzas.

Otro aspecto controvertido es el catálogo de salida de la consola. En este 2017, se espera que aparezca un nuevo 'Super Mario' ('Odissey', que no cataremos hasta los últimos compases del año) y en cuestión de semanas debería ver la luz una versión actualizada de 'Mario Kart 8'. Parecen pocas novedades de peso (junto a 'Splatoon 2' o 'Arms') para convencer al usuario indeciso.

Mucho se ha hablado del catálogo de la consola en comparación con PS4 o Xbox One, aunque algunas voces han recordado que no hace tanto, en los tiempos de NES, Super Nintendo o Nintendo 64, las consolas llegaron a la calle con un catálogo exiguo. ¿Qué significa para el usuario que haya tan pocos juegos de salida? Que la paciencia es su mejor aliado. Estos primeros meses, por lo menos hasta la llegada del periodo navideño, servirán para ver qué ruta toma Switch y que juegos se anuncian de cara a 2018.

¿Me la compro?

Pero que el catálogo sea ínfimo no implica que no debas correr a comprártela. Si eres un enamorado de Nintendo, Switch es el tipo de consola que te volverá a congraciar con el fabricante nipón. Y si además eres un enamorado de 'Zelda', deberías saber que las primeras críticas no han sido excepcionales sino que lo han puesto por las nubes, con varias webs especializadas tildándolo del mejor título de la franquicia jamás creado, por encima incluso de 'OCarina of Time'.

El 'joy con' abandona la tradicional cruceta por primera vez desde la NES. (J. E.)
El 'joy con' abandona la tradicional cruceta por primera vez desde la NES. (J. E.)

En nuestro caso, creemos que puede ser algo pronto para hacerse con una Switch salvo que lo tengas muy claro o que sepas que vas a amortizarla de salida con 'Zelda' ahora, 'Mario Kart' en unos meses y el próximo 'Super Mario' en Navidad. En ese caso, deberías hacerte con una de cabeza.

Parece casi imposible hacer un pronóstico del funcionamiento comercial de Switch en el mercado. La consola lo tiene todo para ganarse al jugador: tiene un precio razonable (320 euros), funciona de maravilla tanto en modo portátil como en sobremesa y ofrece algo que, hasta la fecha, ni Sony ni Microsoft han sido capaces de proporcionar. Resta por saber si el catálogo de la consola, el que de verdad la dota de sentido, estará a la altura de las consecuencias.

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